Mostrando entradas con la etiqueta poder. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta poder. Mostrar todas las entradas

viernes, 20 de febrero de 2026

Supermanes con caspa

Me acaban de llamar del ayuntamiento de Tabardillo para decirme que tienen un PHH (Programa de Hactuación Hurbanizadora(1)) de hace veinte años, cuyo autor soy yo, y que yace en una especie de armarito-estantería sin que nunca nadie haya hecho nada con él, así que quieren proceder a su archivo.

Tabardillo. Sector A3. Año 2006. A nombre de Promociones Penegordo. Uf. Ni idea. No recuerdo nada. Me van dando pistas y poco a poco, muy vagamente, voy evocando aquellos años en que todos éramos supermanes con caspa. 

(La caspa entonces no nos la veíamos, pero
ahora, con la perspectiva de los años,
comprobamos que estábamos sepultados en ella)

Cuando he consultado mi archivo y he ido recordando, me ha dado incluso vergüenza retrospectiva. Tanta que, como en muchas otras ocasiones, voy a usar este blog para hacer un enésimo ejercicio de catarsis.

jueves, 29 de enero de 2026

Arquitectura de la maldad

Siempre, de una forma u otra, el poder necesita arquitectura, y siempre encuentra arquitectos que le sirvan y se la proporcionen.

Cuando el poder responde a la democracia, a la justicia y al progreso, sus arquitectos hacen un gran servicio a la sociedad, pero cuando es tiránico se lo hacen al tirano. No podría ser de otra manera. Y, desgraciadamente, siempre ha habido y hay arquitectos disponibles para ello.

Un arquitecto quiere hacer arquitectura, y cualquier cosa que le sea dado construir la hará encantado: por la fama, por el dinero, por el prestigio, por el ego, por la soberbia, por el vértigo, por la eternidad, por lo que sea, e incluso a veces por el miedo.

Un arquitecto antitaurino hará una plaza de toros, uno vegano un matadero, uno ateo una iglesia y uno ambiguo-conservador un monumento a Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo. Lo que sea. Lo que le encarguen. Lo que pueda. Y siempre será (se dirá a sí mismo para justificarse) por la magnífica oportunidad de experimentar con un tipo arquitectónico, con un espacio, con una función, con una expresión plástica, con un emplazamiento, con lo que sea.

Hay excepciones que honran a quien las protagonizó, pero no son las más.