A mi amigo de Seseña cuyo nombre no he de decir,
y a mi amigo David García-Asenjo. Entre los dos
provocaron mi visita a un edificio que merece la pena.
Uno de mis mejores amigos... (No sé qué decir de él, ni cómo presentarlo. Es una persona compleja, como todos nosotros. Y está lleno de contradicciones, como todos nosotros).
y a mi amigo David García-Asenjo. Entre los dos
provocaron mi visita a un edificio que merece la pena.
Uno de mis mejores amigos... (No sé qué decir de él, ni cómo presentarlo. Es una persona compleja, como todos nosotros. Y está lleno de contradicciones, como todos nosotros).
Ha pasado unos días inquieto y algo angustiado. Ha estado rozando una crisis de ansiedad o, por decirlo en términos científicos, un jamacuco.
En fin; ya os imaginaréis: Hijos, salud, problemas varios... La vida.
En fin; ya os imaginaréis: Hijos, salud, problemas varios... La vida.
El caso es que, aunque no es una persona creyente, el otro día me dijo de sopetón que quería ir a misa.
A mi edad yo ya no estoy ni por juzgar a nadie ni por sorprenderme (y no digamos escandalizarme) por las incoherencias e inconsistencias de nadie, y mucho menos por las de mis amigos. Pero lo que hice fue aprovechar que el Pisuerga pasaba por Valladolid para llevarme todo el agua que pudiera a mi molino.
Vi simultáneamente varias cosas: Que mi amigo, aunque no es arquitecto, no es reacio a la arquitectura moderna, y en más de una ocasión me ha demostrado que la sabe apreciar. Que acababan de emitir en la 2 el episodio de Escala Humana dedicado al espacio sagrado, y que en él salía mi amigo David García-Asenjo Llana hablando de una iglesia que yo tenía muchas ganas de conocer desde hacía tiempo, y ya con lo que dijo en la tele me urgió a ir. Que el sábado por la tarde-noche no tenía ningún plan y estaba disponible del todo.
Así que le propuse a mi amigo que fuéramos juntos a Rivas Vaciamadrid, que no nos queda lejos, y oyéramos misa en la parroquia de Santa Mónica. (Bueno, que oyera misa él mientras yo miroteaba y zascandileaba un poco por ahí). Le pareció muy bien con tal de que selláramos la sesión cenando unas cervezas y unas raciones variadas después de misa.
Hecho.
Llegamos cuando empezaba a anochecer. Es una urbanización en la que, al menos un sábado a esa hora, se aparca con facilidad. Nos bajamos del coche y el áspero perfil de la iglesia nos amenazó.
No había visto imágenes nocturnas del edificio de Ignacio Vicens y José Antonio Ramos. Ya de día aparece feo y conminativo, pero de noche es aún más adusto.
No obstante, la gente entraba con paz y tranquilidad, con confianza e incluso con buen humor, así que nosotros también lo hicimos.
Hecho.
Llegamos cuando empezaba a anochecer. Es una urbanización en la que, al menos un sábado a esa hora, se aparca con facilidad. Nos bajamos del coche y el áspero perfil de la iglesia nos amenazó.
No había visto imágenes nocturnas del edificio de Ignacio Vicens y José Antonio Ramos. Ya de día aparece feo y conminativo, pero de noche es aún más adusto.
No obstante, la gente entraba con paz y tranquilidad, con confianza e incluso con buen humor, así que nosotros también lo hicimos.

