Cuando uno hace algo para que otro lo disfrute o lo use (llamémoslo ambiguamente "arte"), incluso cuando lo hace de una manera racional y cerebral, aspira, además de a satisfacer algún tipo de necesidad, a provocar alguna reacción intelectual, afectiva, emocional y, en definitiva, sentimental, en el espectador o en el usuario. No solo no es malo que el "arte" despierte sentimientos, sino que es una de sus misiones irrenunciables. Eso abarca incluso a la arquitectura, que trasciende su utilitarismo inicial para dar varios pasos más allá de sus fines y entrar en el resbaladizo campo del sentimiento y de la emoción.
Creo en la arquitectura funcional, pero también creo que la emoción del espacio es su principal función. O sea, que incluso la más ferozmente utilitaria es antes que nada espacial, y el espacio provoca emociones y sentimientos.
Pero esas emociones no solo las consigue el espacio ampuloso, el gran volumen, porque "espacio" no es solo "volumen". Tampoco es solo lo que entienden la topología ni la geometría analítica. El espacio es todo. El espacio es volumen, geometría, forma, color, textura, olor, temperatura... todo. Y esa totalidad o plenitud del espacio nos provoca sentimientos muy complejos.
Y no solo nos provocan sentimientos estos espacios tan acogedores y cálidos:
Sino también (y muy fuertes) estos otros tan cerebrales:
-Entonces ¿a qué se debe el sentimentalismo? ¿Cómo funciona?
-No tengo ni idea.
-¿Y por qué sacas este tema en tu blog?
-Porque soy tonto. Porque me vuelve loco hablar de lo que no sé, ir buscándolo mientras escribo a tientas.
-Oh, qué cool. (Valiente soplagaitas).
Veo una distinción entre el sentimiento espontáneo (que puede experimentar cualquiera, sin preparación previa) y el sentimiento elaborado desde la cultura o la información (que experimenta alguien que ya está predispuesto y avisado). Por ejemplo, para emocionarse con el Pabellón de Barcelona, el Gimnasio Maravillas o un cuadro de Mondrian hay que haber tenido algún entrenamiento previo, mientras que otras obras se prestan a una fruición y emoción más directas.
También veo una diferencia entre sentimiento a contrapelo, experimentado desde la dureza y a pesar de ella, y sentimiento provocado, remachado sensibleramente.
Y ahí ya me pierdo. Quiero hacer grupos y subgrupos y veo que estoy haciendo el tonto. No sé adónde voy.
¿Me será más fácil entenderlo con el cine? Creo que no, pero al menos los ejemplos son más evidentes, porque el cine es un arte muy sentimental.






