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viernes, 16 de septiembre de 2022

#ArquiRelato Segunda edición. Fallo del jurado

Por fin hemos fallado el concurso #ArquiRelato que convocamos en este blog el pasado 13 de junio. La verdad es que hemos tardado demasiado, pero es que nos han pillado las vacaciones y nos ha superado un poco todo esto.

Os recuerdo que el concurso lo convocamos Ekain Jiménez y yo, y que en el jurado nos ha acompañado el ganador de la primera edición, Eduardo Solana.

También os recuerdo que el concurso está patrocinado por Reto Kömmerling y por Ediciones Asimétricas, gracias a los cuales (más un dibujo de Ekain) el premio va a ser considerable y lo vamos a entregar en un acto del que ya os daré cuenta.

Os recuerdo que las bases proponían que el microrrelato fuera una contestación a esta comunicación recibida por un arquitecto: "El expediente nº 528/13 ha sido objeto de informe desfavorable".

Los que hemos recibido, irónicos, cabreados, desesperados, resignados, divertidos, surrealistas e incluso espiritistas, demuestran que es un tema que padecemos a diario en nuestra profesión, y que nos tiene entre quemados y muy quemados, pasando por muchos matices de cansinismo y hasta de buen humor (negro).

Pero curiosamente el que hemos considerado ganador tiene por autora a una no-arquitecta, MARÍA LUISA VALLS ALGUACIL, aunque nos dice que comparte almohada desde hace años con un arquitecto.

Vemos que no solo debe de compartir almohada, sino preocupaciones y sinsabores, porque parece familiarizada con el tono de este tipo de cosas.

Nos ha parecido un relato escrito con eficacia y que tiene unas cuantas capas de significado que nos tuvo a los miembros del jurado comentando durante bastante tiempo diversos matices e interpretaciones, porque nos pareció que a medida que lo leíamos y releíamos se enriquecía y nos aportaba más pistas, que a su vez nos llevaban a interpretaciones diferentes.

Crear tal tipo de sensaciones en un texto tan corto nos ha parecido admirable y nos ha gustado mucho. Lo transcribo a continuación. A ver si os gusta como nos ha gustado a nosotros.

(Queremos poner en este blog más adelante una selección de #ArquiRelatos que también nos han gustado, pero tenemos que hablar con sus autores-as para que nos autoricen a hacerlo).

Vamos con el #ArquiRelato ganador:

lunes, 13 de junio de 2022

Concurso ArquiRelato. Segunda edición

El año pasado Ekain Jiménez y yo organizamos un concurso de ArquiRelatos, y salió tan bien que dijimos que en un año organizaríamos el siguiente. Tocaba convocar en abril y resolver en mayo, y casi lo hemos cumplido sin mucho retraso.

Hemos negociado con Reto Kömmerling y con Ediciones Asimétricas y se han prestado a financiar el concurso, de manera que esta vez tenemos un premio verdaderamente importante. Les damos las gracias efusivamente.

Así que os animamos a participar. Merece la pena. No hagáis pereza, que solo os pedimos trescientas palabras (como máximo).

Aquí tenéis las bases:

martes, 19 de abril de 2022

Buenos días lo primero

Todos hemos tenido a alguien que nos lo ha dicho: nuestros padres, nuestra abuela paterna o nuestra tía Herminia. Entrábamos corriendo, urgidos por una novedad o un hallazgo, donde estaban reunidos nuestros familiares, lo proclamábamos con entusiasmo y en vez de pasmarse ante nuestros asertos nos recriminaban: "Buenos días lo primero". No entendíamos nada: Lo que estábamos contando era emocionante, importante, divertido, y nos cortaban para exigirnos que cerráramos el chorro y diéramos los buenos días. ¿A quiénes les podían importar los buenos días? No obstante, al parecer era obligatorio darlos.

Imaginaos a Hitler o a Rommel mandando callar al espía que traía los datos del lugar y el momento exactos en que se iba a producir el desembarco en Normandía y gritándole: "¡Buenos días lo primero!" Imaginaos al excitadísimo espía intentando pese a todo decir cuántas tropas, cuántos barcos y con qué armamento iban a desembarcar y a sus superiores arrestándolo e incluso mandándolo fusilar por cabezota e indisciplinado, y no haciéndole caso por no haber dado los buenos días. (¿Os imagináis?)

Pues con lo de Normandía es casi seguro que no ocurrió, pero con la arquitectura ocurrió, ocurre y seguirá ocurriendo. Nos hemos creído portadores de nuevos conceptos de espacio, de nuevas y mejores eficiencias, de mayor lógica constructiva y de más avanzado régimen de confort, pero nos obstinamos en proclamarlo sin dar los buenos días (o, mejor dicho, los damos de una manera muy rara) y nos mandan al cuarto de los ratones sin escuchar ni apreciar nuestra buena nueva.

Vamos a hacer una prueba. Proponédsela a vuestros amigos cultos pero no en arquitectura ni especialmente interesados en ella. Mostradles estas cuatro parejas de edificios y pedidles que elijan el que más les guste de cada una.




(Se pueden clicar para verlas más grandes)

Yo lo he hecho y los resultados son prácticamente unánimes: derecha, izquierda, izquierda e izquierda.

domingo, 23 de mayo de 2021

And the winner is...

El pasado domingo, 16 de mayo, se cerró la admisión de originales al I CONCURSO arquiRelato, que convocamos hace unas semanas.

Se han presentado treinta arquiRelatos, que, para haber sido una convocatoria surgida espontánea e improvisadamente de la nada, nos ha sorprendido muy gratamente a los organizadores.

En las propuestas ha habido de todo: Ironía, sarcasmo, mala leche, humor, seriedad, broma, lirismo... y en muy distintos enfoques y estilos literarios. La verdad es que los miembros del jurado, Ekain Jiménez Valencia y yo, hemos debatido bastante. A ambos nos gustaban unos cuantos, pero tras ir reduciendo el número de preseleccionados, el relato que siguió hasta el final sin caerse y que nos siguió gustando a los dos fue el que transcribiré más adelante.

Su autor es EDUARDO SOLANA, arquitecto, dibujante y escritor "aficionado" (lo de "aficionado" es porque creemos que no se gana la vida con la escritura, pero escribir sí que escribe, y muy bien).

Entresaco esto del acta del jurado:

Por la gran capacidad evocadora del relato, que nos traslada a tiempos pretéritos de la historia de la arquitectura, concretamente a un gran momento que tal vez pudo suceder; por lo bien redactado del escrito; y porque el autor ha sabido traspapelar, darle la vuelta al tipo de arquitecto, ya que en este caso quien redacta la carta es un arquitecto clásico y trasnochado al que el cliente le niega el encargo, el ganador es:

Eduardo Solana


Se pedía un correo electrónico de un arquitecto a un cliente tóxico, pero como Eduardo ha ambientado su relato en 1952 le ha dado forma de carta, muy similar a la que tendría hoy un mensaje por e-mail.

(Si por ser una carta y no un e-mail os sentís impelidos a impugnar el fallo os remitimos a la base nº 4, que viene a decir: "Me llevo el balón, que es mío").


En una próxima entrada pondré algunos relatos que nos han parecido muy buenos (lo cual no es excluyente respecto a los demás), pero hoy el protagonismo es de Eduardo (con quien nos pondremos en contacto en breve para hacerle llegar el fabuloso premio).

Aquí va su relato: