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jueves, 15 de mayo de 2014

Calatrava te la clava

Hay una web que se llama calatravatelaclava y que no fue creada precisamente por los mayores admiradores del arquitecto e ingeniero de fama mundial Santiago Calatrava.
En ella se cuentan cosas horribles sobre ese gran genio de la arquitectura moderna, y se le ofende sin fundamento alguno. O tal vez con fundamento, pero se le ofende, que es lo que cuenta.
En la portada de la web sale el arquitecto saludando a irreprochables políticos de su tierra natal, y ya tenemos un título insultante: "SANTIAGO CALATRAVA: Proyectos ruinosos y facturas sin IVA". Luego, si pasas el cursor por ese título se despliega un menú de atrocidades, abusos de quienes se creen que todo el monte es orégano y apelan a la libertad de expresión. (¿Libertad? No, amigos. Eso es libertinaje. Sucio libertinaje. Libertino libertinaje. ¿Cómo se os ocurre ofender así, hablando de obras que han costado un poquito más de lo presupuestado, que se han adjudicado sin concurso o de las que se desprenden trocitos sin importancia?).
Es que no vamos a aprender nunca. Es que el mensajero se obstina en llevar mensajes, y claro, natural: Va el rey y le corta la cabeza.
¿Es que no habéis oído nunca lo de "matar al mensajero"? ¿Entonces para qué transmitís mensajes? ¿Es que sois medio bobos?

Menos mal que finalmente han intervenido los jueces, han condenado a calatravatelaclava a cambiar de nombre (ojo, no a cerrar la página como tal, sino a cambiar de nombre el dominio web) y a pagarle al genio treinta mil euros.
Me alegro por el genio. Así le quedan ya treinta mil euros menos para pagar las numerosas consecuencias desagradables de sus obras (¿in?)marcesibles.
(Una pena, porque él pedía 600.000 € y los jueces lo han dejado en 30.000 €).

No he leído la sentencia, y pido por ello perdón a los jueces, porque tal vez cometa la imprudencia imperdonable de no ser ecuánime. (Lo cual me dolería muchísimo. Especialmente porque yo no tengo treinta mil euros). Tan sólo he leído los fragmentos y titulares que saca la prensa. Y lo que me extraña es que los jueces no señalan que lo que denuncia calatravatelaclava sea falso, sino que es ofensivo y daña la imagen del genio.

Hombre: Yo creo que si es verdad hay que decirlo, y si es mentira hay que cargarse esa página y castigar a sus autores. Pero si lo que dicen es cierto, entonces...
¡Calla, Satanás! ¡Vade retro!

He buscado distintas imágenes, pero me salían ofensivas, y yo no tengo 30.000 €.
Por otra parte, espero que este tono de verde no esté registrado y no sea propiedad
de nadie que me pida 30.000 €. ¡Qué difícil es tener un blog!

La culpa es de esta gente por andar mareando y por ir contando mentiras. Bueno, o verdades. Qué más da.
(Joder con los semiólogos postestructuralistas, que han hecho que ya nadie sepa distinguir la verdad de la mentira, o peor: que no haya verdad ni mentira; o peor: que a nadie le importen ya esas delicuescencias).

Espero que mi mujer no lea esta entrada, porque me estoy paseando por el filo de la navaja y no tengo treinta mil euros. Me harían un avío importante. Menuda risa. (Sobre todo ella, pobrecilla).
En todo caso, tengo una fe ciega en mi derecho a la libertad de expresión. Por lo menos a algunos sí se la conceden. (Sobre todo si son obispos). Claro, que a otros no.

Como conclusión, y a instancias de mi santa esposa, le ruego, señor juez, que relea atentamente esta entrada. Podrá comprobar que yo NO he escrito que Calatrava sea un mal arquitecto, TAMPOCO que se lleve los encargos de manera turbia, NI que sus obras se encarezcan de forma sospechosa. NO he escrito que sus obras se caigan a trozos, NI que se oxiden a pasos agigantados, NI que él se masturbe contemplándolas. NO he escrito ni esas cosas tan ofensivas ni ninguna otra. TAMPOCO he escrito que sea un corruptor de políticos. ¡Dios me libre!
También le ruego, señor juez, que solicite mi saldo a mi banco. Verá que no tengo treinta mil euros.


