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lunes, 5 de mayo de 2025

Saltos mortales

Acabo de terminar de leer este libro:

Es de una jovencísima escritora belga, Charlotte Van den Broeck, que hasta ahora solo había escrito poesía. Esta es su primera obra en prosa y demuestra un dominio sorprendente para ser su debut.

Son trece relatos de suicidios de arquitectos, y me interesó en cuanto supe de su existencia porque lo asocié mentalmente con mi libro Necrotectrónicas, en el que contaba veintitrés muertes de arquitectos (aunque solo una por suicidio).

viernes, 29 de marzo de 2019

MIES: Hielo y pasión

Ya tengo en mis manos una obra largamente esperada, el cómic MIES, de Agustín Ferrer Casas.


Conocí a Ferrer Casas por Cazador de Sonrisas, un cómic inquietante y a la vez luminoso sobre un dentista psicópata. Me gustó mucho y se lo regalé a mi amigo Francis, colega del protagonista, para que lo pusiera en su sala de espera. (No pude resistirme a proponérselo, pero supongo que por sensatez y por una mínima prudencia profesional no lo habrá hecho).

A partir de entonces Agustín y yo nos hicimos "amigos virtuales" en las redes sociales. Es curioso el grado de amistad y de entendimiento que puede lograr la gente en el mundo electrónico sin haberse visto las caras ni estrechado las manos.

Y me enteré de que estaba preparando un cómic sobre Mies van der Rohe. De vez en cuando, con morosa delectación, mostraba algunos dibujos y a unos cuantos arquitectos tuiteros nos tenía en vilo:
-¿Para cuándo estará?
-Para la primavera de 2019.
-¿2019? Uff. Vaya una espera larga.

(Para colmo, mientras tanto publicó Arde Cuba, que está muy bien, es muy divertido y trepidante, sí, y todo lo que queráis, pero a mí me sentó fatal porque yo quería MIES ya, y no soportaba que nada le distrajera de ello).

¿Cómo se puede tardar tanto tiempo en hacer un cómic? Pues porque Agustín Ferrer Casas trabaja con una meticulosidad apabullante (y, para alguien tan ansioso como yo, desesperante).


Cada página es una acuarela: Un dibujo minuciosísimo y un colorido no menos exquisito.

Mirad en este vídeo cómo colorea las gafas oscuras de Audrey Hepburn.


Así que, vistas las gafas, imaginaos los reflejos en los vidrios del Seagram: Una locura.

Pero todo esto, siendo admirable, no es lo mejor.




domingo, 3 de marzo de 2019

Necrotectónica (fuera de programa)

Mientras sigo inmerso en la transcripción y en el recuento de las listas (como ya os dije en la entrada anterior, menudo follón) me he enterado de la muerte de Kevin Roche  el viernes pasado, anteayer, y aprovecho para dar una necrotectónica apresurada con un par de anécdotas suyas que ya he contado alguna vez.

De mi biblioteca

Lo que sé de Roche (como casi todo) es porque me lo contó Juan Daniel Fullaondo, que al final de su vida colaboró con el irlandés/estadounidense en un edificio de oficinas en las calles de Almansa y de Beatriz de Bobadilla de Madrid. Pero desde muchos años antes ponía en clase de proyectos su museo de Oakland, su torre de los Caballeros de Colón y, sobre todo, su fantástica Fundación Ford, todo ello con su socio John Dinkeloo.

Museo de Oakland, Cal.

Torre de los Caballeros de Colón. New Haven, Ct.

Fundación Ford. Nueva York.

Fullaondo, siempre delicado de salud, nos contó que Kevin Roche decía que para ser arquitecto había que tener una salud de hierro, una forma física envidiable. No se refería solo a una fuerza psicológica, a una alta capacidad de resistencia ante los numerosos problemas e inconvenientes que siempre surgen y tanto agobian, sino a una auténtica fuerza física. Esto lo ha demostrado muriéndose a los noventa y seis años.

Otra cosa que nos contó Fullaondo es que en sus fantásticas obras de los años 1960s y 1970s se adivinaba siempre un componente comercial, en la mayoría de ellas muy digno, pero ya en algunas un tanto frivolón, y que ese componente fue desbocándose en los 1980s y en los 1990s, en una fiebre disparatada y postmoderna que en algunos casos llegaba incluso al delirio y era capaz de sonrojarnos.
De alguna manera algún amigo (yo creo que fue el propio Fullaondo, por cómo nos lo contaba) fue capaz de decírselo con mucho tacto. ¿Cómo era posible que él, tan grande, que había demostrado ser capaz de hacer tantas obras fantásticas, se dejara resbalar en tantas ocasiones por ese facilismo, por esa frívola tendencia a lo meramente espectacular?

