Un amigo mío, de mi edad, fue a consulta del urólogo (también aproximadamente quinto suyo) y este le preguntó si se levantaba de madrugada para ir al baño. Mi amigo le contestó: "¡Pues claro; como usted!"
Y sí; yo también. Y algunas noches dos veces. Es muy desagradable abrir el ojo de madrugada, con lo a gusto y lo calentito que estoy, urgido por una presión tiránica en la vejiga.
Sin embargo el sábado me desperté de repente por otro motivo. De nuevo se me había metido en mi colodrillo (y supongo que en mi sueño) la casa de X.
Me ha pasado dos o tres veces en los últimos dos o tres años. Hay en esa casa algo que no me gusta, algo con lo que no estoy tranquilo. Le doy vueltas a la cabeza y no hago más que ver cosas horribles.