(Si te ha gustado esta entrada clica en el botón g+1 que hay aquí debajo. Si no te ha gustado y no lo clicas lo entiendo perfectamente. Pero entiéndeme tú a mí. Yo no tengo treinta mil euros).

jueves, 3 de noviembre de 2011

Contra el simbolismo arquitectónico

En el S. XVIII el arquitecto neoclásico utopista Ledoux diseñó una ciudad ideal para una nueva sociedad ideal. Uno de los edificios de esa ciudad maravillosa era el Oikema: una "casa del placer". No es exactamente lo que estáis pensando; es peor.
Al ciudadano (varón) de la nueva sociedad había que darle educación sexual, y no solo teórica, sino, sobre todo, práctica. Por lo tanto, eran necesarios unos establecimientos "científicos" que le mostraran al joven ciudadano todas las perversiones, y después le señalaran el recto camino y le dieran el servicio adecuado y óptimo.
(Curiosamente, para las jóvenes ciudadanas no se preveía nada similar. Supongo que el joven aprendería en estos establecimientos y ya se lo enseñaría después a su novia como pudiera, cuando fuera su esposa. Digo yo).
A este edificio le dio forma de... sí. Es cierto. Podéis creerlo.
Sus ideas sociales podrían ser revolucionarias. Su arquitectura nada de nada. Pasillo, habitación, habitación, habitación... Vamos, lo de siempre. Con una sala elíptica innecesaria para hacer de glande y dos galerías semicirculares, también completamente gratuitas, para los testículos.
Se me cae el alma a los pies. Qué cosa tan chabacana, pero, sobre todo, tan estúpida.
Pero esta otra planta ya es porno:
Y me hace dudar de la formación sexual del propio Ledoux. Hijo: ¿dónde te has metido? (O, mejor preguntado: ¿Hasta dónde?).
No sigo por ahí. Es que hay que ser bruto.
Solo añado que el torpe de Ledoux ni siquiera supo resolver arquitectónicamente su edificio. Porque lo que plantea en planta no sabe resolverlo en alzado.
Las plantas no se ven. Nadie puede apreciar la planta de un edificio. Un edificio solo se ve como una sucesión de perspectivas. La planta es una abstracción que una mente bien entrenada puede reconstruir a posteriori (sobre todo si le facilitan los planos).
¿Para qué propone Ledoux semejante chorrada, si luego no la lleva hasta el final, si luego sólo son columnatas y frontones que nadie puede entender?
Curiosamente, esa arquitectura "utópica" e "ideal" se dio en pleno "siglo de las luces", en pleno racionalismo.
Hoy hemos prosperado. Hoy nos hemos liberado del clasicismo y podríamos hacer un pene 3D hasta con la venilla esa tan graciosa. Hoy estamos muchísimo mejor.

viernes, 29 de octubre de 2010

Moneo con picatostes

Rafael Moneo está construyendo el Palacio de Congresos de Toledo. Los toledanos están ya más tranquilos porque al edificio han empezado a ponerle picatostes.
Rafael Moneo no es un mal arquitecto. Suele ser correcto. A mi modesto juicio no pasa de mediano. O de mediano tirando a bueno. Un seis y medio.
En el Miradero de Toledo hizo un bloque donde alojar una gran sala y muchos despachos y salas pequeñas. Un programa muy amplio, pero fácil, en un sitio espectacular.
Resolvió el problema como de costumbre: con corrección y sencillez, y encima se tiró el rollo de modernillo con unos elementos muy plásticos en el acceso superior.
El volumen se distinguía porque los conductos de ventilación se manifestaban como contrafuertes huecos (lo contrario de los contrafuertes) y tenían un gesto simpático que hasta se podía leer en clave post-estructuralista derridiana. El hormigón visto de color natillas no desentonaba del entorno, y la cosa quedaba limpia y correcta (incluso con las "almenas" de la barandilla del Miradero).






Durante mucho tiempo los toledanos han estado viendo esta imagen, y ya se habían acostumbrado a ella. La mayoría se habían resignado. Pero lo que no sabían es que las natillas de vainilla llevaban picatostes.


sábado, 31 de julio de 2010

Aarón (y dale)

"Moisés dijo a Yavé: 'Pero, Señor, yo no soy hombre de palabra fácil, y esto no es ya de ayer ni de anteayer, y más aún que estás hablando a tu siervo, pues soy torpe de boca y se me traba la lengua'" (Ex,4,10).
"Encendióse entonces en cólera Yavé contra Moisés, y le dijo: '¿No tienes a tu hermano Arón, el levita? Él es de fácil palabra. Él te saldrá al encuentro, y al verte se alegrará su corazón. Háblale a él, y pon en su boca las palabras, y yo estaré en tu boca y en la suya, y os mostraré lo que habéis de hacer. Él hablará por ti al pueblo y te servirá de boca, y tú serás Dios para él'". (Ex,4,14-16).

