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lunes, 16 de marzo de 2026

Dear architects

El otro día en Facebook me asaltó esta publicación:

Es de un grupo que se llama "Modern Architecture", y que por lo que veo tiene seiscientos diecisiete mil setecientos miembros, entre los que no me encuentro ni me quiero encontrar (estas mierdas del algoritmo, que te acosa presentándote a impresentables a quienes ni sigues ni quieres seguir), al que acudió un interesado que mostró el croquis que veis, con la siguiente petición: 

Hello dear architects, I have this apartment, and I don't remember the exact dimensions, but it has a total area of 89 m². I want to transform it into a 2 rooms. Please help me with ideas on what I can do. (Hola, queridos arquitectos, tengo este apartamento, y no recuerdo las dimensiones exactas, pero tiene una superficie total de 89 m2. Quiero transformarlo en uno de dos habitaciones. Por favor, ayúdenme con ideas de qué puedo hacer).

Yo entré solo para contestar: "A esto precisamente nos dedicamos los arquitectos, pero tenemos el vicio de cobrar por dar esas ideas", y una vez que lo escribí bloqueé al grupo, que es algo que aún Facebook nos permite hacer.

¿Creéis que hice bien, que estuve fino? No. Mentí. Los arquitectos no cobramos. La prueba es que en los comentarios a esa petición ya veréis algunas propuestas. A los dear architects nos falta tiempo para plasmar nuestras siempre interesantes y creativas ideas. No nos podemos quedar quietos ni un ratito. Nos rebosa el talento por las orejas.

viernes, 20 de febrero de 2026

Supermanes con caspa

Me acaban de llamar del ayuntamiento de Tabardillo para decirme que tienen un PHH (Programa de Hactuación Hurbanizadora(1)) de hace veinte años, cuyo autor soy yo, y que yace en una especie de armarito-estantería sin que nunca nadie haya hecho nada con él, así que quieren proceder a su archivo.

Tabardillo. Sector A3. Año 2006. A nombre de Promociones Penegordo. Uf. Ni idea. No recuerdo nada. Me van dando pistas y poco a poco, muy vagamente, voy evocando aquellos años en que todos éramos supermanes con caspa. 

(La caspa entonces no nos la veíamos, pero
ahora, con la perspectiva de los años,
comprobamos que estábamos sepultados en ella)

Cuando he consultado mi archivo y he ido recordando, me ha dado incluso vergüenza retrospectiva. Tanta que, como en muchas otras ocasiones, voy a usar este blog para hacer un enésimo ejercicio de catarsis.

viernes, 19 de diciembre de 2025

El fontanero, el calefactor, la Virgen de los Remedios y cinco céntimos de lotería

(CUENTO DE NAVIDAD)

Un grupo de amigos de una pequeña capital de provincia, casi todos arquitectos, se reunían a comer una vez al mes en un restaurante de moda. Todavía eran jóvenes, pero ya apuntaban a ese estatus de profesionales burgueses bien asentados en la sociedad y bastante prometedores e incluso incipientemente exitosos.

Eran, según los meses, entre seis y ocho. Había un arquitecto del ayuntamiento, otra de la diputación, una de medio ambiente y tres o cuatro liberales con estudio propio, alguno de ellos en la directiva del colegio de arquitectos. Siempre conocían a los miembros de una o dos mesas próximas, a quienes saludaban con afectación. Era una ciudad pequeña y ellos estaban muy bien relacionados con la crème.

