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viernes, 8 de mayo de 2026

Malditos estímulos


A mis amigos Manuel Pina y Ekain Jiménez,
por motivos opuestos. (Cada uno está en un bando).


Ya sé que también estoy solo (o casi solo) en esta batalla, y también sé de sobra que la tengo perdida: la de la fiebre del muralismo:

Uno de tantos concursos de "arte urbano" convocados por
uno de tantos ayuntamientos patrios. (Y el dato añadido: el anuncio
ilustrado con una imagen generada por inteligencia artificial).

Sí, es una batalla perdida porque los murales gustan a casi todo el mundo, y además porque se realizan en medianeras perdidas o en fachadas de edificios obsoletos, sosos, feos o incluso ruinosos. Y a menudo ni siquiera en edificios, sino en tapias. ¿Quién se puede oponer a eso? Es hacer "arte urbano" donde hasta ese momento solo había roña y abandono.

Pero aunque no tenga ninguna esperanza contra tales evidencias, me gustaría decir algunas cosas:

lunes, 2 de diciembre de 2024

Contenido adulto

El otro día quise poner en Bluesky una foto de la reproducción de la estatua La Mañana, de Georg Kolbe, que está en la reproducción del pabellón de Barcelona de Mies van der Rohe, y no me fue posible. Me salió un mensaje diciéndome que la imagen tenía "contenido adulto" y no podía mostrarse.

¿Contenido adulto?, me pregunté. Sí, claro, es una importante obra de arte que fue catapultada a la historia de la arquitectura por formar parte de una de sus obras maestras inmortales. Infantil propiamente no es, aunque hay gente muy lúcida y muy creativa que les hace llegar a los niños el amor y el conocimiento por la arquitectura(1). Bueno, es discutible, pero digamos que sí, que el contenido es adulto. (Incluso tomando el adjetivo adulto como sinónimo de maduro, serio, importante, desarrollado, responsable, etc. De acuerdo). ¿Y por eso no la puedo poner? Ojalá lo que publico tuviera de verdad contenido adulto. 

¡Ah, no, acabáramos! No se trataba de una disquisición "adulta" conceptual, sino zafiamente torrentera. El robot programado a tal efecto no vio en esa estatua nada más que vulva y tetas, y le debió de salir del alma (o de los microprocesadores) lo de "¿y si nos hacemos unas pajillas?" Hice la prueba y, en efecto, con esos rayajos rojos el robot la admitió sin problemas. O sea, que el contenido adulto era lo que queda tapado.

viernes, 26 de abril de 2024

Concurso ArquiRELATO: Tercera edición

Ekain Jiménez Valencia y José Ramón Hernández Correa tenemos el enorme placer de convocar la tercera edición del premio narrativo que ha fascinado a propios y a extraños, y que tanto os ha emocionado siempre: el famoso y prestigiosísimo premio de narración arquitectónica ArquiRELATO.

Como en anteriores ediciones, hemos respetado el calendario: convocamos en abril y resolvemos en mayo.

Este año volvemos a contar con la compañía de Ediciones Asimétricas. Agradecemos mucho su generosidad.


CONTEXTO Y TEMA DEL RELATO:

La crisis de la vivienda acecha a tope, aquí y allá. Entre los pisos turísticos y los trasteros de 13 metros cuadrados que se ofertan en idealista, la sociedad está desesperada.

Como experto-a en vivienda que eres te han invitado al último SIMPOSIO INTERNACIONAL SOBRE LA VIVIENDA DEL FUTURO. Tu intervención es la más importante y está programada justo después de comer. La comida ha sido copiosa y te acabas de meter entre pecho y espalda medio litro de licor de hierbas. Confundido-a por las ideas que habías estructurado perfectamente, subes al atril entre aplausos y lanzas las siguientes propuestas para la vivienda del futuro:

"Presidente del Gobierno, Secretario General de la ONU, apreciados señores y señoras, esto es lo que (hic) propongo para dar solución al problema de la vivienda:"


BASES

0.- Este III Concurso ArquiRelato cuenta con el patrocinio de Ediciones Asimétricas (@e_Asimetricas). Agradecemos mucho el apoyo.

1.- El concurso está abierto a cualquier persona.

2.- El relato, en formato email y con una extensión máxima de 300 palabras, se enviará por correo electrónico a la dirección arqui.relato@gmail.com antes de última hora del día 31 de mayo.

3.- El contenido del relato es libre, pero tiene que empezar obligatoriamente por la frase que se ha indicado: "Presidente del Gobierno,... (etc)", cuya extensión no cuenta en el total de palabras. Se valorará el humor, la ironía, la serenidad, la locura, la mala leche, el disparate, la coherencia, la incoherencia y un largo e inconcreto etcétera.

