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jueves, 6 de junio de 2024

Melancolía I

A mi compañero arquitecto, y amigo virtual
Javier Ricardo Simón Niño, por los comentarios
que he transcrito en la anterior entrada, que me han
inspirado para tratar aquí el tema de la melancolía.


Uno de los grabados más enigmáticos de Alberto Durero (y de cualquier artista, y de cualquier época) es el titulado Melencolia I.

Alberto Durero, Melencolia I

Como de lo que no se entiende es de lo que más se escribe, de este grabado hay páginas y páginas explicando nítidamente que no se entiende nada. (Hay que ver lo doctos y lo rimbombantes que nos ponemos todos para decir que no sabemos ni un pimiento). Por lo tanto yo, como aspirante a crítico sesudo, voy a insistir en señalar mis incomprensiones, pues no hay ni un solo elemento en ese grabado que no las atesore. Por ejemplo:

domingo, 4 de diciembre de 2011

El viejo optimista

El suplemento cultural Babelia del periódico EL PAÍS publica hoy una entrevista muy interesante con el arquitecto británico Peter Cook.
(Si la queréis leer, clicad aquí).
Peter Cook es un viejo lúcido, un disparatado creador de sueños absurdos tales como ciudades andantes o viviendas-burbuja portátiles.
Peter Cook fue uno de los creadores del grupo Archigram, allá por los años sesenta en Inglaterra. (¿Años sesenta? ¿Inglaterra? En efecto: puro Beatles. A mí sus dibujos siempre me han evocado el Submarino Amarillo y la Banda del Club de los Corazones Solitarios del Sargento Pimienta).
Los Archigram se hicieron internacionalmente famosos e hiperconocidos no por lo que construían (no construían nada), sino por sus propuestas utópicas, beat, fumadas y piradas. Su concepto urbano no era precisamente sensato: La Ciudad Andante, la Ciudad Enchufada y la Ciudad Instantánea fueron tres de sus visiones futuristas para un mundo optimista y muy enrollado. No veo yo a ningún concejal muy por la labor precisamente. Nadie entendía muy bien qué eran ni qué significaban, pero no hay un solo libro de historia de la arquitectura del siglo XX que no hable de ellas.
Eran los juglares, la voz que clama en el desierto, los profetas o los simpáticos bufones, pero no construían. Hacían gracia y ya está.
Pero el lúcido cachondo nos abre el corazón en esta entrevista y nos dice cosas muy dignas de atención. (Por otra parte, todo lo que ha dicho en su vida, siempre, ha sido digno de atención).