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viernes, 14 de febrero de 2025

Arquitectura para la vida

A mis amigos, compañeros y maestros


En el año 1953 los arquitectos daneses Jorn Utzon (1918-2008) e Ib Mogelvang (1919-1993)(1) hicieron unos dibujos a mano alzada y los presentaron al concurso de casas baratas Skansa en Skane (Suecia).

Son dibujos muy buenos, muy agradables, muy cálidos y muy vivos, que aunque están pensadísimos dan una sensación de espontaneidad e inmediatez. Pero lo que muestran sobre todo es versatilidad. Mirad estas plantas:

martes, 19 de septiembre de 2023

sin ir

(Esta entrada es continuación
de la anterior: "No te mueras")


Tuve unos días de pánico. Bueno, decir "de pánico" es muy exagerado, pero sí de intranquilidad. El proyecto que llevaba tanto tiempo acariciando se desviaba, y no sabía si para bien o para mal. Nada era como había previsto.

Horarios, precios, trayectos, fechas...
Meses de estrategia. Todo mal

Lo primero había sido cuadrar las vacaciones de todos. Lo segundo, y mucho más importante, era asegurarme de que lo que para mí era un sueño para los demás no fuera una pesadilla. No los podía tener esos pocos días de acá para allá viendo arquitectura, pero por otra parte mi única condición inicial de ver Ronchamp y dejarles mandar durante todo el resto del tiempo se contaminó con que ya que estábamos en Suiza e íbamos a alquilar un coche podríamos ver la Villa Le Lac, primera obra moderna de Le Corbusier (tras los chalecitos suizos que tanto le gustan a Colin Rowe), destinada nada menos que a sus padres y ubicada nada menos que en la orilla del lago Leman.

Otro pie forzado para mi familia. Me sentía bastante culpable y a la vez profundamente egoísta. Todos se portaron muy bien conmigo. Me dijeron que ese viaje era por mí y para mí y que iban a disfrutar mucho viéndolo todo, incluso arquitectura.

jueves, 8 de junio de 2023

... yo ya no sé qué es bonito (segunda parte)

El sábado 20 de mayo se presentó en la librería madrileña La Hora Azul el libro colectivo Arquitectura con arquitectas, coordinado y dirigido por mis compañeras y amigas profesoras de la URJC Fermina Garrido, Elena Escudero y Raquel Martínez.

El libro surge de un grupo de trabajo y de investigación de la Universidad Rey Juan Carlos y trata de un montón de aspectos, proyecciones y consecuencias del género en el ejercicio y el uso de la arquitectura y del urbanismo.

(Ni que decir tiene que la elaboración, coordinación y, sobre todo, financiación del libro ha sido una labor ardua, difícil, lenta y paciente, que ha acabado con este fruto tan hermoso y necesario editado con Ediciones Asimétricas).

No es "un libro de chicas sobre arquitectura" (de hecho en él escriben unos cuantos chicos), ni "un libro para chicas", ni un "ya estamos con la milonga del género por aquí y por allá", sino que aglutina unas cuantas investigaciones que nos interesan y nos importan a todos (y aquí uso el masculino genérico con toda intención).

No voy a desarrollar el contenido del libro (aunque merecería una entrada más que de sobra), sino que, egoístamente, voy a contar cómo vi la presentación y cómo la sentí.

lunes, 30 de mayo de 2022

Complejidad y sencillez

A Raquel Martínez, por su magisterio.


Creo que a la gente, en general, le gusta que pasen cosas. Sí, bueno, claro. La vida puede llegar a ser muy aburrida si no pasa nada. Y el arte también. En las novelas y en las películas se prefiere la aventura y el frenesí, en la pintura el colorido y la narración de episodios o el retorcimiento de formas, en la música la melodía brillante, y así en todo.

¿A quién no le gusta una historia trepidante? ¿Recordáis cómo empieza Con faldas y a lo loco? Es una magnífica película, y no sé si encontraréis a alguien a quien no le guste, ya sea un espectador poco exigente y muy "básico" o ya sea un sesudo crítico. Pero estos últimos se descuelgan también a menudo con peliculones de tres horas en los que se ve crecer la hierba y poco más. Y el público no entiende cómo hacen tales alabanzas de semejantes truños.

Lo mismo pasa con el minimalismo, con ciertas novelas existencialistas y con buena parte de la arquitectura contemporánea. Hablaré de esta:

A la gente en general le gusta la arquitectura barroca, por ejemplo, tan llena de cosas, tan impresionante e incluso a veces desequilibrante, y no puede entender que en los albores del siglo veinte ciertos arquitectos propugnaran las cajas paralelepipédicas blancas y no solo no se les echara a los leones sino que acabaran triunfando.

Por eso la arquitectura contemporánea no gusta, y cuando alguna obra sí alcanza al público lo hace por ser "barroca", entendiendo esto como retorcida, expresiva, llamativa y, en definitiva, en la que pasan cosas.


Y muchos de nosotros ponemos carita y decimos que no con el dedito. Nos preguntan entonces: "¿No te gusta porque pasan cosas?, ¿porque es divertido?, ¿porque es un desafío?" Entonces recordamos tantos edificios narrativos, divertidos y desafiantes que nos apasionan y contestamos: "No es por eso. Es porque es malo".

¿Y eso cómo podemos explicarlo? Porque enseguida nuestro interlocutor nos pregunta: "¿Y según tú esto otro es bueno?"

Y decimos que sí, que naturalmente, y nos sentimos como ese crítico de cine que afirma que esa película iraní en la que una joven madre camina con su hijo hacia un horizonte incierto durante veintitrés minutos y sin hablar es una obra maestra (hay que tener cuajo), y que Los bingueros, en la que te tronchas de risa y pasan muchas cosas, es un bluff.

Es un tema del que hablamos demasiado. Yo estoy siempre dándole vueltas (la última vez, hace solo cuatro entradas, aquí), y sé que aburro mucho, pero hoy tengo un enfoque nuevo, o una consideración que aún no había hecho, y aprovecho para contarla.