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domingo, 23 de febrero de 2020

Pérdida de

Dentro de un par de meses cumpliré sesenta años, que es una cifra rotunda que no me termino de creer (qué rápido ha pasado todo; me parece mentira). Fui arquitecto a los veinticuatro años (a punto de cumplir los veinticinco), y he trabajado ininterrumpidamente como tal desde entonces (qué difícil es esto para los jóvenes de ahora), sin haber construido jamás nada de valor. O de bastante valor. O de mucho valor. O yo qué sé.
Siempre me ha apasionado la arquitectura, pero, aunque he tenido muchos clientes y muchas oportunidades, las he desaprovechado todas.
Alguna cosa digna sí he hecho, y de dos o tres (bueno: a lo mejor diez) me siento razonablemente satisfecho, pero en todo caso no son para tirar cohetes ni dar saltos de alegría.
Sigo teniendo curiosidad por muchísimas cosas, pero a lo mejor no por las que tenían que ser. Bueno; en fin; es todo muy lioso.
En este panorama, y desde mi situación personal y bajo mi exclusiva responsabilidad os cuento lo que sigue. Es, repito y volveré a repetir, mi punto de vista y mi circunstancia aquí y ahora. No lo extendáis a la cosa en sí, sino a mi mirada sobre la cosa.

Hace unas semanas un amigo y compañero nos preguntó en twitter a quienes no hubiéramos entrado aún en el BIM(1) por qué no lo habíamos hecho: si por miedo, por pereza, por el esfuerzo, por el coste, por incomprensión, por incredulidad...
Le contesté a bote pronto:

No me cabe en un tuit todo el vértigo, el hastío y el cansancio.
Solo digo que cuando sea estrictamente necesario para poder seguir trabajando me jubilaré.
(Este año cumplo 60. Tengo Autocad 2004 porque en 2005 dije: "Ya vale". "Hasta aquí").



Naturalmente, mi amigo me pidió explicaciones, ya que no podía entender mi actitud (puesto que tiene la generosidad infinita de creer que no soy un completo imbécil). Y se las esbocé:

En un tuit no puedo. Ni en cinco.
Hay cansancio existencial, fracaso incondicional (¿para qué todo), aversión al cacharreo, nostalgia, impotencia, conciencia de inutilidad, mal enfoque de objetivos, clientes, baja de honorarios, pérdida de status, falta de perspectiva, pérdida de

(Lo escribí de corrido, sin pensar -e incluso sin cerrar la interrogación después de abierta- y hasta el límite de caracteres. Acabé en "pérdida de" (repitiendo la palabra recién utilizada) y ni me acuerdo de qué era esa pérdida. Pero creo que se entendía lo que quería decir).