Mostrando entradas con la etiqueta Cosas de arquitectos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cosas de arquitectos. Mostrar todas las entradas

viernes, 7 de septiembre de 2018

Estreno sección en "Cosas de Arquitectos"

Una de las webs lideresas en la difusión de la arquitectura, COSAS DE ARQUITECTOS, se ha dirigido a mi agente, ha pagado mi cláusula de rescisión y me ha puesto los grilletes para que publique allí una cosilla (no la llamo ni articulillo) a la semana.

Por higiene mental y por claridad, para no hacerme un lío, he querido que sean intervenciones sobre un tema concreto que yo mentalmente sepa separar con claridad de lo que publico aquí.
Así que he pensado que como soy un arquitecto con treinta y tres años de profesión (la mayor parte de ella bastante cutre), podría contar anécdotas reales que me hayan pasado (a mí o a amigos íntimos) con los clientes y con los constructores en el proceloso mundo de la pseudoarquitectura.

He titulado esa sección "Arquitecto de batalla - Batallitas de arquitecto", y me estreno con un post sobre los hermosos croquis de planta en papel cuadriculado que a todos nos han traído más de una vez los clientes.

Se titula "Los cuadritos (I)", y, como sugiere el número romano, continuará.

Espero que os guste y que visitéis a menudo la web COSAS DE ARQUITECTOS.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Crónica en rosa (2): Corbu

Hoy hace cuarenta y nueve años que murió Le Corbusier, y hago la crónica rosa en Cosas de Arquitectos.

El típico veraneante que se lleva a la playa una novelita
de bolsillo y una cámara de rueda de camión.

La podéis leer clicando aquí.

Muchas gracias por vuestra atención.

domingo, 17 de agosto de 2014

Yo, periodista del corazón. (¡No puede shé, Mariateresha!)

¿Se puede caer más bajo?
Los chicos de Cosas de Arquitectos me han ofrecido una colaboración en su web como periodista rosa de la arquitectura.
Sí, amigos. Mi decencia y mi dignidad me impidieron aceptar el ofrecimiento. Les dije que NO con suficiencia; incluso con desdén. Pero entonces pusieron tal cantidad de dinero delante de mis narices que no pude rechazarlo.

Soy, pues, el nuevo Jaime Peñafiel de la crónica arquitectónica. Ya me muerdo las patillas de las gafas y todo, y a todo el mundo le llamo Mariateresha, muy agresivo y cabreado. "¡No puede shé, Mariateresha! ¡Un prínshipe no she puede cashá con una prebeyya!
Entro a comprar el pan a la panadería de siempre, pero ahora llevo una de las patillas de las gafas en la boca, y le digo a Rubén, el panadero: "¡Esho shí que no, Mariateresha! ¡Qué atrozidá! ¡Y ponme una bien tohtadita!"

Comienza, pues, mi sección Crónica en rosa de la arquitectura.
Y comienza hoy, día 17 de agosto, aniversario de la muerte de Mies van der Rohe, con una reseña sobre su extraña capacidad de ligoteo. (Podéis leerla aquí).

Mies van der Rohe agasajando a Lora Marx, que se abraza nerviosa a un gato.

¿Era Mies un seductor? ¿Era un sátiro? ¿Era un viejo verde?

Yo os lo cuento, y lo hago con el rigor que caracteriza a los periodistas del hígado, del páncreas y del fistro diodenarl: Inventándome lo que no sé y suponiendo siempre lo peor, con la mente más sucia posible.

Interpretación de la escena anterior
(suponiendo que Mies conociera la obra de Bécquer)

Ay, Señor: Lo que he de hacer por dinero.


(Como seguro que con esta colaboración mía el blog de Cosas de Arquitectos va a subir como la espuma, mientras que este mío se va a quedar renqueando, os ruego que cliquéis el botón g+1 que veis aquí debajo. Tengo entendido que sirve para algo y que este blog acusará sus benéficos efectos. Yo, en todo caso, os lo agradeceré mucho).