Las comidas eran muy divertidas. Eran gente ingeniosa y tenían su punto ácido y crítico sobre todos los episodios que ocurrían en la ciudad. Pero también conservaban ese gusto y ese desparpajo sobre la arquitectura que les hacía creer que eran mejores arquitectos de lo que en realidad eran. Al menos se consideraban más que capaces de criticar con mucha gracia el proyecto que un famoso arquitecto portugués había hecho para remodelar el Paseo de los Olmos y el que una brillante española había perpetrado al lado de la Puerta de los Ángeles. Por lo que decían, parecía que cualquiera de ellos los habría hecho muchísimo mejor. 

sábado, 13 de septiembre de 2025

Natalia

En septiembre de 2017, sin ser yo aún docente ni nada de eso, la Escuela de Arquitectura de Toledo me invitó a formar parte del tribunal de proyectos de fin de carrera de aquella convocatoria. Aparte de los profesores correspondientes, tenía que haber un arquitecto "de la calle" (iba a decir seglar), y se ve que como en Toledo tampoco somos tantos, era cuestión de tiempo que me tocara. Además yo tengo allí amigos y también se me conocía un poco porque hacía unos años había estado en la directiva del colegio de arquitectos. Aunque, por lo que me dijeron después, la circunstancia que les había decidido a invitarme había sido este blog. Ya veis qué tontería.

Cartel de la convocatoria

Me gustó mucho la experiencia. Echamos el día entero. Todos los proyectos eran de una calidad media bastante alta, y algunos eran verdaderamente buenos, y estaban trabajadísimos. Además yo, como no era docente, no tenía ninguna obligación de ponerme exquisito ni de hacer sesudas disquisiciones, ni ninguna responsabilidad de tipo ejemplarizante, así que me replegué en una postura inamovible: hacer elogios y celebrar el brillante final de carrera de todos los participantes en la fiesta. El ambiente fue excelente porque los profesores responsables también estaban con ánimo celebrativo(1).

martes, 10 de junio de 2025

No se coma este envoltorio

He visto en las redes esta foto, que circula entre el regocijo del personal:

El comentario que la acompaña trata en torno a que la fe que todos teníamos en el progreso de la humanidad se ha quedado reducida, por no decir completamente destruida, ante la necesidad de tener que advertir de estas estúpidas obviedades: "No se coma este envoltorio". (Permitidme una adaptación libre por mi parte suprimiendo la tilde). 

Sí, la gente se ríe mucho al ver estas cosas y constatar que ese es el nivel. Pero yo no me río. Yo jamás me río con estos disparates. Me hacen un daño enorme.

jueves, 13 de marzo de 2025

Elegí un mal día

En la película Airplane! (en España Aterriza como puedas), de 1980, hay un Boeing 707 con muy serios problemas para aterrizar, lo que pone a prueba a todo el personal del aeropuerto, especialmente al supervisor de la torre de control, Steve McCroskey (interpretado por Lloyd Bridges). Es un hombre templado, pero aun así se preocupa porque va a soportar una terrible carga de estrés. Ante la que se le viene encima dice: "Elegí un mal día para dejar de fumar", y fuma pensando que ya encontrará un mejor momento para dejarlo de verdad cuando se pase todo esto. Las horas transcurren y la tensión crece; entonces aumenta su declaración: "Elegí un mal día para dejar de beber"; y bebe. Más adelante: "Elegí un mal día para dejar de tomar tranquilizantes"; y se toma uno. Y ya después: "Elegí un mal día para dejar de oler pegamento"; y lo esnifa.

Pues así estoy yo ahora: Elegí un mal día para jubilarme.

domingo, 29 de diciembre de 2024

¡Ha prescrito!

Si yo le tuviera el más mínimo respeto a mi cuerpo muerto y se me ocurriera disponer alguna cosa para su entierro, y si me encontrara por ello en la tesitura de tener que elegir un epitafio para mí, creo que el mejor que se me podría ocurrir sería: "¡HA PRESCRITO!", entre signos de exclamación, o de admiración, o de celebración, o de salvaje y pura alegría.

martes, 26 de noviembre de 2024

Cuernos

Ya lo he asumido y se me está pasando un poco, pero qué disgusto y qué ofensa más grande.