A lo que Kevin Roche, muy tranquilo y de muy buen humor le contestó:
-Pues que sepas que soy capaz de hacerlo aún bastante peor. No te quepa duda.

lunes, 30 de mayo de 2016

En la Feria del Libro de Madrid

Quién me iba a decir a mí, que llevo toda la vida yendo a la Feria del Libro de Madrid a la caza de las firmas de tantos escritores a quienes admiro, que un día me llegaría a mí la oportunidad de firmar.
Yo, que tantas veces he contado el viejo chiste de "el próximo sábado por la mañana estaré firmando ejemplares en la Feria del Libro de Madrid, desde las doce hasta que me pillen", voy a estar el viernes que viene firmando de verdad, sin tener que huir.

Cartel de la Feria del Libro de Madrid 2016

Me acaban de llamar de la Librería Naos de Madrid para invitarme, y me ha hecho muchísima ilusión, como comprenderéis.
Así que el viernes 3 de junio, desde las siete y media de la tarde (19:30 h) hasta las nueve de la noche (21:00 h) estaré en la caseta 120 firmando ejemplares de mi libro Necrotectónicas (muertes de arquitectos), de Ediciones Asimétricas.

Vista del magnífico ambiente de la Feria del Libro de Madrid

Sé que a un escritor desconocido no acude nadie, pero Naos es una de las librerías de arquitectura más importantes de España, y tiene un gran poder de convocatoria en el sector, y Ediciones Asimétricas es una editorial que gana prestigio cada día y a cuya "cuadra" cada vez estoy más contento de pertenecer. Espero que alguien, por la reputación de la librería y de la editorial más que por la mía, se atreva a comprar un ejemplar y a que se lo dedique.


Y a todos los que seguís este blog y estéis en Madrid, y no os venga mal acercaros por la feria, me gustaría muchísimo conoceros y dedicaros el libro.

Así que apuntad en vuestras agendas:

Viernes 3 de junio de 2016
De 19:30 a 21:00 h
Feria del Libro de Madrid
Caseta 120: Naos Libros
Pillar Necrotectónicas y que el tipo ese me lo firme

viernes, 18 de diciembre de 2015

Cortadle las alas

Hace años que estoy deseando escribir una novela sobre Ivan Leonidov. Su historia me apasiona, y ya conté algo aquí. También conté su muerte en Necrotectónicas.

Ivan Leonidov

Hay una pequeña pega, y es que los datos ciertos que conozco por ahora sobre su biografía se pueden escribir (con letra pequeña) en el reverso de un sello de correos (más bien grande). Pero para eso está la fase de documentación.
Tengo pocas fuentes. Hay bastante más sobre el ambiente, sobre la OSA, la ASNOVA, la VOPRA, etc, y muchísima literatura que nos muestra de una manera muy vívida la vida en la Unión Soviética en aquella época.
El caso es que me apetece ponerme a ello.
Para empezar, se me ha ocurrido un título (provisional, por supuesto): Cortadle las alas.
Me gusta (ahora diré por qué), pero me frenaba su dificultad fonética: esa d fastidiosa y pedante que quiere manifestarse y le quita fluidez al resto.
Lleno de dudas, pedí opiniones en Facebook: Qué pensarían mis amigos, así, a bote pronto y como primera impresión, de una novela cuyo título fuera Cortadle las alas. Incluso pregunté si alguien lo vería mejor con signos de exclamación: ¡Cortadle las alas!, que a mí me parecen excesivos, al menos para el título, pero expresivos.
No expliqué el porqué de ese título, ni de qué iba la novela, ya que sólo quería saber cuál podría ser su primera impresión (de agrado o de desagrado) ante la fonética y los posibles significados de un título algo arriesgado: Cortadle las alas.

Las respuestas se han desencadenado con una rapidez y una profusión tales que me han desbordado. Vaya amigos que tengo en Facebook: Virtuales y todo lo que queráis, pero amabilísimos y muy entregados siempre a la causa. (Dejémoslo así: "La causa"). Muchísimas gracias a todos.
En vez de responderles uno a uno, o de abrir un nuevo hilo largo en Facebook, respondo aquí y de paso les explico el por qué del título.