Vuelvo a lo que dije ayer: Aarón es un artista. Hace (dice) cosas muy bellas, pero sin contenido.
Creo, y repito, y repetiré siempre, que esa faceta "artística" no le hace ningún favor a la arquitectura.



Seguro que muchos conocéis El Mundo Today, un periódico de coña en internet. Pues daban la noticia de esto de Calatrava en Nueva York bastante mejor (a mi juicio) que muchas revistas serias de arquitectura.
Para leerlo, pinchad aquí.

Nota 1.- Hoy se ha movido el contador muchísimo. Gracias.
Nota 2.- Caigo en que a José Antonio Corrales le llamé "gran artista". No me refería a eso. No era un Aarón. No hacía "cosas bonitas".

sábado, 17 de julio de 2010

Miedo

Acabo de empezar a escribir este blog hace nada. ¿Para qué? ¿Por qué? Ya me lo preguntaba el primer día. No lo sé. Pero veo que lo he empezado con miedo, agarrándome a ideas seguras sin querer afrontar la complejidad del presente. Tal vez el objeto de este blog sea mostrar mi temor, huir o buscar refugio. En ese caso, mal voy. Para ese viaje no habrían hecho falta estas alforjas. La situación arquitectónica actual preocupa y desconcierta. (No hablo de la depresión económica ni del hundimiento de las finanzas; eso es otro negociado. Hablo de cosas serias: de la creación arquitectónica). Hace muchas décadas que hemos ido derivando del manierismo post moderno al barroco, y ahora estamos ya en los estertores del tardobarroco. Constatamos que por más que Calatrava, OMA, Zaha Hadid, etc, exageren y retuerzan sus formas, varíen sus propuestas, compliquen sus planteamientos, ya no tienen nada que decir. Pero es que hurgamos un poco más y nos quedamos petrificados viendo que ya nadie tiene nada que decir. Las épocas manieristas, y no digamos las post manieristas, se caracterizan porque en ellas todos tenemos sofisticadas herramientas y medios para decir cosas, pero no tenemos nada que decir. Por ello, y para mantenernos activos y productivos, nos pasamos el día enredando, mareando la perdiz, haciendo cosas muy meritorias, muy complejas, muy sofisticadas, y totalmente inútiles y prescindibles. La arquitectura actual es una vomitona de formas vanas, tontas e innecesarias, que resuelven brillantemente problemas equivocados y mal planteados, pero lo peor es que la reacción minimalista contra ello, con sus poéticas cajitas vacías, sus sutiles hendiduras de luz en un muro ciego, constituye otro vano intento tardobarroco, igualmente innecesario. Y el high tech de Foster, y esto, y lo otro, y lo de más allá, no son sino otras bonitas distracciones, otra manera de escaquear el bulto. ¿Y qué hago yo ante esto? ¿De qué hablo en medio del caos? De maestros de los años sesenta, de la arquitectura moderna española de hace medio siglo. Pues no. Eso no vale. Ese ejercicio de morriña es una huida, una cobardía. Valga en mi defensa que intento hablar para gente no muy experta, e inculcarles el amor por la arquitectura desde una base sencilla y con una vocación pedagógica, pero eso no me autoriza a decir obviedades sobre qué es la arquitectura (a lo que he dedicado tres capítulos) cuando no tengo ni idea. O, mejor dicho, no tengo ni idea de qué es la arquitectura ahora. Envidio sinceramente a nuestro comentarista serrozar, que parece feliz en este mundo tan confuso, y encuentra motivos de placer en el caos, en la basura, en la canción del verano, en la Terremoto de Alcorcón, en los centros comerciales o en donde sea, porque es una hoja en el río, que aprovecha la corriente, navega, hace giros y trompos, viaja y crece con todo lo que le ofrece la vida. Yo, en vez de hojilla soy un zapato viejo, que intenta navegar pero se hunde. No encuentro nada por ningún sitio, y eso que me consta que la humanidad nunca se rinde, y que saldrá por algún lado. La crisis de identidad y de conciencia se resolverá de algún modo, y alguien encontrará fuerzas para hacer algo. Mientras tanto, estoy expectante. Intento pensar. Intento vislumbrar alguna cosa. Si alguien tiene una pista, que la diga.