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sábado, 3 de diciembre de 2022

El hombre del sombrero

Mi amigo y compañero Ekain Jiménez, extraordinario arquitecto, dibujante y pintor,
-Y mejor persona.
-¿Te quieres callar, que estoy intentando hilvanar algo coherente?
-Uy, sí. Perdona. Qué carácter.
Mi amigo Ekain, decía, ha dibujado y escrito (o escrito y dibujado) un libro muy curioso, que ahora mismo está en fase de captación de mecenas para ser publicado por crowdfunding (aquí) y que va estupendamente y alcanzará la meta incluso antes de plazo, porque es una creación sorprendente y muy valiosa.

El libro se titula El hombre del sombrero, y tiene como subtítulo Las desventuras, más que aventuras, del hombre del sombrero de copa. Y lo edita libros.com.

Hace ya tiempo empezaron a aparecer en su muro de Facebook unas curiosas ilustraciones de ambientes urbanos desérticos (de personas) y muy abigarrados (de edificios y "cosas") en los que se escondía (o no) un curioso personaje muy delgado, apenas una mancha, un hilo, con un sombrero de copa desproporcionado. Para mí (y para muchos más) buscarlo era un entretenido pasatiempo. A veces aparecía en unos segundos, pero otras me obligaban a estar un buen rato. Me parecía una distracción parecida a la del famoso ¿Dónde está Wally?, pero con la diferencia de que este se esconde entre muchísima gente, mientras que nuestro hombre del sombrero es el único habitante del dibujo, y se asoma entre los edificios, las plazas, los jardines, los rincones y su propia soledad.

lunes, 6 de mayo de 2013

Je suis très heureux

Estoy muy contento, porque una de las entradas más exitosas de este blog se ha hecho mayor de edad y ha decidido vivir su vida por su cuenta, lejos de mí.
Se ha ido a Francia, donde al parecer la han acogido con los brazos abiertos.
El traductor Pierre Fuentes leyó mi entrada sobre el Manual de discurso automático para arquitectos y le gustó tanto que me propuso traducirla en su blog La Poutre dans l'oeil. Y aquí está: (clicad).
Esta entrada me ha dado muchas alegrías desde el principio.
Que conste que no es nada original. Del discurso automático se ha hablado siempre, y las experiencias de los surrealistas, o del Oulipo francés, (por citar sólo dos casos) exploraron todas sus posibilidades. Yo me limité a hacer en broma una tabla muy sencilla y que ha caído en gracia. (Vale más caer en gracia que ser gracioso, y a veces se aplauden cosas que no tienen demasiado mérito, pero no seré yo quien le haga ascos a este éxito).
Desde el principio, los amables lectores de este blog me comunicaron que mi tablita estaba pinchada en un tablón de la escuela de Sevilla, que tal profesor de Valladolid o de La Coruña se había reído mucho con ella, etc.
La he visto publicada en diversos sitios por gente muy amable que me pedía autorización y me citaba, y también por ladrones diversos que la hacían pasar como suya, pero como en realidad es una tontería que no merece la pena y que no ha sido fruto de una talentosa imaginación mía, sino más bien de un espíritu zumbón muy simple, pues que rule, que rule.
En un foro portugués de fotografía se hablaba de la palabrería que se usa a veces para hacer la memoria descriptiva de una foto, y se ponía como ejemplo mi tabla (clicad), como broma sobre el discurso vano y rimbombante. Lo más gracioso es que se decía (comprobadlo) que esa tabla es usada por "los arquitectos chilenos y algunos brasileños", y me da la impresión de que la mostraban como algo semioficial. Vamos, como un documento que se baja uno del Colegio de Arquitectos para redactar las memorias de los proyectos.
Uno de los foreros puso las cosas en su sitio, y yo les di las gracias a todos.
Y, el colmo (como digo en ese foro) fue cuando mi propio sobrino Sergio, que estudia arquitectura en Alcalá de Henares (Madrid), un día que hablábamos sobre temas diversos me dijo que me iba a pasar una tabla muy buena de discurso automático que circulaba por su escuela. Cuando le dije que la había escrito yo me miró como si le hubiera dicho que Fallingwater era mía. Desde entonces me mira con desprecio y me rehúye. (¿Cómo se puede tener un tío tan bocazas y tan caradura?).
Bueno, pues me pienso aprender la tabla en francés, y la próxima vez que vea a mi sobrino le diré que "la philosophie intimiste du tracé démontre une expression mûrement topique".




viernes, 20 de abril de 2012

La ciudad como juego

Uno de los movimientos de ¿vanguardia? de la mitad del siglo XX fue la Internacional Letrista. Yo no había oído hablar de ellos, y me estoy enterando ahora, leyendo el libro El Puño Invisible, de Carlos Granés.
El dadá y el surrealismo dejaron sus semillas de imprevisibilidad, ilógica y cachondeo, que, unidas al aburrimiento y a la falta de horizontes espirituales e intelectuales de después de la Segunda Guerra Mundial, generaron movimientos de lo más diverso.
No haré aquí un resumen de la Internacional Letrista, sino que solo me referiré brevemente a uno de sus planteamientos urbanísticos.
Ivan Vladimirovitch Chtcheglov, en su Formulario para un nuevo urbanismo, promovió la renovación urbana radical, para que la ciudad estuviera formada por espacios dispuestos para la aventura. La ciudad era para vivir, y la vida era juego y excitación.
En esa misma línea, Gil J. Wolman predicó el urbanismo unitario, que entendía la ciudad como espacio excitante, contra el aburrimiento y la borreguez de la burguesía.
Copio textualmente lo que dice Granés:


Entre sus propuestas pedían que se dejara abierto el metro por la noche, cuando cesara el tránsito de trenes. También que se mantuvieran los pasillos y las vías mal iluminadas; que se abrieran los tejados de París para pasear por ellos, acondicionando escaleras y creando pasarelas donde fuera necesario; que se dejaran los jardines abiertos las 24 horas; que se instalaran interruptores en las farolas de las calles para que el público decidiera el grado de iluminación; que se trocaran arbitrariamente las indicaciones de paradas, destinos y horarios de los trenes para favorecer los destinos azarosos; que se suprimieran los cementerios y destruyeran los cadáveres; que se abolieran los museos y se repartieran las obras de arte más importantes por los bares de la ciudad; que se diera acceso libre a las prisiones y se contemplara la posibilidad de convertirlas en sitios turísticos; y que además se borraran las distinciones entre turistas y presos e incluso se sorteara un período de reclusión entre los visitantes.

No está mal, ¿verdad? Lo tomamos como mera provocación sugerente, sin más, y no le damos ninguna importancia. Cuatro locos.