Leonidov fue el más brillante alumno de arquitectura de su generación. Su proyecto de fin de carrera es famoso, y su maestro, el gran Alexander Vesnin, le puso inmediatamente a dar clases y le llevó a trabajar a su estudio.
Leonidov era tan bueno que incluso antes de haber construido nada ya se hizo famoso. Las revistas publicaban sus proyectos teóricos, sus presentaciones a concursos, sus artículos. Le Corbusier, admirado por el joven ruso, a su vez se interesaba por él.
Pero todo se rompió antes de empezar, antes de despegar.
El realismo socialista, el neoclasicismo, la supuesta ideología proletaria en la arquitectura, se hartaron del talento y de la brillantez del joven. Eso era individualismo, antisocialismo, formalismo burgués y caprichoso, pensamiento contrarrevolucionario, etcétera.
Lo curioso es que Leonidov era un comunista convencido, y lo demostró con su vida, y en sus proyectos había un profundo interés por el programa, por la renovación y mejora de las formas de vida y de utilización y funcionalismo de los edificios. Pero, lamentablemente, el talento, el genio, la brillantez personal, son siempre vistos con recelo por las mentes burocráticas, rutinarias y cobardes, que creen en un igualitarismo mal entendido que consiste en cortarle las alas a quien destaca.

Total, que la revista juvenil Smena (Nueva Generación) publicó en 1931 un artículo titulado "Cortadle las alas", que decía que los leonidovistas estaban en las nubes, y que esa fantasía creativa era frustrante y precipitaba a los jóvenes al abismo. Es curioso, pero Leonidov había terminado la carrera en 1927. En sólo cuatro años se había convertido en un mal ejemplo y en una perversa influencia, y en un líder de una corriente peligrosa. El artículo decía: "Declaremos la guerra a toda esa fantasía creativa. ¡Cortémosle las alas!"
Y vaya si se las cortaron.
Alexander Vesnin, su maestro y jefe, lloró con ese artículo, y Leonidov se emborrachó por primera vez en su vida. Todo se había acabado.
Leonidov aún no había construido nada. Y no le dejaron construir nada nunca en su vida.
(Bueno: Al final hizo, en grupo con más arquitectos, una ridícula escalinata con una fuentecita y un balconcito. Qué horror. Qué tremenda injusticia).

miércoles, 11 de marzo de 2015

Necrotectónicas en Iflandia

Esta tarde me han entrevistado en el programa cultural Iflandia, de Radio Euskadi, para hablar de Necrotectónicas.


Me han tratado estupendamente bien. El libro les ha gustado mucho, y así es muy fácil. Me han dejado explayarme y me han hecho preguntas muy generosas.
(Yo tampoco he estado muy mal, también hay que decirlo).

Podéis escuchar el programa clicando aquí.

Mi intervención empieza a la hora y veinticinco minutos de programa (pero os recomiendo que lo escuchéis entero. ¡He tenido de telonero a Leonardo Padura! Claro: El hombre tiene que hacer méritos).
Creo que se me nota que me lo he pasado muy bien.
(Y también se nota que los conductores del programa son generosísimos y amabilísimos).

viernes, 27 de febrero de 2015

Invitado en la morsa

Esta semana ha sucedido otra de las cosas sorprendentes y felices que me vienen pasando últimamente: Me han invitado a participar en La Morsa Era Yo.
La Morsa Era Yo (LMEY) es la web de Juan Ortiz Delgado (@Jortdel en twitter), y de las varias secciones que tiene he sido invitado a participar en la que tal vez sea la más exitosa: La de podcast de arquitectura. Este ha sido el Episodio 14: Le Corbusier. (Clicadlo).
Los podcast de La Morsa son buenos, y han tenido dos distinciones en la quinta edición de los Premios Asociación Podcast: Mejor Podcast en la categoría de Historia y Cultura y Finalista al Mejor Podcast Revelación. (O sea, que esta gente los sabe hacer).


Hemos participado Juan Ortiz Delgado, Alberto Fortes, Cristina Martínez, Deco, José Manuel Basso, Luis Sánchez Blasco (todos del "equipo oficial" de podcast de LMEY) y yo ("artista invitado").

