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sábado, 16 de noviembre de 2019

Su blog favorito

Ayer, viernes 15 de noviembre, un amigo en twitter me señaló un artículo en la sección La Otra Crónica (LOC) del periódico EL MUNDO(1), que glosaba la exitosa y reciente entrada de este blog sobre la casa de la modelo y el jugador de baloncesto arquitectos.

Me puse a leerlo con interés y con expectación. Por una parte me sigue llamando la atención la cada vez más extendida costumbre de los periodistas de armar un artículo glosando el de otro, a quien no le envían ni la delicada lata de caviar iraní ni el contundente jamón ibérico(2). Pero por otra, me hace mucha ilusión que me citen, y más que me citen elogiosa y cariñosamente. En ese sentido, este artículo no podía empezar mejor: "Leo en mi blog de arquitectura favorito..."


"¡Anda, qué bien!", me dije, y seguí leyendo.
Pero en todo el texto ni mencionaba mi nombre ni, lo que sería más pertinente, el de este blog. Hay uno, su favorito, en el que se habla de ese asunto. Pues bueno.

Os aseguro que por unos momentos pensé que a lo mejor otro blog (su favorito) había tocado también ese mismo tema. ¿Y le había dado la misma orientación que yo? ¿Y había señalado también los mismos detalles? No: Tenía que ser el mío.

Como lo que me había señalado mi amigo era el propio tuit del autor que adjuntaba su artículo de LOC, pude contestarle directamente. Le dije: "Muy bueno. Me quedo con ganas de saber cuál es su blog favorito".

Y a partir de ahí se desató la mundial. Ay, la que lié(3).

domingo, 2 de julio de 2017

Renzo Piano y Luis Vidal no son unos hijos de puta

Dedicado a Óscar Miguel Ares,
arquitecto, por sus fotos, por su
ayuda y sus opiniones.

Una tuitstar de merecida fama de crítica mordaz de la sociedad y de fina humorista toca todos los temas de la cultura, de la política, de la sociedad y de lo que se ponga por delante, y siempre tiene la palabra exacta, la frase graciosa, la ironía fina. (No se llega al Olimpo del tuitstareo porque sí).
Esta agudísima y ácida comentarista se mete a veces también en el campo de la arquitectura. Nada escapa a su pluma. Y dice cosas tremendas y desopilantes.

El otro día la tomó con el recién inaugurado Centro Botín de Santander, de los arquitectos Renzo Piano y Luis Vidal.
Se ve que no le terminó de gustar ni el edificio ni su emplazamiento, y lo dijo con la gracia que la caracteriza.


Ahí lo tenéis: ¿Qué dijo del edificio? Que es un calefactor gigante. ¿Y qué dijo de sus autores? Que son muy hijos de puta.
Qué gracia tiene.
¿Y qué dijo del entorno, del Paseo Pereda? Pues que es una avenida de arquitectura clásica.
(Esa expresión, "arquitectura clásica", aplicada a la de ese paseo -ecléctica, burguesa y totalmente anticlásica-, demuestra que la tuitstar no tiene ni idea de arquitectura, pero tampoco vamos a pretender a estas alturas que uno sepa por qué insulta a quien insulta).

Antes y después. Explanada de aparcamiento y
Centro Botín con ampliación del Parque de Pereda.
(Si clicáis las imágenes las podréis ver más grandes).


Dos capturas de Google Street en las que se aprecia la brutal
agresión del Centro Botín (a la izquierda) sobre el ambiente urbano y
sobre las pacíficas viviendas (a la derecha) del Paseo de Pereda.

El Centro Botín se sitúa en el puerto de Santander, en una zona en absoluto degradada, pero sí un tanto "marginal" y "residual": una explanada de aparcamiento.
Queda separado de la ciudad burguesa por el Parque de Pereda, que rediseña y amplía, pues hace subterránea la vía de borde.
Podéis ver en las dos fotos que he sacado del Google Street el tremendo impacto visual del Centro Botín sobre el indefenso frente de bloques de pisos del Paseo de Pereda. Vamos, que si el ayuntamiento decidiera cambiar de color los autobuses urbanos la agresión sería cien veces mayor.

Las comparaciones con el Museo Guggenheim de Bilbao son inevitables: un edificio con un diseño "agresivo", un borde de ciudad un tanto "desordenado" y "residual", una estética náutica e industrial que remite a los barcos, a las grúas..., una avenida burguesa muy agradable (en Bilbao es la Alameda de Mazarredo), etc. El Botín es bastante más pequeño y humilde que el Guggenheim, pero creo que hay paralelismos evidentes en su importancia urbana, su misión, su impacto y su protagonismo de recién llegado.

Podemos acusar a Renzo Piano y a Luis Vidal de muchas cosas: de no haber hecho en Santander su mejor obra, de haber pecado de vanidad e incluso de soberbia (todo el que hace un edificio singular peca de ello), de haber dejado cabos sueltos y temas sin resolver... pero no podemos acusarles de ser unos hijos de puta. Ni muy hijos de puta ni un poquito hijos de puta.