Sí, en ese sillón de mi estudio se sentó una chica muy joven (conozco a sus padres, y a ella la he visto corretear de niña) para pedirme que le hiciera el proyecto de su casa. Venía con el típico papel cuadriculado en el que, como tantos clientes, había dibujado en planta el croquis de su casa. Pero en este caso, a diferencia de los demás, tenía bastante buen criterio arquitectónico y además ella buscaba una "estética moderna".

Me puse muy contento ante esa rareza tan estupenda. Hablamos un rato con entusiasmo. La verdad es que esa casa tenía muchas posibilidades. Le dije que en ese momento no podía darle un presupuesto exacto, que me comprometía a cerrar en una próxima reunión, pero sí que le avancé una cifra aproximada de lo que podrían suponer los honorarios del arquitecto y del arquitecto técnico, y le insistí en que era una cosa muy grosera que habría que afinar, seguramente a la baja.

Aceptó lo que le dije y quedamos en que nos veríamos en seguida. Nunca más volvió a aparecer.

viernes, 25 de octubre de 2024

Los malos arquitectos

"Los malos poetas son malas personas, gente cobarde"
José Avello, Jugadores de billar


Acabo de leer esta frase en esta magnífica novela (injustamente olvidada durante muchos años y que ahora, reeditada, tiene una nueva oportunidad) y me ha llamado mucho la atención. ¿Malas personas?

Me hace reflexionar, porque yo me tengo por mal arquitecto pero no por mala persona. A no ser que le dé una vueltecita al concepto, que es lo que pretendo hacer a continuación.

Yo en principio diría que el mal poeta, como el mal arquitecto, es una persona torpe en su oficio y en su pasión, un desatalentado, incluso un plasta, pero que eso no tiene nada que ver con la maldad. ¿O sí?

miércoles, 16 de octubre de 2024

Desde la puerta

Con motivo del Mes de la Arquitectura me llamó el secretario de la Demarcación de Toledo (mi demarcación) del Colegio Oficial de Arquitectos de Castilla-La Mancha (mi colegio) para preguntarme si estaría dispuesto a dar una charla. "Por supuesto", le contesté. A bote pronto no tengo ningún pudor. Luego lo pienso y me pregunto qué voy a decir, qué puedo contar que interese. Pero ya es tarde: ya he dicho que sí.

En seguida (a los dos o tres días) me pidió el título para irlo anunciando, y le solté: "Una mirada desde la puerta de salida", pensando vagamente en que podía contar cómo veo la evolución de la profesión en estos treinta y nueve años que llevo colegiado, y cómo la dejo.

Bien. Estupendo. Se le dio la conveniente difusión y finalmente llegó el día: ayer, 15 de octubre, a las 18:00 h.

Con lo del visado digital hacía mucho tiempo que no iba a la sede. (La verdad es que a los de la provincia nos ha evitado un montón de viajes). Me sentí raro, como un turista. Hice fotos.

jueves, 18 de julio de 2024

Reseñas

Qué mal lo pasé cuando mi socio y yo cerramos el estudio y nos fuimos cada uno a nuestra casa: A la angustia de no tener nada de trabajo se sumó el desconcierto de tener que "reinventarme", como me exigía todo el mundo, sin saber hacer nada nuevo ni distinto ni tener ninguna idea de cómo reorientar mi trabajo.

De golpe abrí este blog (para desahogarme), me hice perfil en Facebook y (no tengo la menor idea de cómo) creé en Google el perfil de mi estudio. Vi que estaba asociado al Maps y confié en que cuando alguien buscara arquitecto por la zona me encontraría.

No sé si me encontró alguien, pero si lo hizo tuvo que ser para pedirme un certificado de eficiencia energética u otra chorrada similar (esto merece una entrada aparte), porque los pocos que me han llamado por teléfono desde entonces no me han solido decir cómo me han encontrado. Y, desde luego, las escasísimas casas que he proyectado y dirigido en estos años no me han venido por ahí.