Con eso de que yo era el nuevo y el invitado, me han tratado con una generosidad y con un cariño muy superiores a los que me merezco. Y además, antes de entrar en harina me han dejado explayarme sobre Arquitectamos locos? y sobre Necrotectónicas. (¡Qué más quisiera Umbral!).

Después de esa presentación tan generosa, y tal vez un tanto excesiva, hemos charlado sobre Le Corbusier dos horitas de nada.
(Reescuchando el podcast veo que he intervenido demasiado, y que no me quitaban la palabra. Ese tipo de respeto debe de ser un privilegio de la edad).

La idea era no hacer una sesión crítica especializada, sino hablar de Le Corbusier de una manera distendida y "ligera", pensando en oyentes que puedan estar interesados en conocer algo de él, pero que no estén especialmente formados en arquitectura. Creo que hemos sido capaces (más o menos, en un tema tan complejo) de hablar con sencillez y con amenidad. Eso espero.

Estoy encantado de haber participado en LMEY y de haber conocido a nuevos amigos. Espero que me llamen alguna otra vez.

Y espero que a vosotros os guste el podcast.

viernes, 14 de noviembre de 2014

Puesta de largo de Necrotectónicas

El martes que viene, 18 de noviembre, a las 13:30 h, se hará la presentación de mi libro Necrotectónicas.
El acto tendrá lugar en la

Escuela de Arquitectura de la Universidad de Castilla-La Mancha (eauclm)
Campus Tecnológico de la Fábrica de Armas
Edificio 21. Zona Franca
Avenida Carlos III, s/n. Toledo


Cartel anunciador del acto. (Si lo clicas lo podrás ver más grande)

Me van a hacer el gran honor de acompañarme y presentar mi libro (hablando muy bien de él, naturalmente):

D. Juan Ignacio Mera González, doctor arquitecto, profesor de proyectos y director de la escuela.
D. Santiago de Molina, doctor arquitecto, profesor de proyectos en el CEU y autor de numerosos libros y del prestigioso blog Múltiples estrategias de arquitectura, del que éste es un declarado seguidor.
D. Carlos Asensio-Wandosell, arquitecto, profesor de proyectos en la eauclm.
D. Juan García Millán, arquitecto, profesor de proyectos en el CEU, director de la revista Constelaciones y editor de Ediciones Asimétricas.

Se hablará de mi libro, naturalmente, pero creo (espero y supongo) que también hablaremos de arquitectura, de arquitectos, de muertes, de cotilleos y de todo lo que surja. La verdad es que todos los intervinientes son grandes y amenos conversadores.
Creo que lo pasaremos muy bien.

Invitación

Que la Escuela de Arquitectura de Toledo acoja y auspicie este acto es un inmenso honor. Reviste a mi humilde (y díscolo) libro de una importancia académica que me abruma.
El acto tendrá un claro color escolar y vendrán bastantes alumnos, con el entusiasmo y la pasión que tienen siempre. Será algo muy estimulante.
(Pero en cambio perderá parte de su dimensión "social". Sé que para muchos esa hora es muy mala y no vais a poder venir, mientras que si fuera por la tarde-noche estaríais libres y sí podríais).
Entenderé perfectamente a los que no podáis asistir, pero a los que podáis os agradeceré muchísimo que os acerquéis y me acompañéis en este trance.
Me gustará mucho ver caras conocidas, aunque intentaré sentir también el aliento y el apoyo de los que no estéis. Sé que estaréis en espíritu.
(Mentira cochina. Ya está bien de ser educado y buenrollista: A quienes no vengáis os apuntaré en mi libreta especial, ¡y ay de vosotros!).


(Como comprenderéis, esta entrada se ha colado porque se tenía que colar. Era necesario. Quienes os habéis quedado esperando la segunda parte de Hurbanismo la tendréis un día de estos. Gracias por vuestro interés y por vuestra paciencia).

viernes, 13 de junio de 2014

Yo he venido a hablar de mi libro

¡Por fin tenemos Necrotectónicas en las manos!
En este enlace (clicando aquí) podéis ver la reseña de la editorial -Ediciones Asimétricas-, e incluso podéis comprar el libro. (Nota.- Si lo compráis en este enlace, directamente de la editorial, os lo mandarán a casa -dentro de España- sin cobraros gastos de envío).


Es un libro que os va a encantar. Es uno de los mejores libros de las últimas décadas. No es que lo diga yo, es que lo han dicho los mejores escritores y críticos de la Guayana Holandesa y de Alto Volta. Y si lo han dicho ellos no seré yo quien les contradiga.
(Los de la Guayana Holandesa y Alto Volta son muy fácilmente sobornables).