¿Se considera hijo de puta a quien diseña un edificio que parece un calefactor? Yo digo que no. Y además a mí no me parece un calefactor. Me parece un edificio.
Los edificios diseñados con criterios contemporáneos y con tecnología contemporánea acaban teniendo forma de artefactos contemporáneos. A posteriori la gente los suele comparar con calefactores, tostadoras, afeitadoras o cosas así. Bueno. No dejan  de ser comparaciones simpáticas. En todo caso, según mi opinión Renzo Piano y Luis Vidal no han diseñado un calefactor a propósito y por lo tanto no se les debería considerar hijos de puta por ello.

Veamos si se les puede considerar hijos de puta (muy hijos de puta) por agredir la avenida de "arquitectura clásica".
Repito que la arquitectura de esa avenida no es clásica en absoluto, sino de un eclecticismo que oscila entre lo discreto y lo pasteloso, con bastantes edificios de calidad y otros cuantos más que desafortunados, y todo ello configura un conjunto urbano agradable.
¿El Centro Botín rompe ese entorno?

sábado, 5 de mayo de 2012

Antitwitter

Ahora que cada vez estoy más convencido de entrar en twitter porque... No lo sé. Mi amigo Andrés y mi amiga (virtual) @acafeole me han terminado de convencer. Ahora que voy a entrar, digo, aprovecho para decir qué tengo contra twitter, que es como decir qué tengo contra este mundo en el que vivimos, qué tengo contra la gente, contra la tecnología, contra la vida, contra mí mismo o contra Dios.
Oscar Niemeyer está hospitalizado a sus ciento cuatro años y no es el mejor momento para meterse con él. Además, ya lo hice y no me gusta ensañarme. Pero es que leo una cita suya: "de un trazo nace la arquitectura", y no puedo callarme. Es otra vez lo mismo que ya dije: No, señor. La arquitectura no nace de un trazo. Un trazo no es nada. Por eso hace usted unos edificios tan esquemáticos y tan pobres. La obra no sale de una inspiración graciosa sin más. La obra es trabajo, es ajustar muchas cosas, solucionar muchos problemas, sudar mucho. Y cuando el resultado queda contenido, ligero, etéreo, grácil y airoso, no se debe a un gesto rápido (que siempre estará mal resuelto), sino al talento de mantener el arado firme hasta dominar a los bueyes que no querían colaborar.
Por lo mismo, los ciento cuarenta caracteres del twitter son lo justo para decir una parida graciosa o una frase genial, o para hacer más soportable a ese plasta que en cuanto te descuidas te endilga una parrafada de veinte minutos. Pero hay pocos conceptos que lo resistan; hay pocas ideas que quepan en twitter. Twitter no es nada: Es la radiografía de un suspiro, es el ectoplasma de un anémico pajarillo azul.


Sí: La concreción es una virtud; la síntesis es un acierto. Vale. Es verdad. Pero recuerdo haber visto en la tele a un periodista entrevistando a un sabio y diciéndole eso tan tremendo de: "Explíquenos, por favor, la estructura del adeene, pero con palabras sencillas, que las entienda todo el mundo". Y me vino a la memoria aquella definición tan maravillosa de la célula que le dio Castelar a Ramón y Cajal: "Querido amigo Ramón: Sepa usted que la célula es un animalito muy pequeño imprescindible para la vida". A lo que el científico no tuvo más remedio que asentir con la mirada baja y las orejas rojas de puritita vergüenza ajena.
Pues eso: Definiciones cortitas, conceptos sencillos, brevedad y compendio. ¿Que no son ciertos? No importa. ¿Que son meras ocurrencias vanas? No me líes con tus pesadeces. No me des la barrila, que me canso.
También recuerdo a una famosa presentadora televisiva (de las que después escriben libros y todo) pidiéndole un soneto a un escritor de moda, y puntualizándole: "pero uno cortito". Me levanté enfurecido del sillón, y con el puño enhiesto, amenazador, vociferé el verso de Lope: "¡Catorce versos dicen que es soneto!"
Yo necesito los catorce versos, y, si quisiera conocer la estructura de la doble hélice (que no quiero; vamos, ni por lo más remoto), me dispondría a dedicar no menos de una semana para que alguien me la explicara con harta paciencia y así alcanzar un palidísimo atisbo.
Yo necesito un poco más de texto, un poco más de chicha, un poco más de pájaro azul. Yo soy de los que se leen la novela antes de que salga la película. Pero la gente ya no quiere ni ver la película; menudo rollo. Con ver el tráiler vale.
Me acuerdo de una frase de Woody Allen, tan buena como todas las suyas: "Tomé clases de lectura rápida y conseguí leer Guerra y Paz en veinte minutos. Creo que iba de algo sobre Rusia".