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miércoles, 29 de marzo de 2023

Edificios feos, bonito periodismo

(A David García-Asenjo
y a Carlos Polimón).


De este tema ya he escrito. Perdonad que me repita, pero es que los medios no paran. Ellos regurgitan esta murga cada cierto tiempo: LOS EDIFICIOS MÁS FEOS DE MADRID, y vuelvo a hacerme eco. Quizá no debería, porque es siempre lo mismo y ya aburre, pero es que esta vez el número uno es de mi maestro, mi querido Juan Daniel Fullaondo, con José Luis Íñiguez de Onzoño, y eso me ha llegado al corazón.

Al menos han puesto una buena foto. (La de la Wikipedia)

No conocí a Íñiguez, pero por las cosas que le he leído y por lo que Fullaondo contaba de él estoy seguro de que se habría reído. Desde luego Fullaondo sí sé que incluso se sentiría orgulloso de encabezar ese ranking. No es fácil. El listón está muy alto.

Creo que para alcanzar la meta les ha beneficiado mucho que el que se exhibe en cabecera, el famoso edificio de viviendas de Sanchinarro, no se mencione después en el texto, lo que por otra parte muestra una preocupante falta de atención y de continuidad discursiva en quien ha escrito el libelo. ¿Le parece feo lo de Sanchinarro o sí pero no? Me deja en ascuas. Lo pone como estandarte del feísmo pero luego no lo incluye en la lista. Qué poca seriedad.

viernes, 5 de agosto de 2022

Querido maestro:

(Permítame que le siga llamando así, aunque, ya próxima la terminación de mi carrera profesional, no haya realizado jamás un solo trabajo digno de que se me pueda llamar discípulo suyo). 

El año pasado, a mis sesenta y uno de edad (tres más de los que vivió usted), supe con gran alegría que le iban a hacer una exposición en la Delegación de Vizcaya del COAVN. La comisariaba Joaquín Lizasoain, otro arquitecto admirador de usted y de su entorno. (Su tesis doctoral se titula El muro de Oteiza, y seguro que le habría gustado mucho).

Tenía todo preparado para ir a Bilbao a verla con mi mujer (que le manda recuerdos) cuando un problema familiar nos impidió hacer el viaje.

Pero este año (yo ya con sesenta y dos) la ha hecho el Instituto de Arquitectura de Euskadi, y la ha hecho muy bien, con mucho cariño y mucho cuidado, y ahora ya sí que la hemos podido ver.

La sede del instituto es el antiguo convento de Santa Teresa, un lugar estupendo en la zona vieja de San Sebastián, a dos pasos del Museo de San Telmo, en el que han montado una de Oteiza y Chillida. Están ustedes tres casi juntos. (Recuerdo que usted decía que las exposiciones había que verlas de dos en dos. Pues figúrese esta vez).

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Traicionando a Gerardo Diego

a los dioses se les ha caído el verdoso paladar salpicado de estrellas marinas


rezando a su dios huevo duro con retóricas ocarinas


sólo existe lo inesperado desde la luz solar en estos días
de otoño babeante yo busco una flecha de oro que niño
de un hada madrina acaso putativa adquirirá en cómodos plazos lustrales


Primavera sempiterna pútrida hacia el ocaso dadme mi lira dádmela


una piara de válvulas pronosticadas ah exalado policía municipal
sin humorismo de patíbulo esa sanción indefinible
como de nube fría y parda verdes prados salpicados de chichones
moviéndose hacia atrás que digamos me atenaza el alma


Estaba confundido ah ah aquellas aquellas imágenes


nada más luz de mis ojos nada más


Advierto desolado que mi potencia brigadier
se extingue segunda mano y también el alma humana llama de vela


procesiones de semana santa sevillana y suculentas gabelas
a cargo del Ku Klux Klan rigor de las desdichas
y el Presidente de las Cortes deslumbrado por espejos gravitados


Me siento mal tengo volando bajo volando bajo
como una piedra de madera en el estómago
y estoy enfermo de sombras nada más como la cegada golondrina


Nadie te aguarda ya a tu alcance lo que quieras
rígidos misterios civiles con sonido a hueco y despojos
soledad tan enmohecida pese a quien pese mansedumbre
mentira al canto gelatinosa en las zonas medias del ensueño conspiración
me da lo mismo marchar por mis dichas inseguras con retraso
todos los defectos nuestros puestos de manifiesto con estampas
fórmulas de temporada garfios en lugar de dedos y fragmentos de entusiasmo