Es una colección de veinitrés relatos sobre las muertes de veintitrés arquitectos ilustres:

1.- Caín
2.- Dédalo
3.- Hiram-Abib
4.- Apolodoro de Damasco
5.- Michelangelo Buonarroti
6.- Sinan Ibn Adülmennan
7.- Francesco Borromini
8.- Claude-Nicolas Ledoux
9.- Frederick Law Olmsted
10.- Antonio Sant'Elia
11.- Louis Henri Sullivan
12.- Antoni Gaudí i Cornet
13.- Charles Rennie Mackintosh
14.- José Manuel Aizpúrua y Azqueta
15.- Josep Torres Clavé
16.- Giuseppe Terragni
17.- Lilly Reich
18.- Ivan Ilich Leonidov
19.- Le Corbusier
20.- Louis I. Kahn
21.- Carlo Scarpa
22.- Albert Speer
23.- Enric Miralles

Además de una declaración de amor hacia la arquitectura y los arquitectos, este libro es un juego literario, un collage: Cada uno de los relatos está escrito con un estilo diferente, imitando alguna obra literaria importante.

Por ejemplo: Cuento la muerte de Hiram-Abib imitando el Adiós, muñeca de Raymond Chandler, la de Sinan como La casa de Asterión de Borges, la de Ledoux como Historia de dos ciudades de Dickens, la de Mackintosh como "Los muertos" del Dublineses de Joyce, la de Aizpúrua como el San Camilo, 1936 de Cela, la de Terragni (hay que tener valor) es un canto completo, en tercetos endecasílabos encadenados, de La Divina Comedia de Dante, la de Le Corbusier como La Odisea de Homero, la de Kahn como la Muerte de un viajante de Arthur Miller, la de Speer como El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad (¡El horror!, ¡el horror!), y así todo.
Incluso tomo párrafos enteros de las obras citadas, que cambiados de contexto, o si acaso ligeramente retocados, cuentan la muerte de cada arquitecto.
Vamos, un juego postmoderno de palimpsesto (de nuevo el palimpsesto) que os invito a jugar. Os invito a localizar frases, párrafos completos, y cotejarlos para ver cómo funcionan literariamente en diferente situación y distinta compañía.

El libro estaba adormilado en un cajón cuando mi hermana Gema lo rescató y se puso a ilustrarlo. Le había hecho gracia lo de que cada relato tuviera un estilo literario, así que ella también ilustró cada muerte con un estilo diferente. Y ya el poliedro palimpséstico se duplicó o triplicó. Un follón.
Por ejemplo, la muerte de Le Corbusier está escrita según La Odisea, pero está ilustrada según Picasso. Y también tenemos un fotograma de cine negro, un Paul Klee, un Francis Bacon, un Dalí, un tebeo, otro tebeo, unos patitos (¿o son ocas?) de Beatrix Potter, un grito de Munch, etcétera.

A mí me parecen unas ilustraciones magníficas, y potencian y desarrollan extraordinariamente lo que eran los puros relatos desnudos.

Tomaoslo como un juego. Creo que funciona a diferentes niveles, pero no me quiero poner exquisito. En un primer nivel, que es el que cuenta, los relatos son bastante amenos. (Al menos eso es lo que dicen los más prestigiosos críticos de la Guayana Holandesa y de Alto Volta).

Tiene una ventaja adicional: Si sois muy lectores, unos verdaderos ratones de biblioteca, apreciaréis estos juegos, estas citas y estas referencias. Pero si no lo sois podréis obtener una muy amplia culturilla literaria en apenas 168 páginas. ("¿Has leído a James Joyce?" "Por supuesto, y a Homero, y a Sófocles" "Jolines, qué tío").

