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jueves, 4 de julio de 2019

VAD 01: "Los inicios"

Acaba de aparecer una nueva "revista científica" (indexada) sobre arquitectura. Se llama VAD (Veredes Arquitectura y Divulgación) y este número uno se titula, naturalmente: "Los inicios".


Me he enterado de su publicación ahora mismo y aún no la he leído, pero viendo los nombres de quienes intervienen se adivina un número tremendo. Voy a leérmelo de cabo a rabo.

Y sí, entre ellos estoy yo: Siempre esa vaga sensación de impostor. Pero voy a dejar de fustigarme por una vez y disfrutaré sin complejos de pertenecer a este selecto y admirable club. ¡Viva el vino!

Mi artículo "de investigación" trata sobre un detalle de las vanguardias de arte y arquitectura del primer tercio del siglo XX, que, como creo que sabéis, es un asunto sobre el que nunca nadie había escrito hasta ahora, un terreno virgen para un joven investigador como yo.

Joven, sí; al menos en esto: Resulta que he escrito bastantes cosas en mi vida, pero es la primera vez que escribo un artículo para una publicación de estas condiciones, con "comité científico", "revisión por pares" y todo lo demás. Y estoy encantado, naturalmente.

Mucha gente participa en el proyecto de una u otra forma, pero quiero felicitar muy especialmente a Alberto Alonso Oro, el alma de veredes, y a Silvia Blanco, la editora-jefe de VAD, que han realizado una labor heroica para sacarlo adelante y me han ayudado con todo, pero especialmente con todas esas puñetitas burocráticas de índices, registros y todo lo demás, que me anulan de una manera difícil de explicar. Solo les ha faltado darme la manita para ayudarme a cruzar la calle. Han hecho un trabajo tremendo, pero el fruto ha sido excelente.

Los felicito y les deseo mucha suerte (mucho ánimo ya tienen) y muchos, muchísimos números más de VAD.

viernes, 20 de marzo de 2015

Creación y construcción

El otro día escribí aquí sobre el placer y el misterio de dibujar, sobre el acto de conocimiento, creación y percepción que supone dibujar. Pero casi al mismo tiempo veredes ha sacado a la luz un "viejo" texto mío, en el que hablaba de la pasión de construir y en el que decía que cuando la arquitectura se queda en el papel y no se construye no es arquitectura.
En el proyecto está la concepción del edificio, y en él se encuentran anticipadas las principales cuestiones espaciales y constructivas. El mero dibujo ya convoca al geniecillo de la arquitectura.
Lo que pasa es que en los dibujos no están resueltos todos los problemas, ni mucho menos. Los más gordos se dan en la obra y hay que ser capaz de meterles mano. Hace falta una gran serenidad y un gran cuajo para sacar adelante una obra con tanta gente, tantos puntos de vista diferentes, tantos intereses, tantos tropiezos y tantos sinsabores.
El pintor Edvard Munch y el escritor Robert Louis Stevenson quisieron ser arquitecto e ingeniero de faros respectivamente, y sus familias les hicieron abandonar semejantes pretensiones (más sangrantemente la de Stevenson, que era precisamente de ingenieros constructores de faros). ¿Por qué lo hicieron? Porque ambos eran jóvenes enfermizos, y las personas que les querían bien les hicieron ver que para ejercer esas profesiones hace falta una salud de hierro.
En ese mismo sentido, Kevin Roche ha dicho a menudo que para ser arquitecto hace falta una gran fuerza intelectual y psicológica, una enorme resistencia mental y una determinación inflexible, pero también, además de todo eso, y sobre todo eso, una gran fuerza física.
(Conozco a un arquitecto que se mueve en silla de ruedas, y os puedo asegurar que tiene una enorme "fuerza física" y una "salud de hierro". Os pido que entendáis esto en sentido amplio).
Todo esto lo digo para decir que una cosa (fundamental) es dibujar, pero otra (decisiva y definitiva) es partirse el pecho, llegar a la amenaza física, a las manos, al chantaje e incluso a la faca para levantar un edificio y para que en el proceso siga siendo "nuestro" edificio y no se adultere demasiado ni se arruine ni se le vaya todo el gas.