4.- El jurado, cuyo fallo será inapelable, estará compuesto por José Ramón Hernández Correa, Ekain Jiménez Valencia (que serán tan arbitrarios y subjetivos como cabe esperar de ellos) y María Luisa Valls Alguacil, ganadora de la segunda edición de ArquiRelato (que pondrá la necesaria sensatez y ecuanimidad).

5.- Se otorgará un premio consistente en:
-Dos libros de Ediciones Asimétricas.
-Un ejemplar del fastuoso libro El hombre del sombrero dedicado por su autor.

6.- La fecha del fallo será anunciada en redes sociales y en este blog a la finalización del plazo de recepción de los relatos. El relato ganador, junto con una selección, serán publicados en las redes sociales y en este blog ¿Arquitectamos locos? Salvo petición expresa, se publicarán de forma anónima.


En Vitoria-Seseña, a 26 de abril de 2024

sábado, 3 de diciembre de 2022

El hombre del sombrero

Mi amigo y compañero Ekain Jiménez, extraordinario arquitecto, dibujante y pintor,
-Y mejor persona.
-¿Te quieres callar, que estoy intentando hilvanar algo coherente?
-Uy, sí. Perdona. Qué carácter.
Mi amigo Ekain, decía, ha dibujado y escrito (o escrito y dibujado) un libro muy curioso, que ahora mismo está en fase de captación de mecenas para ser publicado por crowdfunding (aquí) y que va estupendamente y alcanzará la meta incluso antes de plazo, porque es una creación sorprendente y muy valiosa.

El libro se titula El hombre del sombrero, y tiene como subtítulo Las desventuras, más que aventuras, del hombre del sombrero de copa. Y lo edita libros.com.

Hace ya tiempo empezaron a aparecer en su muro de Facebook unas curiosas ilustraciones de ambientes urbanos desérticos (de personas) y muy abigarrados (de edificios y "cosas") en los que se escondía (o no) un curioso personaje muy delgado, apenas una mancha, un hilo, con un sombrero de copa desproporcionado. Para mí (y para muchos más) buscarlo era un entretenido pasatiempo. A veces aparecía en unos segundos, pero otras me obligaban a estar un buen rato. Me parecía una distracción parecida a la del famoso ¿Dónde está Wally?, pero con la diferencia de que este se esconde entre muchísima gente, mientras que nuestro hombre del sombrero es el único habitante del dibujo, y se asoma entre los edificios, las plazas, los jardines, los rincones y su propia soledad.

viernes, 16 de septiembre de 2022

#ArquiRelato Segunda edición. Fallo del jurado

Por fin hemos fallado el concurso #ArquiRelato que convocamos en este blog el pasado 13 de junio. La verdad es que hemos tardado demasiado, pero es que nos han pillado las vacaciones y nos ha superado un poco todo esto.

Os recuerdo que el concurso lo convocamos Ekain Jiménez y yo, y que en el jurado nos ha acompañado el ganador de la primera edición, Eduardo Solana.

También os recuerdo que el concurso está patrocinado por Reto Kömmerling y por Ediciones Asimétricas, gracias a los cuales (más un dibujo de Ekain) el premio va a ser considerable y lo vamos a entregar en un acto del que ya os daré cuenta.

Os recuerdo que las bases proponían que el microrrelato fuera una contestación a esta comunicación recibida por un arquitecto: "El expediente nº 528/13 ha sido objeto de informe desfavorable".

Los que hemos recibido, irónicos, cabreados, desesperados, resignados, divertidos, surrealistas e incluso espiritistas, demuestran que es un tema que padecemos a diario en nuestra profesión, y que nos tiene entre quemados y muy quemados, pasando por muchos matices de cansinismo y hasta de buen humor (negro).

Pero curiosamente el que hemos considerado ganador tiene por autora a una no-arquitecta, MARÍA LUISA VALLS ALGUACIL, aunque nos dice que comparte almohada desde hace años con un arquitecto.

Vemos que no solo debe de compartir almohada, sino preocupaciones y sinsabores, porque parece familiarizada con el tono de este tipo de cosas.

Nos ha parecido un relato escrito con eficacia y que tiene unas cuantas capas de significado que nos tuvo a los miembros del jurado comentando durante bastante tiempo diversos matices e interpretaciones, porque nos pareció que a medida que lo leíamos y releíamos se enriquecía y nos aportaba más pistas, que a su vez nos llevaban a interpretaciones diferentes.