Vamos, que necesitáis comprar este libro. (Y ya si eso lo leéis también).

sábado, 12 de abril de 2014

Necrotectónicas (IV): La muerte como estilo

Ya puesto a la tarea de contar muertes de arquitectos, no sé por qué quise empezar por la de Carlo Scarpa. Debe de ser porque uno se lanza al barro de lo que desconoce.
Podría haber empezado por Gaudí, atropellado por un tranvía. Eso lo sabe todo el mundo y está muy bien documentado. Pues no: Tuve que empezar por Scarpa.
Sólo sabía la fecha y el lugar, pero no la causa. En un libro ponía que fue por "un accidente trivial". En otros sitios -como en el enlace que le he puesto-, por "un desafortunado accidente". Y así todo. Leí mucho, pero no saqué nada en limpio. Escribí a la Fundación Scarpa, pero no hubo respuesta. En internet circulan varias versiones, y no tengo claro si alguna es la buena.
Puestos a ficcionar, leí libros sobre Japón, y me gustó mucho el tono de Lafcadio Hearn, un japonesista recopilador de leyendas. Me gustó tanto que no supe quitármelo de encima, y finalmente escribí la muerte de Scarpa usando ese tono.
Me gustó el resultado, pero eso me dejaba muy comprometido para contar las demás muertes. Ni podía contarlas todas con ese tono (sería absurdo seguir impostando la voz en japonés para el resto de arquitectos previstos) ni con mi forma propia y particular (Scarpa quedaría raro y desplazado). Así que, ya puestos, me lié la manta a la cabeza y me convertí en una especie de Raymond Queneau con sus Ejercicios de Estilo.

Raymond Queneau haciendo el chorra

El co-creador del Oulipo relata en ese libro una anécdota trivial (un pasajero de un autobús abarrotado se queja a su vecino de que le está pisando a propósito) de noventa y nueve maneras diferentes, parodiando estilos y haciendo juegos de palabras.
Pues yo, inspirado por esto, decidí contar cada muerte con un estilo literario diferente, imitando distintas obras, e incluso tomando fragmentos de ellas.
El juego es un collage que consiste en tomar una obra literaria (en cada muerte se indica cuál), y con fragmentos (o tonos, o sugerencias, o ecos) de esa obra ir relatando la muerte de un arquitecto. Entre las distintas teselas del mosaico pongo la pasta adhesiva y el colorante adecuado para que casen lo mejor posible.
En algunas muertes la operación es muy directa y sencilla. En otras es más elaborada. En algunas sólo se toman ciertas referencias de estilo, y en otras se introducen trozos de cierta extensión. Invito al lector curioso a que lea cada muerte teniendo a la vista el texto literario que se indica, y que descubra los órganos transplantados y las prótesis añadidas.
No se trata de un plagio, ya que no se copia pasiva y perezosamente, sino que con los trozos recogidos se crean obras diferentes a las originales y se cuentan historias nuevas. Más bien se revisitan los textos, se cambian de contexto y se reescriben con nueva intención y nuevo objetivo.

Pablo Picasso: Naturaleza muerta con rejilla de silla. 1912.

Cuando Picasso toma el asiento de rejilla de una silla y lo pega en un soporte en el que está pintando un bodegón crea una fisión semántica. Hace que ese asiento de silla pase a ser el tablero de una mesa, o un mantel. Pero cuando toma un trozo de la portada de un periódico y lo pega en el cuadro que está pintando para que haga de portada de periódico crea otra fisión más rara aún: Hace que el periódico pase a ser un periódico, vale, pero lo hace volar del mundo real al mundo pintado. El periódico real hace ahora la función de periódico pintado. Picasso lo teletransporta al mundo virtual.
De un modo parecido, y salvando todas las distancias, yo he recortado palabras, frases, estilos, cadencias, y las he hecho saltar de unos mundos a otros.
Mi hermana Gema ha aceptado el reto y ha ilustrado cada relato con un estilo diferente, tomado de diversos maestros, épocas y técnicas. Ha realizado la misma fisión semántica y ha dado a cada texto una nueva dimensión y un potente complemento.
Tanto las narraciones como las ilustraciones se han convertido en ejercicios de estilo, y el estilo por sí mismo ha construido la obra.


(Si te ha gustado esta entrada clica el botón g+1 de aquí debajo. Muchas gracias).

sábado, 29 de marzo de 2014

Necrotectónicas (III). La biografía como género de ficción

Que un individuo quiera despertar en otro individuo recuerdos que no pertenecieron más que a un tercero, es una paradoja evidente. Ejecutar con despreocupación esa paradoja, es la inocente voluntad de toda biografía.
Jorge Luis Borges. Evaristo Carriego


