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lunes, 9 de marzo de 2026

Peregrina paloma imaginaria

Borges señala(1) un fragmento de Jaimes Freyre que considera "poesía puramente verbal": es decir, pura forma sin significado:

Peregrina paloma imaginaria
que enardeces los últimos amores;
alma de luz, de música y de flores,
peregrina paloma imaginaria.

Borges dice: "no quiere decir nada y a la manera de la música dice todo". Añade que él quisiera una poesía de compromiso entre la forma y el significado, pero no denigra esta. Su musicalidad le gusta mucho. Y yo añadiría que todos somos capaces de escribir algo con significado, de contar algo que nos interesa o preocupa, de decir algo que queremos decir, pero hacerlo estéticamente, bellamente, con una forma atractiva, está al alcance de muy pocos. Y, al fin y al cabo, no es la principal función de la poesía la de transmitir ideas y pensamientos, sino la de asociar palabras de una forma sonora y atractiva.

sábado, 16 de noviembre de 2024

Una sola casa

Soy un pésimo lector de poesía. Mi mente me castiga a no alimentar evocaciones, a no dejarme llevar, a no disfrutar de la mera sugerencia, de la mera ensoñación, del mero estímulo. Mi mente quiere comprender, hacer un esquema, una estructura, un argumento. Estoy mucho más cómodo, mucho más en mi ambiente con la narrativa que con la poesía. En la narrativa sí admito, e incluso disfruto, saltos en el tiempo y en el espacio, tramas divergentes, voces variadas e incluso contradictorias: Las intento encajar en una estructura y a menudo lo logro. Pero con la poesía no suelo entender nada. O, mejor dicho, nunca lo entiendo todo.

Me intento convencer a mí mismo de que en la poesía no hay que entender. Hay que percibir y sentir. Hay que disfrutar de la belleza y de la sorpresa. Hay que tener el valor de asomarse a la maravilla y de dejarse atravesar por ella. Sí. Lo sé. Pero mi yo mezquino, mi yo racionalista (y funcionalista) se pregunta: "¿y entonces qué?", "¿y esto qué significa?", "¿y por qué?", y se queda insatisfecho.

Si frecuentáis este blog os habréis dado cuenta de que me gusta explicar tanto lo que muestro como lo que pienso, a veces incluso con alguna pesada prolijidad. De la misma manera me gusta que me expliquen las cosas, y la poesía no suele explicar nunca nada. 

Aun así leo poesía; no tanto como leo novela, ni mucho menos, pero la leo. (Algo. Poco). Y la subrayo. La subrayo pensando con arrogancia que señalo lo más evocador y fantástico, pero me temo que lo que señalo es lo que entiendo, que no solo no es lo mismo sino que seguramente sea lo contrario. Lo evocador y lo fantástico debe de ser lo que no entiendo, y precisamente porque no lo entiendo.

Ilustración de Pere Joan

jueves, 16 de mayo de 2024

Cartas de amor y partes de accidente

La mayoría de la gente que necesita un arquitecto no es para que haga arquitectura. Eso de la "arquitectura" es un concepto demasiado sofisticado y casi siempre inalcanzable.

En mi triste experiencia, casi todos los que han recurrido a mí alguna vez lo han hecho para que les resolviera la ardua papeleta de un trámite burocrático, y yo, como casi todos mis compañeros, casi siempre lo he entendido mal y he querido creer que buscaban en mí un "algo" casi inefable. Siempre he buscado la ocasión, incluso con ansia y con desesperación, de hacer arquitectura. Pero no; no era eso.

Me llama, por ejemplo, gente que algunas veces en casa se junta con muchos amigos o familiares y en esos momentos de celebración las comidas se les hacen muy incómodas en el salón. Entonces se les ocurre acristalar el porche y el ayuntamiento les da el gran disgusto: Necesitan un arquitecto. En esas circunstancias lo que menos quieren es que yo les hable de luz, de espacio, de circulaciones, de formas... Tampoco es el momento de sacar los lápices de colores. Soy un petulante y un estúpido. Es como si necesitaran que alguien ducho en seguros les rellenara un parte de accidente y dieran con un gilí que quiere creerse poeta.

