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jueves, 3 de septiembre de 2026

La biblioteca municipal, la IA y yo

Al empezar a escribir esta entrada me viene a la mente una frase que si no tenéis más de sesenta y cinco años no vais a entender: "En mis viajes por todo lo largo y ancho de este mundo..." No tenéis ni idea de qué va porque sois asquerosamente jóvenes, pero no solo no me rindo por ello, sino que insisto:

Nada, ¿verdad? Bueno, dejémoslo. No sabéis nada de la vida, pero qué se le va a hacer. Sigamos. Mejor dicho: empecemos.

En mis viajes por todo lo largo y ancho de la provincia de Toledo (que es una provincia bastante más grande de lo que parece), a menudo paso por algún pueblo y me siento un poco avergonzado pensando que hace años proyecté en él una vivienda que madre mía, madre mía, o hice un restaurante que San Cosme y San Damián me perdonen. Agacho las orejas y lo atravieso sin demorarme hasta salir por el otro lado y continuar mi camino con una incómoda sensación. Para mayor humillación, alguna vez mi "firma" se encuentra bien visible al lado de la carretera y no hay manera de no verla.

Joer con las curas de humildad. Yo las recibo a cada paso. Qué vergüenza. Qué apuro.

lunes, 13 de julio de 2026

Arquitectura para la gente

A Ekain Jiménez, que ha contado esta noticia en
Bluesky, y de quien he tomado la información.


Se ha convocado un concurso internacional de arquitectura para proyectar el Museo Nacional de Ecuador, y finalmente, entre 17 finalistas, ha ganado la idea de Alberto Campo Baeza + MAODA, titulada "Ecos del Sol".

Enhorabuena. Pero no mucha.

Nada más conocerse el fallo del jurado han saltado las opiniones de la gente, de los ecuatorianos llamados a disfrutar del estupendo museo nacional de su país [Tomo algunas de Instagram]:

domingo, 5 de julio de 2026

Fracaso de la arquitectura prescriptiva

Nota previa:

No tiene nada que ver con esta entrada, pero reparo en que hoy hace justo dieciséis años que estrené este blog, escribiendo esta primera y temerosa entrada con la que no me podía ni imaginar dónde iba a llegar. En este momento veo que el blog tiene 2.991.629 visitas desde su fundación. Muchas gracias a quienes venís por aquí de vez en cuando y lo leéis. Y, en general, me decís cosas muy gratas. (Justo me acaban de poner un comentario muy negativo y seguramente muy justo a una entrada de hace quince años. Me llama la atención que textos para mí ya olvidados, y algunos de ellos muy apresurados y muy poco rigurosos, sigan suscitando lecturas y opiniones. Es tremendo).

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En la película Qué verde era mi valle hay muchas escenas muy plásticas. Una de ellas es la de la salida de la iglesia en la boda de Angharad (Maureen O'Hara). El velo de la novia oscila con suavidad, y finalmente se eleva en vertical cuando ella se sube al coche. Una imagen muy poderosa y que a la vez da una idea de ligereza y evanescencia que combina extrañamente con la tristeza de la novia.

Algunos comentaristas celebraron la preciosa casualidad de la elevación vertical del velo justo en ese momento, y dijeron que John Ford tenía mucha suerte, pero hay al menos una entrevista (la he visto) en la que Maureen O'Hara explica que de suerte y de casualidad nada de nada: que Ford hizo colocar unos grandes ventiladores fuera de plano que produjeron ese efecto tal como él lo tenía previsto.

jueves, 23 de abril de 2026

La flecha del tiempo

Este concepto de "flecha del tiempo" es debido al físico británico Arthur Eddington, que dijo algo que nos parece muy evidente, pero que tiene mucha enjundia: que el tiempo solo va en una dirección, y que es irreversible. Jamás se para y jamás da la vuelta. Lo arrolla todo a su paso.

En esta misma línea, el filósofo Oswald Spengler ya había dicho en su célebre obra La decadencia de occidente que "lo trágico es el tiempo". En el espacio no hay tragedia. Yo puedo ir a tal sitio y perderme, y dar la vuelta, y meterme por otra calle, y volver a perderme, y volver a probar por otro ramal, y volver a equivocarme. Pero sea como sea, tan torpe como soy, si me lo propongo siempre conseguiré llegar. Haré el recorrido más enrevesado y más estúpido del mundo, pero acabaré llegando. Sin embargo, si la cita de mi vida era a las cuatro de la tarde y llego a las seis y ya se ha ido para siempre no hay nada que hacer. O, dicho con otro ejemplo, siempre acabaré llegando a la estación, e incluso siempre conseguiré aparcar, pero lo que no es seguro es que siempre sea capaz de coger el tren que tenía que coger.

