El otro día me llamaron del programa ETPLT (Etepeleté - Esta Tarde Por La Tarde), de la cadena TeleVerdad, para que me sumara como invitado externo a la ya famosa tertulia diaria ante la ya famosa mesa ovalada dorada y diera mi opinión como experto (profesor de estructuras) ante la llegada anual del ya cansino problema: "Piscinas en terrazas. ¿Se caen las terrazas? ¿Se caen las piscinas? ¿Se inunda el salón? ¿Se puede nadar en cuarenta centímetros de agua?" Qué aburrimiento: todos los años lo mismo.
A mí estas cosas me agobian. Yo no soy experto en nada y no sé nada. Tan solo podría decir que el agua pesa, y lo hace a razón de un kilo por cada litro (y que un litro es lo mismo que un decímetro cúbico). O sea, que a cada metro cuadrado sobre el que se asienta le transmite diez kilos (kilos de peso, o sea, kilopondios, pero no es cosa de marear) por cada centímetro de altura. Un rollo patatero que no entendería nadie, y entonces se pondrían en acción todos los chisgarabises del programa con sus bromitas y cuchufletas para recuperar algo de la chispa que este gordo reviejo les estaba quitando.
Y poco más. Si acaso me dejaran añadir algo (cosa que suponía harto difícil), diría que la norma CTE-DB-SE-AE(1) estima que en la terraza de una vivienda hay que considerar una sobrecarga de uso de dos kilonewtons -lo que vienen siendo 203,94 kg (masa) o, aquí en La Tierra, también kp (peso)- por cada metro cuadrado de superficie, carga que se logra con tan solo 20,4 cm de altura de agua.
Es decir, en una terraza cuya estructura haya sido calculada de manera estándar, sin tener en cuenta la posibilidad de poner en ella ni una piscina ni el David de Miguel Ángel, si se nos ocurriera de pronto poner una (piscina) portátil, no deberíamos ponerle más de veinte centímetros de agua (cosa que, por ejemplo, la foto que he puesto aquí arriba incumple notoriamente).
Eso era todo lo que me veía capaz de decir, y tan enmarañada y confusamente como lo acabo de escribir. En cuanto a si, siendo la piscina portátil más bien poco extensa, el peso del agua se debería estimar como una carga superficial o como una carga puntual resultante y aplicada en un solo punto (su centro de gravedad), la verdad es que tenía mis dudas, así que esperaba no tener que enredarme mucho en ellas.
Me habían avisado con solo dos días, y el primer gran problema fue decírselo a mi mujer. Yo ya me imaginaba la que me iba a caer encima.