Al empezar a escribir esta entrada me viene a la mente una frase que si no tenéis más de sesenta y cinco años no vais a entender: "En mis viajes por todo lo largo y ancho de este mundo..." No tenéis ni idea de qué va porque sois asquerosamente jóvenes, pero no solo no me rindo por ello, sino que insisto:
En mis viajes por todo lo largo y ancho de la provincia de Toledo (que es una provincia bastante más grande de lo que parece), a menudo paso por algún pueblo y me siento un poco avergonzado pensando que hace años proyecté en él una vivienda que madre mía, madre mía, o hice un restaurante que San Cosme y San Damián me perdonen. Agacho las orejas y lo atravieso sin demorarme hasta salir por el otro lado y continuar mi camino con una incómoda sensación. Para mayor humillación, alguna vez mi "firma" se encuentra bien visible al lado de la carretera y no hay manera de no verla.
Joer con las curas de humildad. Yo las recibo a cada paso. Qué vergüenza. Qué apuro.