Parte Europeo de Accidente

Descripción del accidente: "Ya la Aurora de rosados dedos bañaba de plata el horizonte cuando el vehículo 'A', raudo cual el équido Bucéfalo..." No, así no vamos a ningún lado. Quién ha contratado a este imbécil.

lunes, 3 de septiembre de 2018

Del render a la rendición


El 11 de marzo de 2004 hubo en Madrid unos atentados horribles y espeluznantes de unos criminales tan malvados como idiotas, de los que creen al mismo tiempo en un dios omnipotente y en que no es capaz de solucionar sus propios asuntos ni eliminar a sus supuestos enemigos, y ellos -gilipollas profundos y ratas asesinas- se lo tienen que hacer.

El caso es que hubo muchísimos muertos en los trenes de cercanías de Madrid a primera hora de la mañana, cuando todo el mundo va a trabajar.
Todavía nos acordamos de ello. Y nos acordaremos siempre.

Uno de los actos que se programaron a partir de aquello fue erigir en la estación de Atocha de Madrid un monumento en memoria y homenaje de las víctimas de aquellos brutales e incomprensibles atentados.

El estudio FAM (Fascinante Aroma de Manzana), formado por los jóvenes arquitectos Mauro Gil-Fournier, Esaú Acosta, Raquel Buj, Pedro Colón de Carvajal y Miguel Jaenicke (a quien por el apellido le supongo hijo de quien fue profesor mío de estructuras) ganaron el concurso con una muy bella idea.

Render de la propuesta ganadora
Secuencia de ilumicación del monumento a lo largo del día. Render de la propuesta

Consistía en una cápsula rígida irregular y translúcida que dentro tendría una lámina ligera, flotante, como una especie de medusa, en la que estarían escritos unos cuantos mensajes de entre los que dejamos (sí, yo también) en los distintos  rincones de la estación de Atocha en los días siguientes a la salvajada.



No entendimos entonces cómo era esa cápsula exterior ni cómo flotaría la lámina en su interior. Lo peor fue que sus autores tampoco lo sabían.

lunes, 21 de marzo de 2016

La vaca

Hoy es el Día Mundial de la Poesía, y para celebrarlo Arturo González-Campos ha publicado en Facebook una especie de poesía involuntaria fascinante escrita por un niño, que me ha dejado tan estupefacto y tan entusiasmado que dejo lo que estoy haciendo para copiarla aquí.
Arturo dice: "Una de mis poesías preferidas la escribió un niño que no sabía que lo estaba haciendo. #DiaMundialDeLaPoesia"

Y pone a modo de imagen un texto impreso.

(Me he enterado de todo esto gracias a que mi generoso y siempre inteligente amigo Miguel Morea lo ha compartido en su muro. Muchas gracias, Miguel: Me has alegrado el día).

El texto impreso tiene esta introducción: "Ejercicio de redacción escrito por un niño y que se conserva en el Museo Pedagógico de París. El tema propuesto era describir un mamífero o un ave".

Vamos allá:


¿QUÉ ES UNA VACA?

El pájaro del que voy a hablar es el búho.
El búho no ve de día y de noche es más ciego que un topo.
No sé gran cosa del búho, así que continuaré con otro animal que voy a elegir: la vaca.

La vaca es un mamífero.
Tiene seis lados: el de la derecha, el de la izquierda, el de arriba, el de abajo.
El de la parte de atrás tiene un rabo, del que cuelga una brocha.
Con esta brocha se espantan las moscas, para que no caigan en la leche.

La cabeza sirve para que le salgan los cuernos,
y además, porque la boca tiene que estar en alguna parte.
Los cuernos son para combatir con ellos.

Por la parte de abajo tiene la leche.
Está equipada para que se la pueda ordeñar.
Cuando se la ordeña, la leche viene y ya no para nunca.
¿Cómo se las arregla la vaca?
Nunca he podido comprenderlo, pero cada vez sale con más abundancia.

El marido de la vaca es el buey.
El buey no es mamífero.
La vaca no come mucho, pero lo que come lo come dos veces,
así que ya tiene bastante.

Cuando tiene hambre muge,
y cuando no dice nada, es que ya está llena de hierba por dentro.
Las patas le llegan hasta el suelo.

Las vacas tienen un olfato muy desarrollado,
por lo que se la puede oler desde muy lejos.
Por eso es por lo que el aire del campo es tan puro.

(Al pie del texto pone: "Cortesía de Marc Peguera")