Hace unos años me encargaron un proyecto modestísimo que consistía en una marquesina o porche junto a la puerta de un cementerio para que los dolientes de los entierros pudieran recibir el pésame de los vecinos.
Hasta ese momento se ponían de pie delante de la tapia, al sol o a la lluvia, y allí aguantaban estoicamente el desfile del pueblo, con sus besos, abrazos, o apretones de manos.
Lo único que tenía que hacer yo era pensar un techo bajo el que el rito continuara como siempre, solo que con algo menos de dureza.
Se trataba de resguardar de las inclemencias del tiempo, y de paso de dar una cierta connotación de acogida o protección.
Había un presupuesto ridículo, por suerte. Así no había tentaciones de "hacerlo bonito", que son las que siempre echan a perder estas cosas.
Naturalmente, fue pensar en una marquesina e irme de cabeza a la del patio de la Embajada de Suecia en Madrid.
Es una de las obras mínimas más atractivas que conozco, y solo la he entrevisto (mil veces: a diario durante años) desde la calle. Nunca la he contemplado entera ni a placer, sino escondida tras la tapia y los árboles (y eso que supongo que no habría tenido ningún problema en que los de la embajada me la enseñaran). Quizá, por eso mismo, por no haberla visto nunca bien del todo, de alguna forma la tengo idealizada.
Soñé -pero solo fue un momento- en hacer una estructura metálica desnuda. No: Ya sabía desde el primer instante que eso no podía ser. Fue -no había otra opción- un tejado de teja cerámica a un agua adosado a la tapia por un lado y con dos pilares de ladrillo por el otro. Bueno. Ni tan mal. Una cosita muy evidente.
Naturalmente, fue pensar en una marquesina e irme de cabeza a la del patio de la Embajada de Suecia en Madrid.
Es una de las obras mínimas más atractivas que conozco, y solo la he entrevisto (mil veces: a diario durante años) desde la calle. Nunca la he contemplado entera ni a placer, sino escondida tras la tapia y los árboles (y eso que supongo que no habría tenido ningún problema en que los de la embajada me la enseñaran). Quizá, por eso mismo, por no haberla visto nunca bien del todo, de alguna forma la tengo idealizada.
Soñé -pero solo fue un momento- en hacer una estructura metálica desnuda. No: Ya sabía desde el primer instante que eso no podía ser. Fue -no había otra opción- un tejado de teja cerámica a un agua adosado a la tapia por un lado y con dos pilares de ladrillo por el otro. Bueno. Ni tan mal. Una cosita muy evidente.




