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martes, 10 de junio de 2025

No se coma este envoltorio

He visto en las redes esta foto, que circula entre el regocijo del personal:

El comentario que la acompaña trata en torno a que la fe que todos teníamos en el progreso de la humanidad se ha quedado reducida, por no decir completamente destruida, ante la necesidad de tener que advertir de estas estúpidas obviedades: "No se coma este envoltorio". (Permitidme una adaptación libre por mi parte suprimiendo la tilde). 

Sí, la gente se ríe mucho al ver estas cosas y constatar que ese es el nivel. Pero yo no me río. Yo jamás me río con estos disparates. Me hacen un daño enorme.

viernes, 14 de febrero de 2025

Arquitectura para la vida

A mis amigos, compañeros y maestros


En el año 1953 los arquitectos daneses Jorn Utzon (1918-2008) e Ib Mogelvang (1919-1993)(1) hicieron unos dibujos a mano alzada y los presentaron al concurso de casas baratas Skansa en Skane (Suecia).

Son dibujos muy buenos, muy agradables, muy cálidos y muy vivos, que aunque están pensadísimos dan una sensación de espontaneidad e inmediatez. Pero lo que muestran sobre todo es versatilidad. Mirad estas plantas:

miércoles, 31 de agosto de 2022

No seáis tan buenos, que os pilla Richelieu

Dadme dos líneas escritas de su puño y letra
por el hombre más honrado y encontraré en
ellas motivo suficiente para hacerlo encarcelar.
                                         Cardenal Richelieu


Creo que para mí es cómodo ahora escribir lo que voy a escribir, pero es algo que llevo creyendo desde hace mucho tiempo, y poniendo en práctica en la medida de lo posible. Voy a ver si soy capaz de decirlo sin demasiado cinismo. (Ya lo he hecho en alguna otra entrada y me voy a repetir).

Algo que no puedo soportar es que un proyecto de ejecución de una vivienda unifamiliar de unos 150 m2 construidos tenga quinientas páginas. Eso no puede ser y no debe ser. Y anuncio orgulloso que los míos no las tienen. Tienen bastantes más de las que yo quisiera, pero menos que la media de lo que se suele visar en los colegios.

Siempre me pregunto (y os invito a que os lo preguntéis conmigo) que si el cardenal Richelieu era capaz de encarcelar al hombre más honrado por dos líneas escritas, qué sería capaz de hacer con nosotros por quinientas páginas (o por ciento cincuenta, como puede ser mi caso). Estamos perdidos.

Cuando yo empecé -ya está el viejo contando batallitas- un proyecto llevaba memoria, pliego de condiciones, mediciones y presupuesto y planos. En una vivienda unifamiliar estándar eso podía suponer unas cincuenta páginas (más o menos la mitad era presupuesto) y unos quince planos.

Ahora a eso hay que añadirle el estudio básico de seguridad y salud, el estudio de gestión de residuos, el certificado de eficiencia energética, el plan de control de calidad, el plan de uso y mantenimiento y algún que otro anexo según colegios y comunidades autónomas o ayuntamientos. (Por ejemplo, en alguno me obligan a hacer un certificado con las coordenadas de georreferenciación, pero en otros no). (Ah, y ahora cobramos al cambio bastante menos de la mitad que entonces).

Estos son nuevos documentos respecto a los que había en mis comienzos, pero los de siempre también han crecido de una manera atroz. La memoria que antes se resolvía en unas diez páginas ahora es una abrumadora sucesión de ellas con justificaciones del Código Técnico de la Edificación (con medidas de protección contra el gas radón, entre otras mil cosas) y llega a las ciento y pico (en mi caso treinta y tantas).

miércoles, 7 de abril de 2021

Mala praxis

Fray Coello de Portugal terminó la memoria de su proyecto del santuario de la Virgen del Camino así:

Que es como terminar con: "Y con esto y un bizcocho, hasta mañana a las ocho".

Santuario de la Virgen del Camino

La memoria tenía apenas diez páginas. Pero es que la del Club Náutico de San Sebastián, de Aizpúrua y Labayen, tenía solo tres, y la tercera era de peloteo:


Club Náutico de San Sebastián

La de Torres Blancas, de Sáenz de Oiza, mucho más compleja (y también de unos cuantos años después), ya tiene treinta páginas. Vamos, que solo con los cuadros de superficies ya las llenas.