Una cosa que sí he mirado de vez en cuando, con bastante temor, ha sido si alguien me había dejado alguna reseña en ese perfil. Sobre todo clientes antiguos, que sí he tenido bastantes. Tengo la idea de que, a diferencia de con los restaurantes, es difícil que en un trabajo como el mío alguien deje una reseña elogiosa, pues se supone que si todo sale bien era lo esperable y lo obligado, pero que cuando un cliente queda descontento por lo que sea (quizá esto merezca otra entrada) lo expresa por todos los canales posibles.

Además yo soy de los que ante un comentario amable se alegran (como todo el mundo), pero ante una queja se ponen malísimos y pierden el apetito y el sueño. Así que cada vez que veía esto

me quedaba muy tranquilo. Vale; ni para bien ni para mal. Estupendo.

Pero ahora, que, como ya os conté, me jubilo, y no sé cerrar ese perfil, ya me da igual ocho que ochenta (no es cierto: una mala cara me sigue haciendo mucho daño, pero al menos un comentario negativo ya no me va a quitar encargos futuros) y estoy pensando escribírmelas yo mismo desde un perfil ficticio.

miércoles, 12 de junio de 2024

Fiesta y placa

Ya llegan, un año más, incansables y precisas como un eclipse, las fiestas de mi pueblo. En estos días tengo que soportar algún que otro fastidio, porque resulta que tengo el privilegio de que buena parte de los actos se celebran ante (y en) el soportal al que da mi estudio.

En ese espacio, ante mi puerta cerrada, se congrega mucha gente, que hace todo tipo de cosas (algunas bastante desagradables) durante bastantes horas.

Hace unos años, al llegar la fecha, decidí quitar la placa de al lado de la puerta porque pensé que algún idiota podría romperla, pintarrajearla o llevársela, y desde entonces lo vengo haciendo cada vez. En cuanto terminan las fiestas y el soportal vuelve a su rutinaria normalidad vuelvo a colocar la placa.

Hoy ya la he quitado.

Pero he decidido que ya no la voy a poner más.

miércoles, 22 de mayo de 2024

¡Será por dinero!

-¿Qué más ha pintado después de esta capilla?
-Pues... no mucho...
-¿Cómo, si estaba tan orgulloso de haber perfeccionado un nuevo método?
-Cuando el papa Clemente VII me designó Guardián de los Sellos, ya no necesité trabajar. Tenía todo el dinero que deseaba.
-¿Así que el dinero era la única razón de su pintura?
Sebastiano miró a Miguel Ángel con asombro, como si creyese que su benefactor había perdido repentinamente la razón.
-¿Y qué otra razón podía haber?

En esta escena de la novela La agonía y el éxtasis, de Irving Stone, vemos a Miguel Ángel hablando con su amigo y protegido Sebastiano Luciani, más conocido como Sebastiano del Piombo precisamente por lo que ahí cuenta: porque el papa le nombró guardián de los sellos (de plomo) de la Santa Sede. Un cargazo.

Sebastiano del Piombo, La resurrección de Lázaro

Sebastiano fue un magnífico pintor, con influencias cruzadas de los opuestos estilos veneciano (color) y florentino (dibujo) -perdón por la excesiva simplificación-, que siempre admiró a Miguel Ángel y fue ayudado por este (aunque al parecer la cosa no acabó muy bien. Ya sabéis: los artistas).

jueves, 16 de mayo de 2024

Cartas de amor y partes de accidente

La mayoría de la gente que necesita un arquitecto no es para que haga arquitectura. Eso de la "arquitectura" es un concepto demasiado sofisticado y casi siempre inalcanzable.

En mi triste experiencia, casi todos los que han recurrido a mí alguna vez lo han hecho para que les resolviera la ardua papeleta de un trámite burocrático, y yo, como casi todos mis compañeros, casi siempre lo he entendido mal y he querido creer que buscaban en mí un "algo" casi inefable. Siempre he buscado la ocasión, incluso con ansia y con desesperación, de hacer arquitectura. Pero no; no era eso.

