Estos días se ha hablado mucho de libertad, de tolerancia, de dignidad. Y se han escrito muy sentidas palabras ante el brutal atentado terrorista de unos islamfanáticos contra los trabajadores del semanario francés Charlie Hebdo: un semanario bastante bruto, cuyos redactores y dibujantes se han dedicado siempre a reírse del lucero del alba, mostrando a menudo una tosca falta de sentido del humor y una excesiva tendencia a la grosería.
Pero al fin y al cabo se reían, y hacían reír a sus lectores. Pocas cosas hay en el mundo más hermosas que reírse y hacer reír a los demás. El humor puede ser más o menos inteligente y más o menos elegante, pero como tal humor a mí (que también soy muy bruto) me parece bien.
Tras el atentado, la revista -mutilada y muy dañada- ha seguido funcionando. Con un tesón y una convicción que les honra, han sacado su número semanal puntualmente.
Los terroristas idiotas han conseguido empapar de ética, de valentía y de rectitud moral lo que hasta ese momento no era sino una colección de eructos. Tras el atentado, los dibujantes cómicos de todo el mundo, y ciudadanos de todas las profesiones, ideologías y pensamientos, enarbolaron el letrero "JE SUIS CHARLIE" (Yo soy Charlie) como solidaridad y unión con los chicos del Charlie Hebdo. El caso es que, una vez cometidos los asesinatos, y una vez manifestado el dolor por todo el mundo, la revista tenía el desafío histórico de responder ejemplarmente.
Y lo hizo. Ha sacado su nuevo número, en cuya portada muestra un dibujo muy poético y emocionante:
Aparece Mahoma (¡nada menos que Mahoma, y en caricatura!) con uno de los ya famosos carteles de "je suis Charlie" y llorando. (O sea, que el propio Mahoma se solidariza con la revista y llora por el atentado de unos desalmados descerebrados que le veneraban y que incluso sentían que actuaban en su nombre). Sobre el dibujo hay un rótulo que me parece algo enigmático: "Todo está perdonado". No sé muy bien si el dibujante, en nombre de la revista, dice que ellos ya han perdonado a los asesinos (cuesta creerlo, en menos de una semana, pero en todo caso es una manifestación loable y admirable) o si ese rótulo también habría que atribuírselo al profeta: Llora, exhibe un cartel de "je suis Charlie" y dice que perdona a los dibujantes blasfemos por sus insultantes y salvajes dibujos y a los terroristas asesinos por su loco crimen.
Bueno; sea como sea, se entiende que todos perdonan a todos (ojalá) y es algo digno de aplauso.
El dibujante ha dicho que hizo el dibujo, y que cuando escribió sobre él "TOUT EST PARDONNÉ" rompió a llorar. Lo creo.