En el espacio puedo maniobrar y corregir, pero en el tiempo no. ¡Demasiado tarde! Esta idea evidente de la flecha del tiempo se basa en la segunda ley de la termodinámica, que nos dice que la entropía (el desorden, el caos, la muerte...) siempre aumenta. Pues estamos apañados.

Bueno, ¿y a qué viene toda esta disquisición tan plasta y tan desasosegadora en un blog de arquitectura? (o casi principalmente de arquitectura). Pues a que acabo de estrenarme como abuelo. Acabo de tener una nietecita pequeñita pequeñita de la que estoy perdidamente enamorado.

-Ah, bueno. Entonces sí.

martes, 3 de marzo de 2026

En qué orden

En un famoso episodio de Los Simpson Marge le escribe una carta a Frank Gehry pidiéndole que diseñe un gran edificio para Springfield. El famoso arquitecto lee la carta con desinterés, la arruga y la tira al suelo. Pero cuando la ve hecha un burruño le gusta mucho su forma y decide hacer el proyecto que le piden. 


Es una broma, un chiste bastante ingenioso, ¿pero tiene algo de verdad? ¿Cómo proyectaba Gehry? ¿En qué orden iba tomando cada decisión y dando cada paso?

lunes, 16 de febrero de 2026

Radical

Mi compañero y amigo Miguel Barahona nos ha dejado con hambre; con ganas de más, de mucho más, al dar por terminada su sección "Casas Radicales" en la revista Diseño Interior.

El pasado mes de noviembre la revista ha publicado la última; la última de CIEN, repartidas mensualmente durante más de diez años.


¿Qué han sido las "casas radicales" de Miguel Barahona? Todo empezó en 2012, cuando publicó en esa revista el artículo "Ocho casas raras". Gustó mucho y le pidieron más casas raras. Entonces él propuso una sección que comenzó en el año 2015, y, como digo, han salido cien.

martes, 9 de diciembre de 2025

Ante la muerte de Frank Gehry

El famoso arquitecto canadiense Frank Gehry ha muerto el viernes pasado a los noventa y seis años, y lo primero que he pensado ha sido: "¡Noventa y seis años!, ¡y en un estado aceptable de salud y de actividad hasta hace nada! ¡Quién pudiera! ¡Firmo por eso!" Y ya. Nada más que decir.

Pero unos amigos me han pedido mi opinión y a ver qué digo. He releído cosas que he escrito en este blog sobre Gehry y me he quedado igual: a ver qué digo. Y he pensado que, ante la muerte de Frank Gehry no me sale tanto hablar de Frank Gehry como de la muerte.

Ante la muerte de Frank Gehry o ante todas las muertes. O también ante la arquitectura y la muerte. O ante la muerte de la arquitectura.

Cementerio judío de Praga

lunes, 3 de noviembre de 2025

Soberbia

Hace muchos años, cincuenta, una eternidad, le conté a un cura que quería estudiar arquitectura, y él me dijo que qué profesión tan bonita, que consistía en hermosear la obra de Dios. A mí aquello me produjo tal sofoco que aún lo recuerdo. ¿Cómo iba yo a poder hermosear la obra de Dios? ¿Cómo podría hacerlo alguien? Desde entonces lo he pensado muchas veces, y a lo único que soy capaz de llegar es a que bastante bien nos podríamos conformar si no la cagáramos demasiado, si no dejáramos tantísima mierda ni tantísima rutina, vagancia, mezquindad y fealdad como dejamos.

Leo ahora esta frase de Paul Auster, pero que podría ser de cualquiera porque es un lugar común, una obviedad:

martes, 30 de septiembre de 2025

Bloques cebra y casa de verano

He leído un artículo muy interesante (aquí) en el que se da nombre a un estilo arquitectónico casi omnipresente en los nuevos barrios residenciales de muchas ciudades. Supongo que os suena este aspecto:

Lo vemos por todas partes. Son edificios compuestos por franjas blancas opacas y franjas negras que agrupan las ventanas (también de carpintería negra) y completan los espacios entre ellas. Quedan así edificios a base de franjas blancas y negras que una cuenta de Instagram (@bloque_cebra) ha bautizado como bloques cebra.

miércoles, 20 de agosto de 2025

Una casa (3)

(No pensaba añadir ninguna entrada más a las dos anteriores, que di por concluidas, pero me he encontrado con esta historia y creo que tiene mucho que ver. Además, en las anteriores me refería a la importancia de los habitantes y a la muy poca de la arquitectura, y aquí, para compensar un poco, sí quiero señalar que la arquitectura puede tenerla, y mucha).