Un compositor tiene una sinfonía en la partitura, y sólo queda que una orquesta la interprete. Tampoco en ese caso la música está entera en el papel. La interpretación es fundamental. Pero sí lo está mucho más que la arquitectura en los planos. La distancia (constituyente, íntima, orgánica) que hay entre el proyecto y el edificio es muchísimo mayor que la que hay entre la partitura y la ejecución musical. Además, al músico no le llega en plena ejecución el político de turno, o el cliente, o quien sea, para decirle que quiere que los fagots tengan más protagonismo, pero al arquitecto sí le mangonean en plena construcción, y le cambian cosas, y le obligan a rehacer y a reconcebir, y le adulteran todo sobre la marcha. Al compositor tampoco le paran la sinfonía por un hallazgo arqueológico, o por una protesta vecinal, o por una corriente de agua subterránea, o por un coste sobrevenido, o por un cambio de gobierno.
La arquitectura padece este tipo de problemas angustiosos y atenazadores. Pero lo fascinante de ella es que al dar un paso atrás o a un lado para afrontarlos, mejora. Las mutilaciones y adulteraciones que le infringen tantas absurdas circunstancias son su ley de vida, su ámbito natural, y, perdiendo en muchos aspectos parciales, siempre gana en el resultado final.
Quien termina un edificio es maestro de quien aún no lo ha empezado a construir.

Veamos un ejemplo famoso: Jorn Utzon soñó para su Ópera de Sidney un perfil así:


Pero tras muchas luchas y derrotas (y también victorias), quedó así:


Las "velas" o "cáscaras" que eran su signo de identidad quedaron menos esbeltas, menos elegantes y más "contundentes" y "duras". De hecho dejaron incluso de ser cáscaras, láminas continuas de hormigón, para convertirse en sucesiones de nervios. Muchos han señalado ese error causado por la imprevisión de Utzon, y mantienen que la idea inicial era una imagen elegante, pero que el resultado final fue decepcionante y traidor. Pues bien: yo lo prefiero. A mí la obra construida me parece una maravilla, y creo que mejora notablemente la imagen dibujada. Tiene más fuerza, más peso, más enjundia. Y, sobre todo, esta construida. Es un cuerpo cierto, una realidad bajo el sol, un artefacto, un mamotreto objetivo, real, físico, un logro, una realización, un triunfo.
Lo de Utzon fue un concurso de ideas, una brillante intuición que -pensó- ya resolvería en su momento. En un concurso las cosas son así, pero en el proyecto final esos problemas ya están resueltos. No fue así en este caso, y empezaron a cimentar sin saber aún cómo seguiría la cosa.
No obstante, por muy resuelto que esté todo en un proyecto bien hecho y bien calculado, siempre hay un salto tremendo hasta su construcción.

lunes, 17 de febrero de 2014

Zambulléndome en veredes

De nuevo publico en veredes, y de nuevo lo hago comentando una foto, y de nuevo lo hago de manera heterodoxa, rascando el tema de la arquitectura, los arquitectos y los estudiantes de arquitectura todo lo que se puede rascar.


Es una foto muy hermosa (o a mí me lo parece), que muestra a unos muchachos saltando (o esperando saltar) desde un trampolín en la playa de Saint-Malo (Bretaña, Francia).


La foto me ha evocado muchas sensaciones, y las cuento en veredes, en un artículo titulado "Zambullidas". Espero que os guste.

Gracias de nuevo a veredes por prestarme su trampolín y su altavoz.


lunes, 2 de diciembre de 2013

De nuevo en veredes

Comienzo una nueva etapa en veredes publicando un artículo-comentario (clicad aquí) sobre una fantástica fotografía.

New Shoes, Gerald Waller, Viena, 1946

No me negaréis que es una foto extraordinaria, que evoca una historia y un mundo.
He contado parte de los sentimientos que me inspira, pero creo que es una foto abierta a que todos evoquéis sentimientos, pensamientos y recuerdos personales. (Es lo que tienen las buenas fotografías).

Empieza así una nueva etapa como comentarista "a mi bola" de fotos.
Como buen glosador, intentaré llevarme el agua a mi molino siempre que pueda. Espero que os interese y os guste. (Y que en veredes queden contentos con mis comentarios).


Muchas gracias a veredes por seguir contando conmigo y confiando en mí.

viernes, 14 de junio de 2013

Mi (por ahora) última colaboración con veredes

A finales del año pasado, el alma de la prestigiosa página web de arquitectura veredes me pidió una colaboración, que consistiría es seis artículos, a publicar desde enero hasta junio de este año.
Pues bien, estamos en junio y éste es el sexto y último de mis artículos. Se titula "Bendito anonimato" y lo podéis leer aquí.