Crear tal tipo de sensaciones en un texto tan corto nos ha parecido admirable y nos ha gustado mucho. Lo transcribo a continuación. A ver si os gusta como nos ha gustado a nosotros.

(Queremos poner en este blog más adelante una selección de #ArquiRelatos que también nos han gustado, pero tenemos que hablar con sus autores-as para que nos autoricen a hacerlo).

Vamos con el #ArquiRelato ganador:

lunes, 11 de julio de 2022

Ene bada, Lukarini!

Dedicado, una vez más, a Ekain Jiménez,
que me ha vuelto a dar otra entrada hecha


El aislamiento térmico en los edificios empezó a ser obligatorio en el año 1979, con la norma NBE CT 79. (Mejor dicho: Esa norma exigía unas condiciones térmicas tales que para cumplirlas empezó a generalizarse el uso de aislamientos térmicos en las fachadas y cubiertas de los edificios). En las fachadas la solución más corriente (prácticamente la única) consistía en colocar un aislante térmico por detrás. Eso hacía que el aislante quedara interrumpido en los pasos de los forjados, y la realidad final era como si en la más cruda noche de invierno durmiéramos con una buenísima manta que nos cubriera desde el cuello hasta arriba del ombligo; ahí quedara una franja de unos centímetros al aire; después otra manta nos cubriese desde debajo del ombligo hasta un poco más arriba de las rodillas, y finalmente otra desde debajo de las rodillas hasta los pies.

Conclusión: Mucho mejor eso que dormir sin nada, pero nos quedábamos con la barriga y las rodillas al aire. En este caso los forjados que interrumpen las mantas de aislamiento hacen el mismo efecto de dejar salir demasiado calor en invierno y entrar en verano. Es lo que llamamos "puentes térmicos". En las cubiertas el procedimiento era parecidamente malo y dejaba como puente térmico el forjado superior.

Ahora se está poniendo de moda una solución mucho más eficaz, que es forrar completamente el edificio con aislante térmico, de modo que queda una manta continua que abriga mucho mejor y evita esos puentes térmicos. (SATE: Sistema de Aislamiento Térmico Exterior).

La solución es estupenda, y cuando se trata de edificios de nueva planta se tiene en cuenta desde la concepción arquitectónica inicial y queda muy bien. Pero cuando se trata de una rehabilitación de edificios existentes (ya sean sin ningún aislamiento o con ese interrumpido que he contado) genera algunos problemas.

lunes, 13 de junio de 2022

Concurso ArquiRelato. Segunda edición

El año pasado Ekain Jiménez y yo organizamos un concurso de ArquiRelatos, y salió tan bien que dijimos que en un año organizaríamos el siguiente. Tocaba convocar en abril y resolver en mayo, y casi lo hemos cumplido sin mucho retraso.

Hemos negociado con Reto Kömmerling y con Ediciones Asimétricas y se han prestado a financiar el concurso, de manera que esta vez tenemos un premio verdaderamente importante. Les damos las gracias efusivamente.

Así que os animamos a participar. Merece la pena. No hagáis pereza, que solo os pedimos trescientas palabras (como máximo).

Aquí tenéis las bases:

jueves, 9 de diciembre de 2021

El verdadero lujo

Los flamantes arquitectos Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal, lanzados a la carrera del éxito, de quienes casi todos sus compañeros hablan (hablamos) muy bien por su "apenas hacer nada" y últimos ganadores del premio Pritzker, tienen exposición en el Museo ICO hasta el 16 de enero.

La he visto hace un par de y yo solo y hace unos días con mi compañero y sin embargo amigo Ekain Jiménez, que me ha enriquecido lo que vi antes y me ha suscitado una o dos reflexiones que intentaré exponer a continuación.

Empecé a oír hablar de ellos con el ya famoso comentario de: "Reforman sin destruir, y haciendo lo mínimo". Muy conscientes de la huella del carbono y del nefasto impacto de la arquitectura reconstructora (a menudo tan destructora), han abordado enormes proyectos de rehabilitación arquitectónica, urbana y social sin demoler lo que había, sino añadiéndole algún elemento o algún gesto que, siendo relativamente modestos, han revitalizado y cambiado de una forma muy importante lo preexistente.

La exposición comienza por la planta baja y hace el recorrido de siempre, terminando arriba, pero esta vez ha habido algo especial que merece la pena comentar.

