Borges señala(1) un fragmento de Jaimes Freyre que considera "poesía puramente verbal": es decir, pura forma sin significado:
que enardeces los últimos amores;
alma de luz, de música y de flores,
peregrina paloma imaginaria.
Quien sólo sabe de arquitectura no sabe de nada, ni siquiera de arquitectura.
Borges señala(1) un fragmento de Jaimes Freyre que considera "poesía puramente verbal": es decir, pura forma sin significado:
En un famoso episodio de Los Simpson Marge le escribe una carta a Frank Gehry pidiéndole que diseñe un gran edificio para Springfield. El famoso arquitecto lee la carta con desinterés, la arruga y la tira al suelo. Pero cuando la ve hecha un burruño le gusta mucho su forma y decide hacer el proyecto que le piden.
Me acaban de llamar del ayuntamiento de Tabardillo para decirme que tienen un PHH (Programa de Hactuación Hurbanizadora(1)) de hace veinte años, cuyo autor soy yo, y que yace en una especie de armarito-estantería sin que nunca nadie haya hecho nada con él, así que quieren proceder a su archivo.
Tabardillo. Sector A3. Año 2006. A nombre de Promociones Penegordo. Uf. Ni idea. No recuerdo nada. Me van dando pistas y poco a poco, muy vagamente, voy evocando aquellos años en que todos éramos supermanes con caspa.
Cuando he consultado mi archivo y he ido recordando, me ha dado incluso vergüenza retrospectiva. Tanta que, como en muchas otras ocasiones, voy a usar este blog para hacer un enésimo ejercicio de catarsis.
Mi compañero y amigo Miguel Barahona nos ha dejado con hambre; con ganas de más, de mucho más, al dar por terminada su sección "Casas Radicales" en la revista Diseño Interior.
El pasado mes de noviembre la revista ha publicado la última; la última de CIEN, repartidas mensualmente durante más de diez años.
Os voy a contar una cosa que me hace muy feliz: Durante unos meses he escrito ocho miniartículos para el blog de Dormakaba, una empresa multinacional de puertas, herrajes, control de accesos, etc.
Se trata de hablar de "Elementos arquitectónicos que cambiaron la historia".
Eligieron ocho y, a través y gracias a mi compañero y amigo David García-Asenjo, que me recomendó, contaron conmigo para que escribiera algo sobre cada uno de ellos. Acaban de colgar los tres primeros:
Arabia Saudita es un país que se caracteriza por tener todo el dinero del mundo. Todo lo que puedas imaginarte, pero multiplicado por el número que puedas imaginarte.
¿Emplean ese dinero para que sus habitantes vivan con comodidad y placer? ¡No! Lo emplean para, ya que están empezando a descubrir el fútbol, y parece que les puede gustar, fichar a Cristiano Ronaldo, o celebrar en su país la Supercopa de España [tal cual] y el Campeonato Mundial de Fútbol. Porque tienen todo el dinero del mundo para sobornar a quien haga falta y para celebrar lo que haga falta. Aunque en los campos de fútbol haya una temperatura de 60 ºC. Si es menester se celebra en diciembre, alterando todos los calendarios de competición de todos los participantes, y si hay que instalar un potentísimo aire acondicionado de exteriores se instala. Como las puertas de El Corte Inglés, pero a lo bestia.
El dinero es muy erótico, pues su omnipotencia da un placer indescriptible. El dinero es el verdadero dios, y todos los humanos, al parecer, tenemos que adorarlo. Todas las sociedades son fundamentalistas del dinero y hacen que esa religión sea obligatoria.
Por dinero le hacen a Rafael Nadal "embajador del tenis", y da igual que violen los derechos humanos, que ese cargo sea obsceno y que Nadal tenga ya suficiente dinero como para no tener ninguna necesidad de pasar por esa abyección. Nadie tiene nunca suficiente dinero, y por lo tanto Arabia Saudita puede hacer lo que quiera con quien quiera.
Cuando la omnipotencia se te mete entre los pliegues de la glándula pineal es como cuando las patatas Pringles hacen "pop": ya no hay stop. Ya se vuelve uno loco y puede hacer lo que se le pase por las meninges y por el higo.
Por ejemplo, una ciudad que sea un único edificio recto de 170 kilómetros de largo en el que vivan, trabajen y gocen un millón de personas (en otra fuente leo nueve millones). Ah, y todo eso en pleno desierto. Lo normal.
Siempre, de una forma u otra, el poder necesita arquitectura, y siempre encuentra arquitectos que le sirvan y se la proporcionen.
Cuando el poder responde a la democracia, a la justicia y al progreso, sus arquitectos hacen un gran servicio a la sociedad, pero cuando es tiránico se lo hacen al tirano. No podría ser de otra manera. Y, desgraciadamente, siempre ha habido y hay arquitectos disponibles para ello.
Un arquitecto antitaurino hará una plaza de toros, uno vegano un matadero, uno ateo una iglesia y uno ambiguo-conservador un monumento a Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo. Lo que sea. Lo que le encarguen. Lo que pueda. Y siempre será (se dirá a sí mismo para justificarse) por la magnífica oportunidad de experimentar con un tipo arquitectónico, con un espacio, con una función, con una expresión plástica, con un emplazamiento, con lo que sea.
Hay excepciones que honran a quien las protagonizó, pero no son las más.