EL ÚLTIMO CLIENTE

A mi contacto de bluesky C6H4(CH3)(NO2),
@nitrotolueno.bsky.social, que me dio esta
preciosa información: el último cliente.


Roland Reisley ha cumplido ciento un años en mayo pasado y es el último cliente vivo de Frank Lloyd Wright.


Ahí lo tenéis, en la terraza, bajo el voladizo, de su casa de Pleasantville, NY, que la Frank Lloyd Mopnograph fecha en 1951(1).

Ronald no solo es el último cliente vivo de Wright, sino que además lleva viviendo setenta y cuatro años, ininterrumpidamente, en la casa que el arquitecto le diseñó.

sábado, 12 de julio de 2025

Con mi banjo y mi caballo

Un escritor español a quien nunca he soportado escribió el prólogo de un libro que me interesaba mucho, y, no sé si por morbo, lo leí en vez de saltármelo. Craso error. Contaba que él había escrito un libro sobre el mismo tema, y a partir de esa declaración se ponía a hablar de su libro y no del que estaba prologando. Me pareció una desfachatez que acrecentó mi atragantamiento hacia ese mamarracho, y a partir de entonces lo soporté aún menos.

Pues bien, ahora estoy a punto de hacer lo mismo, y no quisiera, pero lo voy a hacer (un poco), porque esto no es una crítica ni una reseña de un libro, sino -ya que este es mi blog, pañuelo de todas mis lágrimas y foro de todas mis alegrías, preocupaciones, opiniones y desvíos- un rápido relato de lo que he sentido al leerlo. Así que no tengo más remedio que contar algunas cosas mías.

El libro se titula ¡Oh, Susana!(1), es del arquitecto Manuel Ocaña y lo edita Plasson & Bartleboom. Es, como dice la portada, "una novela técnica".

Tengo sensaciones confusas y contradictorias al hablar de Manuel Ocaña. Entre ellas siento que prevalece la vergüenza. Dejadme un momentito que os lo explique y luego me pongo con el libro.

viernes, 14 de febrero de 2025

Arquitectura para la vida

A mis amigos, compañeros y maestros


En el año 1953 los arquitectos daneses Jorn Utzon (1918-2008) e Ib Mogelvang (1919-1993)(1) hicieron unos dibujos a mano alzada y los presentaron al concurso de casas baratas Skansa en Skane (Suecia).

Son dibujos muy buenos, muy agradables, muy cálidos y muy vivos, que aunque están pensadísimos dan una sensación de espontaneidad e inmediatez. Pero lo que muestran sobre todo es versatilidad. Mirad estas plantas:

miércoles, 11 de diciembre de 2024

Ricardo Aroca

Cuando hice la carrera de arquitectura en la ETSAM Ricardo Aroca era un catedrático atípico. Mejor dicho: era EL catedrático atípico. Hacía ya muchos años que se había acabado la obligación de que los alumnos fueran a clase con chaqueta y corbata, e incluso los profesores jóvenes ya iban vestidos como nosotros: camisa (o incluso camiseta) y vaqueros en verano y jersey y vaqueros o pantalón de pana en invierno. Los profesores de más veteranía o enjundia seguían vistiendo rigurosamente. Algunos se permitían chaqueta y pantalón de sport, e incluso, ay, corbata de punto, pero por supuesto los catedráticos seguían aferrados al traje más convencional.

Contra todo ello, Aroca, el catedrático de estructuras, llegaba a la escuela en su moto (no entiendo de motos y no sé decir la marca, pero era de esas grandes), con la melena y la barba ondeando al viento y con un pantalón vaquero de peto.