Empieza con láminas, y láminas, y láminas impresas y pegadas en las paredes (y dibujadas para la ocasión), que muestran su trayectoria profesional en un montón de proyectos. En todas prevalece el mismo código: Un fondo blanco para el "espacio programado" y un fondo azul claro para el "espacio libre". La cosa tiene algo de truco: Viene a significar que lo blanco es lo que responde a "intervención arquitectónica" y "cumplimiento de programa" y lo azul claro es "la propina". (Pero en algunos proyectos de reformas de edificios públicos no es exactamente lo mismo, ya que lo blanco son zonas más tocadas, más intervenidas, y lo azul las más dejadas como estaban).

En todo caso es clara su voluntad de mostrar qué poco hacen, y cuánto renta ese poco.

jueves, 22 de julio de 2021

Otro búnker (I)

A Manuel Revilla, que cada día nos ilustra
con buenas obras de arquitectura.
Y a Ekain Jiménez, que es el adalid
de la defensa de la arquitectura fea.

En Twitter hay de todo, ya sabéis: idiotas y sabios, mezquinos y generosos, insufribles y deliciosos. Lo bueno es que uno sigue a quien quiere y aparta a quienes no.

Uno de los tuiteros necesarios es Manuel Revilla. Con un entusiasmo inagotable por la arquitectura cuelga una y otra vez imágenes de buenísimos edificios que yo casi nunca conozco. (Mi ignorancia es legendaria). Así que siguiéndole tengo cada año un curso de arquitectura gratuito, inagotable y amenísimo. (Además es un excelente fotógrafo y un hombre afable y bueno, así que seguir sus publicaciones es una garantía de aprendizaje, de disfrute y de simpatía).

El otro día puso estas fotos de una casa en Savièse, de Anako Architecture. (No conocía yo ese estudio. Ya os digo que soy ignorante).




Y en seguida empezamos a darle "láic" y "retuís", a decir "qué bueno" o (muy de arquitecto sujetándose la barbilla) "interesante". Pero también, como es normal, salió el típico: "Vaya búnker nuclear".

Eso es normal y hay que aceptarlo: El hormigón visto es intolerable para muchos. No lo pueden soportar: Es frío, duro, antipático... (Curiosamente sí les gusta una fachada de ladrillo visto, que no es que a mí me parezca blandito precisamente. Pero como fachadas de ladrillo visto las ha habido toda la vida la gente está acostumbrada y las ve como a algo acogedor y familiar. Eso es así).

En seguida saltó Ekain Jiménez, adalid de todas las causas perdidas, y completó las fotos de Manuel con estas:




Pero si con ellas pretendía demostrar que la casa es acogedora y que se puede vivir a gusto en ella no lo consiguió. Si alguien se incomoda por ver hormigón al exterior ya llega al paroxismo de la repugnancia al verlo en el interior.

La gente (iba a decir la Humanidad, pero me quedaba muy ampuloso) tiene, en general, una relación muy compleja y alambicada con el hormigón. Incluso muy hipócrita.

El hormigón es un material extraordinario, muy resistente, fácil de manejar y barato. Viene a ser una roca artificial, formada por conglomerantes y productos inertes que le "dan cuerpo". El hormigón actual que más utilizamos está formado por un conglomerante (el cemento), unos productos inertes o "áridos" (arena y grava) y agua para unirlo todo, hacer la masa y disparar el fraguado. Por cierto: llamadlo "hormigón" en España o "concreto" en Hispanoamérica, pero nunca "cemento". El cemento es uno de los componentes del hormigón, y se presenta en forma de polvo molido, normalmente de color gris. (Es como si en vez de decir "pan" dijerais "harina". No es correcto y quedáis mal).

domingo, 23 de mayo de 2021

And the winner is...

El pasado domingo, 16 de mayo, se cerró la admisión de originales al I CONCURSO arquiRelato, que convocamos hace unas semanas.

Se han presentado treinta arquiRelatos, que, para haber sido una convocatoria surgida espontánea e improvisadamente de la nada, nos ha sorprendido muy gratamente a los organizadores.

En las propuestas ha habido de todo: Ironía, sarcasmo, mala leche, humor, seriedad, broma, lirismo... y en muy distintos enfoques y estilos literarios. La verdad es que los miembros del jurado, Ekain Jiménez Valencia y yo, hemos debatido bastante. A ambos nos gustaban unos cuantos, pero tras ir reduciendo el número de preseleccionados, el relato que siguió hasta el final sin caerse y que nos siguió gustando a los dos fue el que transcribiré más adelante.

Su autor es EDUARDO SOLANA, arquitecto, dibujante y escritor "aficionado" (lo de "aficionado" es porque creemos que no se gana la vida con la escritura, pero escribir sí que escribe, y muy bien).