Torres Blancas

Y sin embargo esos edificios no necesitaron más. Con esos proyectos que hoy nos parecen tan escasos se construyeron y ahí están para nuestra admiración. Pero eso fue porque aquellos proyectos eran solo eso: proyectos; es decir, documentos que diseñaban edificios e indicaban lo preciso para que un constructor buen conocedor de su oficio los pudiera construir. En ellos no se indicaba el punto de fusión del acero ni las propiedades organolépticas del mortero de cemento. Tampoco la historia geológica-geográfica del sitio ni el horario de los autobuses Madrid-Astorga. Solo eran proyectos. Ni más ni menos.

martes, 28 de julio de 2020

Manifiestamente arquitectónico (y aristotélico)

He recibido el esperadísimo libro Manifiesto arquitectónico paso a paso, de David García-Asenjo Llana y me he lanzado a devorarlo.


El libro debía de haber salido en abril. Ya estaba todo listo, y hasta la presentación preparada, cuando la pandemia lo aplazó todo. Pero da igual: Nunca es tarde si la dicha es buena, y esta sí que lo es.

David García-Asenjo leyó su brillante tesis doctoral en octubre de 2016, y uno de los miembros del tribunal, el autor del prólogo de este libro, Eduardo Delgado Orusco, le aconsejó que publicara, si no toda ella (las tesis son muy ásperas y muy difíciles de publicar fuera de los ámbitos académicos), al menos una de sus partes, que es la que, reconstruida, redactada de nuevo y completamente reconfigurada para ser leída por un público más amplio, tenemos en la mano.

La tesis iba de "estrategias de proyecto" en la arquitectura sacra contemporánea, y de esto va este libro, pero me atrevo a decir que va de mucho más, como voy a intentar explicar.

En primer lugar quiero señalar por qué es un "manifiesto". Según el DRAE, un manifiesto es un "escrito en que se hace pública declaración de doctrinas, propósitos y programas", y yo me atrevo a añadir que suele hacerse en un tono autoritario y perentorio. Los manifiestos suelen tener bastante de ladrido e incluso de arrogancia, descaro y desabrimiento. Pero este tono le es completamente ajeno a García-Asenjo. Esa gesticulación rabiosa y seca no es propia de él. A él le va más un tono aristotélico, como luego diré.

Este es un manifiesto (intentaba decir) porque en efecto es una declaración pública de propósitos y de programas (las dos últimas facetas de la definición de la academia). En cuanto a la doctrina (la primera de las tres facetas), ya la lleva incorporada el tema elegido: las iglesias. (Es broma: No va de doctrina religiosa, sino arquitectónica).

¿Por qué precisamente iglesias? El tema es perfecto para hablar de arquitectura por -al menos- tres razones:
La primera, como señala el autor, es que en cualquier barrio que elijamos es muy probable que el edificio más provocador, más evocador, más moderno y más interesante sea la iglesia; y si no es el más será sin duda de los que más.
La segunda, también señalada por García-Asenjo como frontispicio de su libro, es una cita de Bolaño según la cual parecería que la historia de la literatura no es solo la de sus obras maestras, sino también la de los libros "menores", pero eso no es cierto porque toda obra "menor" tiene un autor secreto, que es, por definición, autor de obras maestras, y así David García-Asenjo se entrega con pasión tanto a los edificios que todos veneramos como a algunos otros de "segunda fila", que o bien ignorábamos o bien no habíamos sabido apreciar hasta que él nos los ha mostrado y ponderado, y con todos ellos hace un discurso coherente y aleccionador, y de todos ellos fabrica una "trama de iglesias" (el tema lo permite e incluso lo pide estratégica y programáticamente) que configuran una obra maestra total, continua y ubicua.
Y la tercera es que, al ser el programa de necesidades y usos siempre el mismo, y relativamente sencillo, al cotejarlo con las tan diferentes soluciones en los ejemplos seleccionados nos hace reflexionar mucho sobre la enorme importancia que tienen los condicionantes externos (topografía del solar, limitaciones del entorno, condiciones económicas...) y los deseos e intenciones de los autores, que son muy elocuentes porque nos muestran las diversas estrategias de la arquitectura.

Contaba una vez el autor que uno de sus hijos, comprendiendo finalmente su profesión, le dijo: "Papá, pero entonces tú no haces casas. Tú haces libros de instrucciones sobre cómo hacer casas". Fantástica definición del oficio de arquitecto.
Tan en serio se tomó David García-Asenjo esta lúcida visión de su hijo que se ha concentrado en hacer libros de instrucciones. Libros de instrucciones son sus proyectos de edificación, pero también sus artículos, sus clases, sus charlas, sus intervenciones en la radio y este manifiesto. Desde luego, si alguno de ustedes tiene el encargo de proyectar una iglesia debería leerlo y estudiarlo. Pero si no lo tiene también le interesará.