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martes, 12 de mayo de 2020

La luz

A Manuel Revilla.
A Emilio.


La luz, menudo tema. Es un asunto que viene pintiparado para cualquier ocasión, pero más ahora, en plena primavera pandémica y confinada, en la que tenemos cada vez más horas luminosas, que disfrutamos desde el interior de nuestras casas o, todo lo más, desde el balcón.

Según Alberto Campo Baeza la luz es el material más barato (y más lujoso) de la arquitectura. Y, por su parte, Louis I. Kahn decía en sus clases:

"La luz...
(Te ibas a la cafetería, desayunabas, charlabas con tus amigos, echabas una partidita a la brisca y volvías al aula).
...es".

El espacio arquitectónico es luz. Puede que sea más cosas. Seguro que es bastantes más cosas, pero, desde luego, luz...
(Pues parece que ha quedado buena tarde).
...es.

Gracias a mi amigo Manuel Revilla, excelente fotógrafo, amante de la pintura (es hijo de pintor) y maestro de la luz, he conocido hace unas semanas al pintor danés Vilhelm Hammershoi. (La "o" lleva una barra "/", pero con este teclado no la puedo poner).

Manuel nos agasajó con una serie de cuadros de Hammershoi que mostraban personas leyendo en el interior de casas. ¿Hay algo más hermoso y más feliz que leer tranquilamente en el interior de una casa luminosa y acogedora? Todos los cuadros que seleccionó son extraordinarios, pero (provisionalmente) me quedo con este:

Vilhelm Hammershoi. Interior con niña leyendo. 1910

Es el interior de una casa danesa. El sol entra tan claramente que embadurna el suelo. Una niña lee, pero no en el chorro de luz, sino algo retirada, con buena claridad pero sin la molestia destelleante de los rayos directos.

viernes, 14 de enero de 2011

Ordet (La Palabra)

Voy a decir un par de cosas inconexas (y tal vez incoherentes) sobre la película Ordet (La Palabra), de Carl Dreyer. Es una película rara, y maravillosa.
Voy a destripar la película. Así que, si no la has visto pero tienes una vaga intención de verla (quizás) algún día, no sigas leyendo y vete a verla en cuanto puedas, que merece la pena. Y si te has propuesto no ver nunca ese tostón, entonces, por favor, sigue leyendo, a ver si cambias de opinión y te animas. (Si ya la has visto, probablemente todo lo que sigue te sobre).
Es una película de un realismo pertinaz, de una materialidad contundente, pero al mismo tiempo es espiritual, maravillosa, mágica. Yo hablaría de "realismo mágico" si eso no nos llevara de cabeza a García Márquez y a Juan Rulfo.
Sólo quiero hablar de dos cosas. La primera es del espíritu nórdico puritano, de la nitidez vital unida a la austeridad ascética, y de cómo la arquitectura nos da esa nota.
Voy a mostraros espacios vividos y vitales.
La película empieza con un barrido de izquierda a derecha de la finca de los protagonistas.






Como veis, es una arquitectura racional, limpia. Una casa enorme, pero sin ostentaciones ni lujos de ninguna clase.
Se ve el interior, el mobiliario, la cuadra, etc. Todo me suena a racionalismo, a funcionalidad. Demasiada desnudez, demasiado rigor.
En esa casa vive un anciano con sus tres hijos, su nuera (la esposa del hijo mayor) y su nieta. El segundo hijo es un místico loco.
La película es una sucesión de imágenes bellísimas, de una materialidad tangible. Algo tan tonto y tan sencillo como esto:
produce una sensación de verdad. La ropa blanca ondeando al viento. ¿Hay algo más sencillo? Esos escalones, esa hierba alta... Sí, es una tontería. Pero tiene algo.