Entresaco esto del acta del jurado:

Por la gran capacidad evocadora del relato, que nos traslada a tiempos pretéritos de la historia de la arquitectura, concretamente a un gran momento que tal vez pudo suceder; por lo bien redactado del escrito; y porque el autor ha sabido traspapelar, darle la vuelta al tipo de arquitecto, ya que en este caso quien redacta la carta es un arquitecto clásico y trasnochado al que el cliente le niega el encargo, el ganador es:

Eduardo Solana


Se pedía un correo electrónico de un arquitecto a un cliente tóxico, pero como Eduardo ha ambientado su relato en 1952 le ha dado forma de carta, muy similar a la que tendría hoy un mensaje por e-mail.

(Si por ser una carta y no un e-mail os sentís impelidos a impugnar el fallo os remitimos a la base nº 4, que viene a decir: "Me llevo el balón, que es mío").


En una próxima entrada pondré algunos relatos que nos han parecido muy buenos (lo cual no es excluyente respecto a los demás), pero hoy el protagonismo es de Eduardo (con quien nos pondremos en contacto en breve para hacerle llegar el fabuloso premio).

Aquí va su relato:


viernes, 7 de mayo de 2021

Respeto y sensibilidad

A mi amigo Ekain, ser dotado de un
exquisito tacto y un extremo talento 


Ekain, con lágrimas en los ojos y voz temblorosa (si yo fuera un buen escritor pondría "transida") por la emoción, me manda esta foto hecha en una de sus múltiples correrías:

Aguilar de Codés (Navarra)
Foto de Ekain Jiménez Valencia

Mirad que es bonito Aguilar de Codés y que hay edificios, paisajes y gente fantástica para fotografiar, pero va Ekain y ¡zas! dispara sobre lo más hermoso y admirable: un signo de generaciones de personas a lo largo del tiempo con un rasgo común: su nobleza y su altísima dignidad profesional.

Sin embargo, si me permitís, a mí me parecen mucho mejores las de ahora que las de entonces, y os explicaré por qué.

Veo un escudo que no sé interpretar exactamente, pero que obviamente representa una armadura, un guerrero, un combatiente que obtuvo honor y nobleza matando a vaya usted a saber quién: Enemigos de su religión, de su reino, de su señor... El caso es que esas muertes le valieron ese escudo, y tal vez, indirectamente, esa casona.

O bien ese mismo asesino heroico y dignísimo encargó el escudo de granito o bien lo hizo alguno de sus descendientes, reclamando la atención e incluso la devoción que su familia merecía por provenir de tan ilustre adalid.

El escudo no está claramente centrado en la fachada, ni sobre el portón. Curiosamente aparece como a media anqueta sobre la línea de medianería de dos edificios. Seguramente se haya movido de su sitio original, o la fachada en la que estuvo haya sido muchas veces reformada o reconstruida.

El caso es que, sea como sea, ahí perdura el canto a la hazaña bélica, a la nobleza de la propia sangre lograda por verter la ajena.

jueves, 22 de abril de 2021

Concurso arquiRELATO

Me ha vuelto a pasar. Y la de veces que me volverá a pasar. Y que nos volverá a pasar a todos. Sin embargo, a pesar de que se repite tanto, sigo sin saber cómo actuar.

Un cliente al que le has hecho un presupuesto de honorarios intentando ser lo más ajustado posible se escandaliza ante lo que le parece una barbaridad, y te pide que se lo expliques.

La mayoría lo hacen con educación e incluso con cierta ingenuidad: Sencillamente no se podían imaginar que ese trabajo que te pidieron fuera tan amplio, tan extenso, con tantas derivaciones y complejidades. Por supuesto que todos los profesionales entendemos la ignorancia de los clientes en estas cosas e intentamos ser didácticos y explicar lo que hacemos y para qué lo hacemos. Con algunos se crean unas situaciones surrealistas llenas de malentendidos divertidos por las dos partes. Todo esto es comprensible y natural. Pero finalmente hay otros que nos interpelan con grosería, incluso de una forma ofensiva, diciéndonos que nuestro trabajo es una chorrada, que nos lo hace el ordenador y que abusamos muchísimo.

El otro día estaba en una de estas. Tenía que escribirle un correo electrónico a un "ya no cliente" para al menos desahogarme explicándole que yo no era un asaltador de caminos ni un sinvergüenza, y que mis honorarios incluían trabajos y, sobre todo, responsabilidades, que él no podía ni imaginar. ¿Pero para qué? Me parecía que era un inútil recurso al pataleo.

No sabía qué hacer y se lo comenté a mi amigo Ekain. Nos contamos anécdotas (todos tenemos una buena colección de ellas) y barajamos distintas formas de contestar a estos clientes maleducados y desconsiderados (que los hay). Nos reímos, claro.

