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miércoles, 9 de diciembre de 2015

Cuidado con las habas

A Manuel Ángel Morales Gutiérrez (@angel_neoars en twitter),
quien con sus comentarios me ha sugerido esta entrada y me 
ha animado a publicarla. 

Pitágoras es uno de los sabios más sabios de la historia de la humanidad. (Perdón; con mayúsculas: de la Historia de la Humanidad).
Aparte de su famoso teorema, que todos conocemos, y que hay quien dice que no es suyo, sino de su discípulo Híspaso de Metaponto (y otros señalan que es muy anterior, y que ya lo utilizaban los egipcios), su figura, su obra y su pensamiento abarca mucho más y tiene mucho más alcance, mucha más repercusión y mucha más transcendencia de lo que pensamos.

Pitágoras de Samos

Se le considera el primer matemático puro, y tuvo una cabeza prodigiosa. Fue un genio en la concepción y en el descubrimiento de la estructura y la función de los números, en la cosmovisión, en la idea de los intervalos musicales, en los primeros conceptos geométricos... Pero no le gustaban las habas.

Vale. Qué tontería. Pues no le gustaban las habas. No pasa nada. A mí no me gusta el queso. ¿Y qué?

Ya; pero es que en el caso de Pitágoras la cosa fue bastante más grave: Fundó una secta filosófica basada, entre otras cosas, en el odio a las habas.
Esta "Escuela Pitagórica", que también podríamos llamar -¿por qué no?- "Escuela Antifábica" (por no decir ἀντ-φάσηλος, que me he sacado de la manga y de un traductor automático español-griego antiguo) mezclaba ideas científicas, religiosas y esotéricas, y se basaba en varios principios muy importantes y trascendentes. Por ejemplo:

* La dualidad entre el bien y el mal, entre el alma y el cuerpo. ("El cuerpo es la tumba del alma").
* Por lo tanto, la necesidad de una continua purificación moral.
* Los números son la materia de la que está hecho el mundo.
* Las mujeres tienen relevancia y son iguales a los hombres en dignidad y derechos.
* Las habas son el mal. Vamos: no ya el mal, sino lo puto peor de lo peor del universo; la maldición.

¿Einnnn? ¿Qué le pasaba a este hombre?

Pues sí. Id a saber por qué, y qué le habrían hecho las habas, o si su madre le obligaba a comerlas de niño, o si le produjeron flatulencias, dolor de tripa o lo que fuera, pero Pitágoras no veía tan mal asesinar a un pobre niño desvalido como zamparse un plato de habitas salteadas.

¿Qué quiero contaros con todo esto? Pues no sé: Que la gente es muy poliédrica, y que algunas personas nos pueden llenar de admiración por algunos de sus logros y algunas de sus ideas, y nos pueden sonrojar de vergüenza o de desprecio por otras.
Los pitagóricos eran un grupo de gente (hombres y mujeres) que estudiaba y discutía sobre matemáticas (salieron unas cuantas matemáticas muy estimables, cosa impensable en aquella época), pero también sobre reencarnación, sobre el viaje a los infiernos, sobre el más allá y sobre la abominación de las habas.
Ojocuidao ahí, que todo iba junto y en el mismo paquete.