Como de costumbre, Borges tiene toda la razón. Un iluso (yo) ha pretendido contaros a otros ilusos (vosotros; quienes queráis, quienes me lo permitáis) unos cuantos episodios y unas cuantas anécdotas que intentarían despertar alguna especie de recuerdos que ni son míos ni son vuestros, sino que pertenecieron a otros.
Pues vaya paradoja. Sin embargo, igual que cuando leemos un relato, aunque esté ambientado en Marte en el año 5632 y los protagonistas sean unos roedores gigantes, nos sentimos implicados, y ese relato despierta en nosotros algunas sensaciones íntimas, recuerdos, nostalgias, etc, de la misma manera si leemos la biografía de quien sea estaremos en parte leyendo la nuestra. La entenderemos y nos interesará en la medida en que hacemos un involuntario paralelismo con nuestra propia vida. Tal como hacemos con los personajes de ficción.
En otro lugar Borges insiste en que la biografía es un género de ficción. No se refiere (sólo) a que el biógrafo tienda (a veces incluso involuntariamente) a acomodar a su conveniencia los hechos que cuenta (y no digamos si es una autobiografía), sino que el mero hecho de contar la vida de alguien es imposible, y al intentar hacerlo nos inventamos una coherencia o una línea argumental que no es real.
A veces nos pasa cuando rememoramos con nuestros padres algún episodio de sus vidas, o de las de nuestros abuelos. Hemos oído mil veces que el abuelo salió a la calle en pleno bombardeo a intentar vender una gallina, y que se la quitaron y le detuvieron, y que en el calabozo conoció a la abuela... Etcétera; y cuando estamos rememorando esa escena por trigésima octava vez con nuestros padres va el tío Paco y dice que no era una gallina, sino una silla, y que fue después de la guerra, y que los abuelos ya estaban casados por entonces, y que precisamente fue la abuela al calabozo para... Etcétera. Y la tía Carmen dice que no, que eso fue cuando el abuelo... Etcétera. Y no cuadra nada. Se cae toda la estructura que llevábamos años fabricando en nuestra falsa memoria.
No cuadran los hechos objetivos. ¿Cómo entender entonces los subjetivos, las opiniones, los deseos, los temores, etc, de un personaje que nos queda cada vez más lejano? El afán de desentrañar sus secretos los va hundiendo cada vez más en la oscuridad.
No hay manera de descubrir "la verdad". Al final llegamos a creer que no hay una verdad objetiva, ni mucho menos una verdad absoluta.
Nos inventamos entonces el personaje y lo "ficcionamos", aunque sea inconscientemente. Aunque sea sin querer. En la ficción las cosas funcionan. En la ficción todo cuadra.
También se dice (y yo siempre lo he creído) que el relato de ficción, mintiendo en lo anecdótico, es más verdadero que ningún otro en lo principal. Vamos, que la novela y el cuento dicen verdades contando mentiras.
¿Qué pasa si además intentamos contar la vida (o la muerte) de un personaje mítico, de un héroe que ya tenemos previamente idealizado?

Tres ejemplares de la colección de comics Vidas Ilustres
Editorial Novaro, México. (Años 60)
Lloyd Wright [sic], Le Corbusier y Gaudí

Los arquitectos solemos ser muy mitómanos, y el hecho de contar las vidas (o las muertes) de nuestros héroes excita aún más nuestra imaginación.

jueves, 13 de marzo de 2014

Necrotectónicas (II). La lista.

Vamos haciendo la lista definitiva de muertos ilustres:

Dibujo de Gema Hernández Correa

NECROTECTÓNICAS. (Muertes de arquitectos).
¿Cuántos reconocéis?


Si clicáis el dibujo se hará más grande y les veréis mejor las caras.
Espero que la brevedad de esta entrada sea compensada por una amplia profusión de comentarios. Gracias por vuestra participación.
NOTA.- Tres son a-históricos y su retrato es aproximado. Pero hay que votar también por ellos.

sábado, 22 de febrero de 2014

Arquitectos malditos (malditos arquitectos)

Hace tiempo escribí una entrada sobre Caín como el protoarquitecto y como nuestro santo patrón. Si os da pereza releerla os la resumo con cuatro observaciones:
Caín era agricultor y su hermano Abel era pastor. A Yavé le gustaba Abel y su estilo de vida (siempre moviéndose con su ganado, siempre improvisando) y sus ofrendas sangrientas (un cordero, un cabrito). Pero no le gustaba nada Caín: ni su vida de agricultor (que se tiene que estar quieto esperando la cosecha, y por lo tanto se construye una casa, y urbaniza, y canaliza el agua, y la embalsa), ni sus ofrendas de espigas.
El pastor va de acá para allá con su ganado, y, como mucho, se hace una choza para dormir en ella tres días y seguir camino. Pero lo más normal es dormir al raso en verano y hacerse una tienda de pieles en invierno, para una sola noche. El pastor no arraiga. El agricultor, por el contrario, tiene que permanecer, cuidando su sembrado y esperando la cosecha, y por lo tanto se hace una casa.
El agricultor es, como consecuencia, arquitecto.
Y varios agricultores tienen que deslindar sus campos, parcelarlos, conducir el agua... y se hacen urbanistas.
Caín, tras matar a Abel, fundó la primera ciudad de la historia: Enoc.