De ahí surgió la idea de convocar un concurso arquiliterario en el que pueda participar quien quiera escribiendo un correo electrónico a un cliente tóxico.

Aquí tenéis las bases. Animaos a participar, que hay premio y todo.

Imagen de recurso obtenida en klickpages.es



I CONCURSO ARQUILITERARIO DE RELATO CORTO “EMAIL DE UN ARQUITECTO A UN CLIENTE TÓXICO”

CONTEXTO Y TEMA DEL RELATO

Un cliente solicita a un arquitecto una oferta de honorarios para el proyecto de su casa. Al recibir los números (!!), el cliente, molesto, le exige de malos modos una explicación al arquitecto, pues el precio le parece una burrada; el arquitecto no sabe qué contestar, todos los días lo mismo, se le ocurren mil maneras… y ninguna.

El I CONCURSO ARQUILITERARIO DE RELATO CORTO que presentamos consiste precisamente en eso: una contestación vía e-mail, humorística, airada, sarcástica, lógica, amable… a ese cliente.

BASES

1.- El concurso está abierto a cualquier persona.

2.- El relato, en formato de email y con una extensión máxima de 300 palabras, se enviará por correo electrónico a la dirección arqui.relato@gmail.com antes de última hora del día 16 de mayo.

3.- El contenido del mensaje es libre, valorándose el humor, la ironía, la serenidad, la locura, la mala leche, el disparate, la coherencia, y un largo e inconcreto etcétera.

4.- El jurado, cuyo fallo será inapelable, estará compuesto por José Ramón Hernández Correa y Ekain Jiménez Valencia, que serán tan arbitrarios y subjetivos como cabe esperar de ellos.

5.- Se otorgará un único premio, consistente en:

- Una ilustración original, dedicada, del Arquitecto Hastalasnarices realizada por Ekain Jiménez Valencia.

- Un ejemplar del libro Necrotectónicas. Muertes de arquitectos, de Ediciones Asimétricas, dedicado por su autor, José Ramón Hernández Correa.

6.- La fecha del fallo será anunciada en redes sociales a la finalización del plazo de recepción de los relatos. El relato ganador, junto con una selección, serán publicados en las redes sociales y en el blog ¿Arquitectamos locos? Los mismos estarán libres de derechos para su libre uso como modelo de respuesta. Salvo petición expresa, serán anónimos.

En Vitoria-Seseña, a 21 de abril de 2021.

Nota: este pequeño certamen pretende subrayar la falta de comprensión de algunos clientes con las personas a las que se dirigen para contratar sus servicios, ya sean arquitectos, abogados, o podólogos. Un hecho bastante habitual en muchas profesiones. Pretendemos hacerlo a través de una convocatoria informal, en clave de humor, y abierta a todos. No se nos ofendan.

miércoles, 30 de diciembre de 2020

Blanquear dinero

El cartero acaba de traerme estas acuarelas de Ekain Jiménez, amigo, arquitecto y dibujante-pintor.


Ekain Jiménez Valencia, Niu Yor, acuarelas

Pensando en hacer un regalo de Reyes Magos le pedí que me mostrara qué tenía por ahí disponible y que me dijera precios.

Me mandó algunas imágenes por WhatsApp y un enlace a su Instagram, y mi mujer y yo nos pasamos un rato diciendo: "Qué buena esta". "Mira esta otra". "Qué bonita esa".

Al final preseleccionamos unas cuantas, y en una segunda vuelta nos quedamos con dos: una para el regalo "externo" que teníamos pensado y otra para autorregalo nuestro.

Luego empezó la parte más difícil: Los precios. Ekain sabe lo que es vender dibujos y acuarelas; no es un novato en esto, pero le queda una especie de pudor de pedir dinero por algo que hace como un desahogo, como un capricho y con una facilidad pasmosa. (Algunos de sus dibujos son elaboradísimos y muy muy minuciosos, pero otros son un pis-pas). Y ya empezamos: "¿Cuánto te cobro?" "Es que no sé qué decirte". Etcétera.