Recuerdo que el peto tenía un bolsillo que lo cruzaba de lado a lado, y que iba completamente lleno de útiles de escritura y dibujo: portaminas, lápices, bolígrafos, plumas, rotuladores. Podía llevar encima varias docenas, enganchadas por su clip y asomando bajo su barba.

martes, 5 de noviembre de 2024

El becerro de barro

Como todo el mundo, estoy consternado con la catástrofe de Valencia. Como todo el mundo, no puedo quitármela de la cabeza. Pienso que desde aquí podría opinar sobre el cambio climático, sobre el tipo de urbanismo en el que hemos degenerado, sobre infraestructuras... Pero no sé lo suficiente. No me atrevo a opinar. Apenas tengo dos o tres nociones confusas de todo eso. Y no digamos del sistema económico y social que ha generado el tipo de vida que llevamos: de eso no tengo ni idea. Sí que me sorprende que nuestra forma de vida habitual sea, desde hace ya mucho tiempo, trabajar a muchos kilómetros de donde vivimos y necesitar el automóvil constantemente y para todo. Eso genera unos despilfarros de energía y unos colapsos circulatorios inhumanos, pero es lo que hay, y la verdad es que no sé qué decir al respecto.

Por otra parte quiero desahogarme, escribir sobre algo (este blog es la purga de mi corazón), y me viene de forma tangencial y muy casual un tema del que ya escribí muy al principio de este blog: el símbolo del becerro de oro, Moisés y Aarón, y su relación con el diseño arquitectónico. Así que escurro el bulto, soslayo el problema con el que no me atrevo y salgo por peteneras.

lunes, 11 de marzo de 2024

Nevermore

And my soul from out that shadow that lies floating on the floor
Shall be lifted - nevermore!
Edgar Alan Poe. The Raven

Y mi alma, de esa sombra que yace flotando en el suelo
no se levantará - ¡nunca más!
Edgar Alan Poe. El cuervo


Nunca más. Ya nunca más.

Como Dios nos cría y nosotros nos juntamos, en las redes estoy rodeado de viciosos de la arquitectura, que no hacen más que poner fotos y planos de edificios. Estoy viendo ahora más proyectos que en toda mi vida, de todas las partes del mundo y de arquitectos de quienes jamás había oído hablar.

Abundan más las obras tranquilas, sensatas y lúcidas que las espectaculares y extravagantes (sé elegir de quiénes me quiero rodear), hasta el punto de que en un primer vistazo a algunas de ellas llego a pensar: "Esto lo podría haber hecho yo". "Esto lo sabría hacer yo". (Pero llevo treinta y nueve años diseñando casas, varios cientos, y jamás he hecho nada ni remotamente parecido).

Una de las últimas casas que me han mostrado es esta:

Residencia Hawkins. Cheltenham, Sidney, Australia.
Philip Cox, arquitecto

Y ha desencadenado en mí una cascada de emociones(1), que es la que os voy a intentar contar aquí.

jueves, 18 de enero de 2024

Bonito (otra vez)

Me repito mucho. Ahora iba a ponerle a esta entrada el título "Bonito" y me ha dado la vaga sensación de que ya lo había usado. He buscado y sí: aquí. Por eso añado ahora "(otra vez)", y podría seguir con ("y las que hagan falta").

Ay, lo bonito; qué bonito.


Para empezar a aclarar los conceptos diré que no voy a hablar de pez teleósteo alguno, lo que deja la cuestión reducida a algo más bien "lindo, agraciado, de cierta proporción y belleza".

Los arquitectos, en general (yo diría que casi todos), odiamos la palabra "bonito" referida a la arquitectura porque no es un término que nos sirva para nada. ¿Qué es un edificio bonito, una ventana bonita, una bóveda bonita? Nada. Bonito no es un criterio arquitectónico ni un rango de valor. Por eso nos pone nerviosos que este adjetivo tenga tanto predicamento entre la población lega, y no digamos ya que nos pregunten si tal edificio nos parece bonito. A veces contestamos, un poco (bastante) indignados: "¡Este edificio no es bonito: es bueno!".

Eso, como digo, ya lo he contado y no quiero extenderme ni repetirme demasiado. Lo que pretendo contar ahora es que para todo hay alguna excepción, y para esto que acabo de decir, y que nos parece tan claro y tan evidente a (casi) todos los estirados arquitectos, está la del brillante Bernardo Angelini, del estudio zigzag arquitectura (con su socio David Casino).

martes, 31 de octubre de 2023

Una tomadura de pelo

Hace tiempo dediqué una entrada de este blog a una obra arquitectónica que me parece muy interesante y que está cargada de un alto contenido simbólico. Creo que es un acierto, y además está perfectamente "ensamblada" en el lugar y genera una imagen urbana muy atractiva. Al menos a mí me lo parece, y así lo conté con la verborrea que me caracteriza.

Hoy, bastante tiempo después, me entra el siguiente comentario a aquella entrada: "Una tomadura de pelo". Punto pelota. Ya está. No hay más que hablar. Chimpún.

