Este edificio es la sede de la Asamblea de Murcia, la expresión más pura y respetable de la democracia que se encarna en una región española.
De la Constitución Española de 1978, cristalizadora de nuestra democracia y marco de nuestra convivencia no sólo pacífica sino creativa y constructiva de un progreso innegable, surgieron las comunidades autónomas, que se establecen a su vez como democracias regidas por sus respectivos parlamentos y gobiernos.
La sede de la asamblea de una comunidad autónoma es, por lo tanto, el palacio del pueblo, el espacio arquitectónico que aloja las ansias y las aspiraciones de una sociedad. Es el lugar de las ideas, las palabras, las leyes que se imponen los ciudadanos a sí mismos para convivir y para prosperar.
Arquitectónicamente hablando, diseñar esa sede es un ejercicio fascinante.
Arquitectónicamente hablando, diseñar esa sede es un ejercicio fascinante.