(Ahí hay un momento delicado, entre el "pero si yo hago esto sin ninguna intención económica" y "una buena acuarela hay que valorarla; no es ninguna tontería". Y de ahí podríamos pasar a la posible situación incómoda de que finalmente me dijera un precio mucho mayor que cualquiera que yo hubiera previsto, y en un punto en el que ya no habría una marcha atrás cómoda. En definitiva, una negligencia por su parte; con lo fácil que es hacer una web y tenerla actualizada con las cosas que tienes y sus precios. Así podría mirar quien quisiera, sin compromiso alguno, y comprar lo que le apeteciera. Tengo más amigos arquitectos-artistas y todos son un poco así. Y mira que me ofrezco a ser su marchante y a tenerles trabajando a base de látigo y con unos precios bien claros, pero no hay manera. Entre que de lo que ya les va quedando más "bonito" se cansan para empezar nuevos caminos, que no se ponen a ello con constancia y que cuando tienen algo bueno no saben ni cuánto dinero pedir por ello no hago carrera de ellos. Es que son muy tontos).

miércoles, 11 de diciembre de 2019

Mecenas

ADVERTENCIA ANTES DE EMPEZAR: Tenemos una casa muy agradable, muy bonita, muy funcional, muy de todo, pero tiene las paredes pintadas al gotelé y con diversos colores pastel. Gotelé; ¿vale? Pastel; ¿de acuerdo? Pues asumidlo. Tomad aire, relajaos; no pasa nada. Contad hasta diez y no os excitéis ni os indignéis cuando veáis las fotos que siguen. Tomaos vuestra medicación, serenaos todo lo que podáis y no me mandéis demasiado a la mierda. Muchas gracias. Dicho lo cual, empezamos:


Mi amigo Ekain Jiménez me ha llamado ya dos o tres veces "Mecenas" porque he participado mínimamente en hacer correr la voz de que estaba pintando arbolitos de Navidad para quien quisiera, y así, de algún modo bastante insignificante, le he ayudado a difundir su obra y a extender su fama. Supongo que también me lo llamará porque tengo más obra suya, como veréis a continuación.

Ojalá fuera yo de verdad su mecenas, o al menos su representante. Primero le pondría a sus obras los precios adecuados, y luego las pilas a él para que se lanzara al frenesí de la producción venal y del más vil mercantilismo. Otro gallo nos cantaría a los dos: Él gozaría del dinero, de la fama y del prestigio que su talento merece y yo de un veinte por ciento.

(Nota que viene a cuento: Ekain, además de magnífico dibujante y acuarelista, es un narrador curioso. Está liado ahora con su personaje "El hombre del sombrero", haciéndolo pasear por su mundo onírico y surrealista, y espero que pronto lo saque a la luz a este mundo nuestro, mucho más prosaico y tan necesitado).


Obviamente, le hice un pedido de arbolitos. Juro que pretendía utilizar las tarjetas (acuarelas originales) para felicitar a mis amigos, pero cuando mi mujer y yo las tuvimos en nuestras manos no fuimos capaces de deshacernos de ellas. (Tan solo regalamos una).

Hemos enmarcado los arbolitos navideños y los hemos colgado en la pared. Los he mirado con satisfacción y entonces he visto que tenemos unos cuantos dibujos y cuadros de amigos, de gente muy buena y muy entrañable, y sí que me he sentido en cierto modo no un mecenas, pero sí un hombre rico, un coleccionista de arte, un connaisseur. Tanto que voy a presumir mostrándoos parte de mis tesoros.

lunes, 26 de agosto de 2019

En mi hambre mando yo

(A Antonio y a Ekain, naturalmente).


El otro día mi amigo Antonio Esteban Hernando, estupendo arquitecto y pintor, ha puesto en su muro de Facebook esta foto con este texto:


Hoy he visto uno de los silos manchegos "decorados" por artistas urbanos. Lo que me temía.
No tengo nada en contra de estos artistas, pero eso de convertir estos magníficos edificios en "lienzos" me produce vergüenza ajena.
Demuestran una incultura y una falta de sensibilidad y de respeto por el patrimonio realmente lamentable.
Y lo peor de todo es que lo quieren vender como iniciativa cultural e integradora.
Qué pena, cómo duele ver estos gigantes desprovistos de la nobleza de su arquitectura que es digna y sobradamente expresiva por su rigor, sencillez, austeridad y potencia plástica.
Los han rebajado a la categoría de trapo pintable, de gran camiseta decorada a mano.
Siempre he considerado que una pintura de cualquier técnica, tamaño o valor debe empezar por conocer y analizar el soporte en el que se va a apoyar, aunque sólo sea por aprovechar al máximo sus posibilidades. Aquí no ha habido nada de eso. Las formas arquitectónicas, el sustrato constructivo del soporte no importa, se desprecia. Seguro que estas características del edifico les han resultado más un estorbo que un estímulo plástico.
Me avergüenzo, como arquitecto, como pintor y como castellano manchego de adopción.

