los peores estilistas se hacen llamar esthéticiennes,
el peor arquitecto permite que se le llame artista o
genio estilizador de la estética.
Antonio Miranda(1)
-PERIODISTA: ¿Y qué piensa usted como artista de cine?
-ACTRIZ: He trabajado en algunas películas pornográficas,
sí, pero, por favor, eso no le autoriza a usted para llamarme
artista.
El romanticismo, el modernismo, el arte (entendido siempre como un motivo de gozo burgués), el postmoderno, los estilos... toda esa basura ha contaminado siempre y sigue contaminando lo mejor del progreso y de la creación humana. El kitsch tiene los dedos larguísimos y, con el embeleco de lo bonito, de lo pintoresco y de lo bello, destruye toda aspiración humana a la verdad, a la razón y a la ética.
La verdadera arquitectura, como todo lo verdadero, es un compromiso ético, racional, económico, objetivo hacia el bien. Y cuando, a la vista de un edificio, decimos: "¡qué bello!", "¡qué bonito!, "¡cómo mola!", a menudo es porque hemos bajado la guardia (nadie es perfecto, y no se puede estar siempre con el banderín de la ética enhiesto) y hemos sucumbido a las más bajas pasiones: una curva, un jeribeque, una graciosa patosidad. Pero si lo pensamos un poco no tiene ninguna gracia.