Hago público una vez más mi agradecimiento a veredes, a su trabajo duro y eficaz por la difusión de la arquitectura, y a su generosidad por invitarme a colaborar en tan magna labor.
Para mí ha sido muy agradable, pero me he encontrado en una situación rara, porque paralelamente he seguido publicando mis cosas en este blog. De una forma inconsciente he separado en mi mente los temas que consideré más apropiados para veredes y los que pensé más aptos para mi blog, y esa escisión cuasi esquizoide se me ha transmitido a mi personalidad. Creo que se aprecian diversos estilos, enfoques y tonos allí y aquí. (No sé, es una sensación que tengo).

En esta última entrega hablo del necesario anonimato en la arquitectura. Nosotros, los arquitectos, veneramos a los autores de los edificios; pero el resto de los ciudadanos no los conocen, y no sólo eso no importa, sino que es bueno. Los edificios se integran de forma natural en la ciudad, y se descargan de personalismos y divismos. Muy a menudo, demasiado a menudo, cuando todo el mundo conoce el nombre del autor de cierto edificio nos hayamos ante un edificio inadecuado o fallido.

Ahí os lo dejo. A ver qué os parece y qué opináis al respecto.

Nos vemos en veredes.

martes, 9 de abril de 2013

Mi artículo de abril en veredes

Acabo de publicar un nuevo artículo en veredes. Se titula "El soplido es gratis" y espero que os guste.


Este es ya el cuarto. La idea es llegar al sexto, siempre a primeros de mes, hasta junio.
En esta ocasión muestro mi preocupación de que las profesiones, en general, se vayan deteriorando en aras a la ya repugnante competitividad, concepto que triunfa en su peor acepción, en el mero abaratamiento de todo, y que ello aboque a un empobrecimiento y una pérdida de altura de todas las profesiones.
Y me da mucha pena, porque creo que ésa sí es la verdadera crisis, y pienso que entre todos estamos derribando lo que habíamos construido.

lunes, 4 de marzo de 2013

Artículo en veredes. Marzo

Hoy publico, de nuevo, artículo en veredes: Se titula "Arquitectura sin arquitectos" (clicad).



Entro en contradicciones porque no lo tengo muy claro. Me gusta la espontaneidad de la arquitectura espontánea y directa, pero yo soy arquitecto, qué narices.
Y me debato entre la evocación de aquella candidez perdida y la necesidad de que la arquitectura sea culta y técnica. Un lío.
Creo que me ha quedado un poco confuso. Los temas en los que tengo más certezas no me estimulan para escribir, pero sí lo hacen los que me confunden.
En todo caso, espero que sirva para poner la cuestión sobre la mesa e invitaros a debatir y a criticar.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Nuevo artículo mío en Veredes

A primeros de cada mes, hasta junio, publico artículo en veredes.
(Es una muy buena página, cuyo enlace os acabo de poner para que la exploréis a gusto).


Y, como estamos a primeros de febrero, acabo de publicarlo.
Pasé el otro día por delante de una casa que hice hace tiempo, y miré su alero con ternura. El artículo me salió del tirón, porque es un asunto en el que he pensado siempre: Los arquitectos salimos de la escuela con una formación superferolítica. Hemos tenido, en general, grandes profesores de proyectos, que nos corregían los croquis y nos pulían y pulían. Crecíamos mucho, aprendíamos, y llegamos a adquirir un cierto nivel. Venga, sin modestia: Un muy alto nivel.
Sin embargo, cuando salimos de la escuela nos toca construir en el mundo real, para gente (nuestros clientes) no especialmente educada en la arquitectura, y que no tienen un criterio formado en ella. Sin embargo, son sus gustos los que mandan.
A menudo, ante esta perspectiva nos desanimamos. Pocas veces entendemos a nuestros clientes, y eso es algo que no deberíamos permitirnos si queremos ser arquitectos honrados y decentes.
Bueno. Os dejo el artículo. Si os apetece, clicad aquí.
Gracias, como siempre, por vuestra cariñosa atención.

miércoles, 9 de enero de 2013

Mi colaboración en veredes

Os anuncio que los amigos de veredes me han invitado muy amablemente a colaborar con ellos.


Está previsto que publique en su web un artículo a primeros de cada mes, durante seis meses.
El primero de ellos ya está publicado. Se titula "Por la causa de la Arquitectura" y lo podéis leer clicando aquí.
Muchas gracias a veredes por su invitación y a todos vosotros por vuestra atención.