Esta denuncia tan dolida y lúcida ha tenido muchas respuestas. A mucha gente le ha indignado que vandalicen de esa forma obras tan características y magistrales, que marcan, con las iglesias, los modestos skylines de nuestros pueblos, y en la mayoría de ellos son los únicos ejemplos de arquitectura racionalista y moderna.

Como bien dice Antonio en uno de los comentarios a su hilo, ¿consentiríamos que unos "artistas urbanos" hicieran uno de esos bellos murales en alguno de los paños de la catedral de Toledo? ¿Consentiríamos que se lo hicieran a un palacio renacentista o barroco cualquiera, incluso al menos importante? ¿Por qué a una obra inscribible en el Movimiento Moderno sí se puede?

Y, como también dice, ¿el "artista urbano" del ejemplo de arriba se ha tomado la molestia de analizar los relieves que forma la estructura en fachada, los ritmos de los pilares, la cornisa? En absoluto: Ha pintados sus esqueletos como le ha dado la gana. Le importa todo un pito. Todo salvo su estúpida y grosera pintada. Nadie ha merecido la pena antes que él. Nadie ha hecho nunca nada digno de atención antes que él.

lunes, 2 de abril de 2018

El grano de Plutón

A Ekain Jiménez Valencia, que me ha contado
lo del grano de Plutón, me ha pasado las fotos
del grano y me ha hecho así más de media entrada.


Parece que mucha gente se ha puesto de acuerdo en elogiar el arte de Gian Lorenzo Bernini comentando esta foto:


Últimamente la veo por todas partes. La gente se hace cruces de la maravilla que supone hacer que el frío y duro mármol parezca carne. Mirad cómo presionan los dedos de Plutón en el muslo de Proserpina. La verdad es que es impresionante.
Sin embargo, a mí eso no me parece que sea la quintaesencia y la razón de ser del arte, como dicen todos. No le quito mérito, naturalmente que no -¿cómo se lo podría quitar?- pero me parece que eso se ha llamado siempre "oficio". No es fácil, claro que no, pero se aprende.
Ya hablé de eso aquí, así que no voy a repetirme ahora.

Esta escultura, El rapto de Proserpina, es muy buena. Está muy bien, naturalmente que por las texturas que logra su autor, pero tanto o más por la composición, por el movimiento contenido y vibrante, por las tensiones enfrentadas... En fin.


El arquitecto vitoriano Ekain Jiménez estaba hace poco en la Galería Borghese de Roma y se quedó mirando atentamente esta magnífica estatua. Siendo él un gran dibujante imagino que miraría detalles, proporciones... De pronto, por la parte trasera de la estatua, la menos vista, atendida y fotografiada, le pareció ver...




Ekain Jiménez. Serie Aproximación al grano, pixel sobre pantalla

¡Un grano! ¡Una verruga! ¡Un angioma  rubí (o beso de ángel)!

viernes, 9 de marzo de 2018

El vulgar Pritzker

A todos estos amigos cultos e inteligentes:
por lo que más adelante digo.


El otro día se ha concedido, como cada año, el premio Pritzker. Y una vez más hemos oído cómo lo llamaban "el Nobel de la arquitectura". Y un año más algunos (los más "listos") hemos sonreído con suficiencia.

Pero tengo que reconocer que el año pasado me gustó mucho que se lo dieran a RCR, y que este me he quedado boquiabierto porque jamás había oído hablar de Balkrishna Doshi.

En seguida nos informó en twitter el siempre avisado y erudito Rodrigo Almonacid de que ya en el Benevolo y en el Curtis (dos de las biblias sobre la historia de la arquitectura moderna) aparece Doshi desde ediciones antiguas. Cotejo las mías (soy un antiguo) y viene. Inmediatamente David García-Asenjo, otro joven sabio, nos instruye con este artículo y Ekain Jiménez busca y publica en twitter las fotos con las que ilustro esta entrada, y las acompaña de muy serios y justos (y elogiosos) comentarios a la trayectoria de este arquitecto desconocido minuciosamente por mí hasta ahora




Pero quien me ha animado a escribir esta entrada ha sido Jaume Prat con este artículo en el blog de la Fundación Arquia.
Me ha dejado con el culo al aire. A mí, que me he reído siempre con desdén, como tantos arquitectos, del premio y de su banalidad y de su frivolidad.

Aparte de que el premio de marras haya acertado muchas veces a ser concedido a arquitectos magistrales y de que se haya equivocado (a mi juicio) otras muchas, es cierto que por un día la arquitectura sale en todos los noticiarios de la tele, en todos los periódicos y en todas las emisoras de radio, y, por un día, parece incluso una actividad decente y estimable, y los arquitectos, así, en general y como colectivo, parecemos seres dignos de respeto y aun de aprecio.