El periódico EL PAÍS ha publicado un reportaje en el que denuncia que la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha clonó un polideportivo y lo reprodujo más de cien veces sin que su autor lo supiera.
Por favor: Antes de seguir leyendo esta entrada leed el reportaje. Clicad aquí.
Sí. Me espero. Leedlo sin prisa.
¿Ya lo habéis leído? Pues sigamos.
El reportaje, que sobre ser de denuncia también es un poco de recochineo hacia los castellano-manchegos (sí, amigos: Don Quijote, los molinos, lo paletos que son los alcaldes...), es -a mi juicio- pésimo, y de un amarillismo y de una mala calidad periodística antológicos.
(¿Y lo de la burbuja inmobiliaria a qué viene?).
Si el autor del libelo se hubiera tomado la molestia de preguntar a los técnicos de la Consejería de Educación, Cultura y Deportes de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y de informarse bien (y de ser crítico con ellos; no quiero decir que les hiciera la ola) habría tenido bastante material para hacer un buen reportaje, muy interesante y aleccionador, de una de las actuaciones de las que más orgulloso se ha sentido durante años (y con razón) el gobierno de Castilla-La Mancha.