Me llama, por ejemplo, gente que algunas veces en casa se junta con muchos amigos o familiares y en esos momentos de celebración las comidas se les hacen muy incómodas en el salón. Entonces se les ocurre acristalar el porche y el ayuntamiento les da el gran disgusto: Necesitan un arquitecto. En esas circunstancias lo que menos quieren es que yo les hable de luz, de espacio, de circulaciones, de formas... Tampoco es el momento de sacar los lápices de colores. Soy un petulante y un estúpido. Es como si necesitaran que alguien ducho en seguros les rellenara un parte de accidente y dieran con un gilí que quiere creerse poeta.

Parte Europeo de Accidente

Descripción del accidente: "Ya la Aurora de rosados dedos bañaba de plata el horizonte cuando el vehículo 'A', raudo cual el équido Bucéfalo..." No, así no vamos a ningún lado. Quién ha contratado a este imbécil.

martes, 7 de mayo de 2024

¡Chinita!

Hoy he tenido un "¡chinita!" No es el primero; ni el quinto; ni el décimo. Sí que espero con todo mi ser que sea el último, pero quién sabe.

¡Ch! ¡Ch! ¡Chinita! ¡Chinita! ¡Chinita, ven aquí!

Esta es la forma en que muchos se dirigen a nosotros, y, como en el fondo nos merecemos ese trato, acudimos dóciles como la chinita de la película.

Yo he sido chiniteado cien veces a la cara, por teléfono, por correo electrónico, o -como hoy- por WhatsApp. Os voy a contar cómo ha sido porque lo tenemos tan asumido que a veces no nos damos ni cuenta de la humillación y nos creemos que es una forma correcta de ser tratados. Desde luego, quien se dirige a nosotros no se da cuenta; lo suelta así, como si cualquier cosa.

lunes, 29 de abril de 2024

Consejos a jóvenes arquitectas-os

De pronto me veo hoy, el día en que cumplo 64 años, y ya a punto de salir de esta maldita (perdón, quise decir bendita) profesión, y creo que es justo que le cuente a la gente joven mis experiencias y aprendizajes durante décadas, por si les pudieran servir de algo.

Las he (des)ordenado en forma de decálogo. Ya sabéis la magia que tiene el número diez para hacer listas de mandamientos o de consejos.

Vamos con ello:

0.- Tened siempre localizadas esas cositas que
llevan una base de rafia y una especie de correa.

lunes, 4 de marzo de 2024

Miedo

Un amigo mío, de mi edad, fue a consulta del urólogo (también aproximadamente quinto suyo) y este le preguntó si se levantaba de madrugada para ir al baño. Mi amigo le contestó: "¡Pues claro; como usted!"

Y sí; yo también. Y algunas noches dos veces. Es muy desagradable abrir el ojo de madrugada, con lo a gusto y lo calentito que estoy, urgido por una presión tiránica en la vejiga.

Sin embargo el sábado me desperté de repente por otro motivo. De nuevo se me había metido en mi colodrillo (y supongo que en mi sueño) la casa de X.

El padre de Mafalda, preocupado, no puede dormir. Quino

Me ha pasado dos o tres veces en los últimos dos o tres años. Hay en esa casa algo que no me gusta, algo con lo que no estoy tranquilo. Le doy vueltas a la cabeza y no hago más que ver cosas horribles.

jueves, 11 de enero de 2024

No se me ocurre nada

Hay veces (incluso bastantes) en que tengo dos o tres temas bulléndome en la cabeza para escribirlos aquí, e incluso empiezo un par de entradas a la vez, cuyos borradores se estorban y se dan codazos para ser publicados antes que el otro, pero de repente (serán las fiestas, será el año nuevo) me he quedado sin nada que decir. El tan temido momento ya apareció: Adiós al blog. Se me acabó la mecha.

