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miércoles, 8 de abril de 2026

Cocinar

Siempre he creído que el origen íntimo de una casa, su razón de ser, es el "dormitorio de los padres". Pero la verdad es que todo ha cambiado tanto que ya no sé. Antes se decía "el casado casa quiere", porque una joven pareja enamorada quería emprender una nueva vida autónoma, y no deseaba estar de huésped en casa de los padres, que era algo que se hacía mucho cuando no había dinero suficiente. Y casi nunca lo había.

La pareja que inicia su nuevo rumbo da sentido a la casa. Y esa necesidad de intimidad la da el dormitorio. El dormitorio principal, el de la pareja, el que está llamado a ser, con el tiempo, "el de los padres".

Ese era, en mi magín, el motor de la idea de una casa. Sin embargo, toda casa tiene varios motores. Y uno que poco a poco se va perdiendo es la cocina.

lunes, 3 de marzo de 2025

El cuerpo

Llevamos unas cuantas décadas viviendo un urbanismo loco, unas ciudades hostiles que nos expulsan a los extrarradios cada vez más lejanos, y, en ellos, unos pueblos que lo eran y que ahora ya ni son pueblo ni son ciudad, sino unos inmensos aparcamientos de personas.

En la ciudad siempre ha habido barrios ricos y barrios pobres, pero desde hace años es sencillamente imposible que los menos pudientes puedan vivir en ellas; en ningún barrio. Los que eran menos boyantes se han ido empijando y ahora da gusto: Donde estaba el Bar Manolo hay ahora un laboratorio gastronómico que expende unas tostadas hechas con harinas de cereales que no has oído en tu vida y rociadas con espuma de albahaca. Nos han gentrificado a nosotros mismos de las calles de nuestros padres y nos han expulsado a cuarenta kilómetros de distancia, a unos lugares que han crecido metastásicamente: no hay más que ver los absurdos nombres de sus calles, debidos a la velocidad y a la falta de motivos.

Vivimos en unos extrarradios cada vez más remotos y también más abstractos. Y dependemos del tren de cercanías, del autobús interurbano o del coche para todo.