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sábado, 12 de abril de 2014

Necrotectónicas (IV): La muerte como estilo

Ya puesto a la tarea de contar muertes de arquitectos, no sé por qué quise empezar por la de Carlo Scarpa. Debe de ser porque uno se lanza al barro de lo que desconoce.
Podría haber empezado por Gaudí, atropellado por un tranvía. Eso lo sabe todo el mundo y está muy bien documentado. Pues no: Tuve que empezar por Scarpa.
Sólo sabía la fecha y el lugar, pero no la causa. En un libro ponía que fue por "un accidente trivial". En otros sitios -como en el enlace que le he puesto-, por "un desafortunado accidente". Y así todo. Leí mucho, pero no saqué nada en limpio. Escribí a la Fundación Scarpa, pero no hubo respuesta. En internet circulan varias versiones, y no tengo claro si alguna es la buena.
Puestos a ficcionar, leí libros sobre Japón, y me gustó mucho el tono de Lafcadio Hearn, un japonesista recopilador de leyendas. Me gustó tanto que no supe quitármelo de encima, y finalmente escribí la muerte de Scarpa usando ese tono.
Me gustó el resultado, pero eso me dejaba muy comprometido para contar las demás muertes. Ni podía contarlas todas con ese tono (sería absurdo seguir impostando la voz en japonés para el resto de arquitectos previstos) ni con mi forma propia y particular (Scarpa quedaría raro y desplazado). Así que, ya puestos, me lié la manta a la cabeza y me convertí en una especie de Raymond Queneau con sus Ejercicios de Estilo.

Raymond Queneau haciendo el chorra

El co-creador del Oulipo relata en ese libro una anécdota trivial (un pasajero de un autobús abarrotado se queja a su vecino de que le está pisando a propósito) de noventa y nueve maneras diferentes, parodiando estilos y haciendo juegos de palabras.
Pues yo, inspirado por esto, decidí contar cada muerte con un estilo literario diferente, imitando distintas obras, e incluso tomando fragmentos de ellas.
El juego es un collage que consiste en tomar una obra literaria (en cada muerte se indica cuál), y con fragmentos (o tonos, o sugerencias, o ecos) de esa obra ir relatando la muerte de un arquitecto. Entre las distintas teselas del mosaico pongo la pasta adhesiva y el colorante adecuado para que casen lo mejor posible.
En algunas muertes la operación es muy directa y sencilla. En otras es más elaborada. En algunas sólo se toman ciertas referencias de estilo, y en otras se introducen trozos de cierta extensión. Invito al lector curioso a que lea cada muerte teniendo a la vista el texto literario que se indica, y que descubra los órganos transplantados y las prótesis añadidas.
No se trata de un plagio, ya que no se copia pasiva y perezosamente, sino que con los trozos recogidos se crean obras diferentes a las originales y se cuentan historias nuevas. Más bien se revisitan los textos, se cambian de contexto y se reescriben con nueva intención y nuevo objetivo.

Pablo Picasso: Naturaleza muerta con rejilla de silla. 1912.

Cuando Picasso toma el asiento de rejilla de una silla y lo pega en un soporte en el que está pintando un bodegón crea una fisión semántica. Hace que ese asiento de silla pase a ser el tablero de una mesa, o un mantel. Pero cuando toma un trozo de la portada de un periódico y lo pega en el cuadro que está pintando para que haga de portada de periódico crea otra fisión más rara aún: Hace que el periódico pase a ser un periódico, vale, pero lo hace volar del mundo real al mundo pintado. El periódico real hace ahora la función de periódico pintado. Picasso lo teletransporta al mundo virtual.
De un modo parecido, y salvando todas las distancias, yo he recortado palabras, frases, estilos, cadencias, y las he hecho saltar de unos mundos a otros.
Mi hermana Gema ha aceptado el reto y ha ilustrado cada relato con un estilo diferente, tomado de diversos maestros, épocas y técnicas. Ha realizado la misma fisión semántica y ha dado a cada texto una nueva dimensión y un potente complemento.
Tanto las narraciones como las ilustraciones se han convertido en ejercicios de estilo, y el estilo por sí mismo ha construido la obra.


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lunes, 6 de mayo de 2013

Je suis très heureux

Estoy muy contento, porque una de las entradas más exitosas de este blog se ha hecho mayor de edad y ha decidido vivir su vida por su cuenta, lejos de mí.
Se ha ido a Francia, donde al parecer la han acogido con los brazos abiertos.
El traductor Pierre Fuentes leyó mi entrada sobre el Manual de discurso automático para arquitectos y le gustó tanto que me propuso traducirla en su blog La Poutre dans l'oeil. Y aquí está: (clicad).
Esta entrada me ha dado muchas alegrías desde el principio.
Que conste que no es nada original. Del discurso automático se ha hablado siempre, y las experiencias de los surrealistas, o del Oulipo francés, (por citar sólo dos casos) exploraron todas sus posibilidades. Yo me limité a hacer en broma una tabla muy sencilla y que ha caído en gracia. (Vale más caer en gracia que ser gracioso, y a veces se aplauden cosas que no tienen demasiado mérito, pero no seré yo quien le haga ascos a este éxito).
Desde el principio, los amables lectores de este blog me comunicaron que mi tablita estaba pinchada en un tablón de la escuela de Sevilla, que tal profesor de Valladolid o de La Coruña se había reído mucho con ella, etc.
La he visto publicada en diversos sitios por gente muy amable que me pedía autorización y me citaba, y también por ladrones diversos que la hacían pasar como suya, pero como en realidad es una tontería que no merece la pena y que no ha sido fruto de una talentosa imaginación mía, sino más bien de un espíritu zumbón muy simple, pues que rule, que rule.
En un foro portugués de fotografía se hablaba de la palabrería que se usa a veces para hacer la memoria descriptiva de una foto, y se ponía como ejemplo mi tabla (clicad), como broma sobre el discurso vano y rimbombante. Lo más gracioso es que se decía (comprobadlo) que esa tabla es usada por "los arquitectos chilenos y algunos brasileños", y me da la impresión de que la mostraban como algo semioficial. Vamos, como un documento que se baja uno del Colegio de Arquitectos para redactar las memorias de los proyectos.
Uno de los foreros puso las cosas en su sitio, y yo les di las gracias a todos.
Y, el colmo (como digo en ese foro) fue cuando mi propio sobrino Sergio, que estudia arquitectura en Alcalá de Henares (Madrid), un día que hablábamos sobre temas diversos me dijo que me iba a pasar una tabla muy buena de discurso automático que circulaba por su escuela. Cuando le dije que la había escrito yo me miró como si le hubiera dicho que Fallingwater era mía. Desde entonces me mira con desprecio y me rehúye. (¿Cómo se puede tener un tío tan bocazas y tan caradura?).
Bueno, pues me pienso aprender la tabla en francés, y la próxima vez que vea a mi sobrino le diré que "la philosophie intimiste du tracé démontre une expression mûrement topique".