Alegoría sobre la vida de Caín, por Gema Hernández Correa

A Caín le consume la envidia por su hermano (porque es amado por Yavé) y lo mata.
Pero Yavé no se venga. No mata a Caín, sino que, por el contrario, le hace una marca para protegerle.
Esto es muy difícil de entender. Hablamos de un Yavé que siempre se autocalifica de celoso y de vengativo. No lo digo yo; lo dice Él. A la mujer de Lot la convirtió en una estatua de sal porque le dijo que no mirara hacia atrás y miró. A Moisés (con lo que era Moisés) le condenó a morir sin ver la tierra prometida porque le dijo que diera un golpecito con su vara en una roca para que manara agua, y en vez de uno dio dos. ¡Dos golpecitos! ¡Semejante desconfianza! ¡Muere!
Yavé se las gastaba así.
¿Y gastándoselas así no se cargó a Caín cuando mató a su amado Abel, a la criatura que más quería sobre la faz de la tierra? Pues no. No le hizo nada de nada. Le dijo "mecachís" y le dejó seguir su vida, que fue muy larga y muy plácida.
Es algo increíble.
Por una parte, Yavé no soporta al agricultor-arquitecto, al hombre que trabaja para cambiar la naturaleza, para urbanizar el campo y construir casas. Pero por otra parte le protege tras su horrible crimen. (Y ya decimos que no toleraba nada, y que la más mínima desobediencia, el más trivial gesto de desconcierto, lo castigaba con pena de muerte).
Repito atónito: ¿Por qué Yavé protegió y salvó a Caín?

Alegoría sobre la muerte de Caín, por Gema Hernández Correa

lunes, 20 de enero de 2014

Necrotectónicas (I)

¿Sabíais que Antonio Sant’Elia murió en la Primera Guerra Mundial, atacando una fortaleza, a la carga, en bicicleta?

Alegoría sobre la muerte de Antonio Sant’Elia, por Gema Hernández Correa

¿Sabíais que Francesco Borromini se clavó una espada en el vientre en un ataque de rabia, en un enfado terrible?
¿Sabíais que Louis I. Kahn murió en una estación de tren, en Nueva York, solo e indocumentado, y estuvo varios días sin identificar en el depósito de cadáveres? ¿Sabíais que esta triste muerte fue la ocasión para que se conocieran sus tres mujeres?
¿Sabíais que Carlo Scarpa murió en Senday (Japón) a causa de...? ¿De qué murió Scarpa? Nadie lo dice. En el librito de la colección Estudio paperback de Gustavo Gili se menciona textualmente “un accidente trivial”. Nada más. ¿Qué accidente? ¿Qué pasó?
En algún libro más amplio ni lo mencionan. Y no escribáis al Centro Carlo Scarpa: No os contestarán.
Nadie habla de estas cosas.
Nadie decente, “como Dios manda” cuenta episodios tan morbosos.
El caso es que, tras mucho preguntar, mucho buscar y mucho leer, sé que hay un escalón (o unos escalones, o una escalera) y un tropiezo (o una caída, o un desmayo). He recopilado varias versiones contradictorias (el enlace que he puesto a la wikipedia da una de ellas), y sigo sin saber si alguna es la correcta.

viernes, 27 de agosto de 2010

Muertes de arquitectos

Me gustaría poner en algún sitio de este blog una pestaña, un botón, algo, donde colocar una colección de relatos que escribí, y que la pudierais leer y descargar. Pero no sé si es imposible que esta página de blog pueda soportar eso o si soy yo quien, con mi ignorancia legendaria (y litúrgica), no sabe cómo hacerlo.

La colección de relatos se titula Necrotectónicas. Muertes de Arquitectos.



He subido el libro a Megaupload, para que lo descarguéis si queréis.