Mostrando entradas con la etiqueta plástica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta plástica. Mostrar todas las entradas

miércoles, 15 de febrero de 2017

La plástica no es inocente

Se ha fallado el premio World Press Photo 2017, y la fotografía ganadora ha sido una del fotógrafo turco Burhan Ozbilici que muestra al asesino del embajador de Rusia en Turquía -que se suponía que estaba allí como su guardaespaldas, para protegerlo-, justo después de matarlo.
El cuerpo del embajador está tendido en el suelo boca arriba, muerto, mientras que el asesino, con la pistola recién disparada en la mano derecha, eleva al cielo el dedo índice de la mano izquierda mientras suelta un speech a los aterrorizados presentes (que no salen en la foto).

Fotografía ganadora del World Press Photo 2017
Burhan Ozbilici

El fotógrafo estaba allí para cubrir la inauguración de una exposición de cuadros bastante anodina y trivial. Para el embajador, decir unas palabras en ese acto era una de sus obligaciones rutinarias. Lo que ocurrió fue rápido e inconcebible. Por puro instinto profesional, Burhan Ozbilici se sobrepuso a la sorpresa y al miedo y disparó su cámara. Hizo una gran foto. (Hizo unas cuantas).

Porque, no nos olvidemos, lo que premia el World Press Photo son grandísimas fotos. Se trata de fotografías de prensa; es decir, con un mensaje, una noticia, una idea o incluso una denuncia, y no se trata por lo tanto de fotografías "artísticas". Pero no es menos cierto que, tengan la carga de denuncia o de testimonio que tengan, y aunque estén hechas con un criterio periodístico y reporteril, son obras de arte y se valoran y premian como tales.

Por una parte, ese tipo de fotos nos dejan consternados, pero por otra nos fascinan. Qué buenas.
A mí me impresiona muchísimo que ante una foto tan terrible los de WPP digan esto:


Datos técnicos de la fotografía premiada porque se trata de una fotografía muy buena, tomada con la técnica de un profesional e incluso de un artista, y porque todo aficionado a la fotografía quiere saber con qué equipo y con qué técnica está hecha.

La fotografía, cuyo mayor valor es la grandísima carga dramática que tiene, queda así como un objeto aséptico, inocente.

El resto de fotografías seleccionadas son todas muy "plásticas" y, por lo tanto, en muy gran medida "hermosas".






Muy hermosas.

viernes, 3 de diciembre de 2010

La escalera torcida

Hace muchos años Miguel Fisac vino a la Escuela de Madrid a dar una charla. Fue una charla íntima, a última hora de la tarde, en un grupo perdido de Análisis de Formas, y no seríamos más de quince alumnos escuchándole. (¡Qué desperdicio!).
Era un hombre muy apasionado, nervioso, que hablaba muy bien. Quiero decir que transmitía entusiasmo. Se exaltaba y se cabreaba, y se le entendía todo.
Entre otras cosas, dijo que él había sido un lecorbuseriano convencido hasta que visitó el Pabellón Suizo en París. Allí probó la escalera y se le cayeron los palos del sombrajo.
¿Por qué había hecho Le Corbusier una escalera torcida, incómoda? ¿No era un funcionalista? ¿No era suya aquella famosa frase de que la casa era una máquina de habitar?
Pues había traicionado sus principios y se había traicionado a sí mismo, porque en vez de a los racionalistas designios de la máquina había sucumbido al capricho.


 (si pinchas el dibujo de las plantas lo verás más grande).

Muchos de nosotros hemos hecho a veces escaleras torcidas, y más que retorcidas. La forma del solar, su estrechez, etc, obligan a veces a hacer cosas raras. Pero Le Corbusier tenía todo el solar que quería, y la comodidad suficiente para hacer la escalera de otra manera.
El comienzo de la escalera en planta baja es una contracurva que está muy bien. Es un elemento de "enganche" desde el vestíbulo, y puede ser muy agradable esa suave y breve sinuosidad para empezar a subir o terminar de bajar. Pero es que, además de ese gracioso empiece -o final-, todos los tramos de escalera están oblicuos, y eso nos obliga a subir de media anqueta o a atrochar en diagonal. Esto último lo podremos hacer cuando estemos solos, pero cuando haya tráfico (y en este edificio lo hay a menudo) no podremos acortar y habrá un montón de gente trepando de lado como palomos cojos o como chiquitos de la calzada (sujetándose las lumbares y todo).