Pero la vida nunca para y en mi estúpida rutina ayer mismo vinieron a verme unos clientes para pedirme que les hiciera el certificado final de obra de una pequeñísima y modestísima intervención que les he hecho. Así que os voy a contar esa insignificante aventura.

Hace unos años les hice el proyecto de su casa y les dirigí la obra. Es una casa que jamás publicaré aquí ni en las redes sociales ni en ningún otro sitio, porque temo la feroz (y seguramente justa) aversión de mis adorados compañeros de profesión y de los amantes de la arquitectura en general.

La casa que me encargaron fue una versión reducida y más pobre (pero con el mismo espíritu optimista) de esas mansiones salvajes, empalagosas y agobiantes que aparecen en la revista ¡HOLA!(1).

miércoles, 15 de noviembre de 2023

Internship-Pasantía-Esclavitud

Dedico esta entrada a mi compañero
José María Echarte, que me la ha dado hecha


El famosísimo estudio japonés de arquitectura SANAA ha contestado así (una contestación estándar y habitual) a un joven arquitecto (o arquitecta) con muchas ilusiones (y supongo que con muchos méritos y talento) que se ha dirigido a ellos con grandes esperanzas:

Aunque si lo clicáis lo veréis más grande os ahorro el esfuerzo y os lo pongo aquí ya traducido:

Querido-a XXXX:

Gracias por su email.

El único puesto actualmente disponible es una pasantía de tres meses en Tokio (puesto no pagado de estudiante, 12+ horas diarias, 6/7 días a la semana, trayendo su propio ordenador, software, etc...)

Este trabajo consiste principalmente en la construcción de maquetas físicas, Rhino, Photoshop, VectorWorks y AutoCad - habitualmente tratamos de evitar contratar graduados para este trabajo, pero lo hacemos de vez en cuando, y por lo general parecen sacar bastante provecho de ello siempre que acepten este papel y comprendan que hay poca o ninguna probabilidad de ser contratados como arquitecto al final.

Si está aún interesado-a, por favor hágame saber su disponibilidad (cuanto antes pueda empezar, mejor) y dígame cuándo puede ser un buen momento para llamarle y comentar.

Le deseo todo lo mejor.

XXXX, arquitecto de proyecto

Lo primero que hay que señalar es que son claros. Que nadie se llame a engaño ni se haga ilusiones. Ahí muestran el panorama sin trampa ni cartón.

lunes, 6 de noviembre de 2023

Arquitecto en el pueblo

A mediados de los años 1980s José Flema terminó su carrera de arquitectura en Madrid, su amada ciudad, y se dispuso a ejercer la profesión. Pero había estudiado gracias a una beca especial reembolsable concedida por una remota comunidad autónoma y eso conllevaba que durante cuatro años debería trabajar allí para pagarla.

La comunidad no era gran cosa; su capital no era Madrid, ni Barcelona, ni Valencia, pero al fin y al cabo, aunque fuera una modesta capital de provincia, tenía bloques de viviendas, teatro, campo de fútbol, edificios sanitarios y demás, y a un arquitecto como él, lleno de entusiasmo, no le faltaría trabajo.

Así que el arquitecto Flema se fue para allá con toda su ilusión, decidido a proyectar el hospital, el centro cultural y todo lo que surgiera en aquella ciudad pequeña pero seguro que con algún atractivo que descubriría pronto.

Sin embargo, cuando se presentó allí le dijeron que en esa ciudad ya no hacía falta porque en los últimos años (mientras él estudiaba) habían ido viniendo varios arquitectos. Así que le mandaban a Santa Cecilia, un pequeño pueblecito verdaderamente encantador.

-No se preocupe -le dijeron en la Consejería de Fomento de la comunidad autónoma-; Santa Cecilia le encantará. Es un pequeño paraíso. Y está todo por construir.