Otra famosa "tomadura de pelo"

Resulta que yo estoy blablablá, consumiendo cientos de palabras (casi casi mil) en mi exposición y un lector me calla la boca con apenas cuatro(1). Estuve escribiendo durante dos o tres buenos ratos y lo primero que he pensado es que merecía una contraexposición o algo así; un razonamiento, un argumento. Pero luego me he dado cuenta de que "una tomadura de pelo" queda bastante claro. A otros que me han dicho "qué bueno" o "me ha gustado mucho" no les pido que justifiquen su opinión. Pues entonces a "una tomadura de pelo" tampoco. Tiene el mismo derecho.

miércoles, 25 de octubre de 2023

El sentido de la arquitectura (y II)

El otro día corté mi discurso y la verdad es que no sabía exactamente cómo lo iba a terminar. Ahora, pasados unos días, ya no tengo ni idea.

Quizá tomé un mal ejemplo con las Torres de Colón. O, mejor dicho, esas torres son un magnífico ejemplo de muchas cosas, pero lo que hice mal fue poner ese título. ¿Qué sentido tiene la arquitectura? Muchos, muchos sentidos, pero precisamente en este caso no lo sé muy bien, porque, como dije, las riendas las ha tomado la ingeniería, y ha hecho (está haciendo) muy bien su trabajo.

En todo caso podría decir que la ingeniería hace muy bien lo suyo aunque todo el conjunto sea más que discutible. ¿No sería precisamente ese el papel de la arquitectura en este asunto: diseñar una buena solución, darle argumento y contenido a todo ello y pedirle a las ingenierías (estructuras, instalaciones) la ayuda necesaria para llevarlo a cabo? ¿Puede hacer algo la arquitectura, atrapada entre la normativa, la tecnología y los ambiciosos deseos de los propietarios?

miércoles, 18 de octubre de 2023

El sentido de la arquitectura (I)

El otro día, en Madrid, bajaba por la calle Goya hacia Colón y me encontré esto:

Había oído hablar mucho del asunto, e incluso lo había comentado con amigos alguna vez, pero aún no lo había visto. Está ya bastante avanzado. Me llamaron la atención varias cosas que creo que merecen comentario en este blog.

(Aclaro, antes de continuar, que esto es un blog, nada más. Y concretamente el mío: uno de los más indocumentados del panorama. Si quisiera escribir un artículo académico serio me documentaría lo mejor posible y emplearía varias semanas, o incluso meses, en componer un artículo digno y capaz de resistir algún análisis. Pero como es un blog y escribo casi de corrido no me concedo el desahogo ni el consuelo de las precisiones y salto sin red y a la pata coja a lo que salga, a lo que brote. Tanto es así que os ruego que si sabéis algo que yo explico mal o no explico me lo aclaréis en los comentarios).

Las Torres de Colon, proyectadas por el Estudio Lamela y construidas entre finales de los 1960s y mediados de los 1970s causaron sensación: Se habló mucho de que abolían el dicho de "empezar la casa por el tejado" como sinónimo de cometer un disparate.

viernes, 7 de julio de 2023

No es solo talento

En esta entrada voy a ser un poco como la zorra aquella de las uvas, un personaje de Esopo que no me gusta nada, a quien sufro de vez en cuando y de quien siempre procuro huir. Es un ser abominable que disimula su envidia con desprecio y se hace así triplemente repugnante por envidioso, despreciativo e hipócrita. Espero no serlo mucho y poder salir airoso de ese siniestro estado que me corroe.

La zorra y las uvas
Ilustración de Milo Winter, 1919

Este estado se debe a que soy un arquitecto mediocre (queda mejor decir "mediano") y sin talento. Creo que un buen profesional, que no es poco, pero tampoco nada más.

Conozco a algunos verdaderamente notables. Siempre he tenido relación con varios; los he visto trabajar y se me ha caído la baba. Hacen una arquitectura francamente buena, que me gustaría muchísimo ser capaz de hacer yo. Tienen un talento innegable, pero no es solo talento. Tienen una cualidad muy superior: una determinación y una seguridad tal en lo que hacen y en lo que proponen que nadie puede ponérseles por medio.

Son arquitectos poseídos por una pasión febril, y siempre dispuestos a sufrir, a trabajar más, a no conformarse con ninguna solución estándar, a buscarle tres (o cinco) pies al gato, a no acomodarse jamás y a asumir riesgos. Y a hacérselos asumir a todos en beneficio de su sacrosanta obra.