miércoles, 19 de febrero de 2025

Volar

No sé si conocéis esta famosa fotografía. Se titula Le saut dans le vide (El salto en el vacío) y apareció en el periódico Dimanche, [Le journal d`un seul jour] el 27 de noviembre de 1960.


Le saut dans le vide (El salto en el vacío)

En la foto aparece el artista Yves Klein saltando al vacío desde lo alto de una cerca. Llama muchísimo la atención porque no puedes evitar imaginarte el golpe que se va a pegar contra el suelo (o, si eres muy optimista, suponer que es un acróbata formidable que va a dar una voltereta en el aire y va a caer de pie).

viernes, 14 de febrero de 2025

Arquitectura para la vida

A mis amigos, compañeros y maestros


En el año 1953 los arquitectos daneses Jorn Utzon (1918-2008) e Ib Mogelvang (1919-1993)(1) hicieron unos dibujos a mano alzada y los presentaron al concurso de casas baratas Skansa en Skane (Suecia).

Son dibujos muy buenos, muy agradables, muy cálidos y muy vivos, que aunque están pensadísimos dan una sensación de espontaneidad e inmediatez. Pero lo que muestran sobre todo es versatilidad. Mirad estas plantas:

jueves, 23 de enero de 2025

Melancolía V-b

A veces Antonio iba más rápido que yo y me pedía que le contara por dónde iba a ir la historia, qué más iba a pasar. Y con apenas una sugerencia incierta mía emitía dibujos sin freno. Y otras veces, ante mi lentitud, seguía dibujando al personaje, haciendo series ensimismadas.



Paul en París, durante la ocupación alemana

Melancolía V-a

Antonio Esteban Hernando, gran pintor y gran
arquitecto toledano de Aranda de Duero (Burgos).
A mi hermana Gema, artista total, de la pintura al
títere.
A mis hijos, que pasan bastante de mí, pero que si
tienen que dibujar un Hitlerito lo dibujan.


Cuando empecé a escribir esta serie pensé que necesitaría tres entregas. Al final fueron cuatro, porque añadí un tema personal sin conexión con lo que contaba en las tres primeras. Pues bien: ahora veo que, aunque quede ya fuera de todo, aún quiero contar una cosa más. Esta es ya la última. Lo prometo. (Al menos de esta serie; quien sabe si volveré a hablar de melancolía en alguna otra ocasión).

[Nota a posteriori: La divido en dos, V-a y V-b, por la gran cantidad de dibujos, que pesan mucho, pero lo que cuento en total cabría en una sola entrada. Considerad por tanto que esta y la siguiente son solo una].

Portada de mi hermana Gema. Se la
pedí para mandar la novela a un concurso.

Hace ya demasiados años (de todo hace ya demasiados años) tuve en Toledo una comida deliciosa y divertidísima con mis amigos. Publicábamos por entonces una vez al mes y de forma "colegiada" (hoy yo, el mes que viene tú, el siguiente él...) un artículo sobre arquitectura en la revista local Ecos y comíamos juntos el día que salía, para leerlo en grupo y comentarlo. Esa vez le había tocado a Pablo Alguacil, que hacía una reseña sobre un libro de un arquitecto estadounidense muy comercial y un pelín cínico: Paul Watercil.

domingo, 29 de diciembre de 2024

¡Ha prescrito!

Si yo le tuviera el más mínimo respeto a mi cuerpo muerto y se me ocurriera disponer alguna cosa para su entierro, y si me encontrara por ello en la tesitura de tener que elegir un epitafio para mí, creo que el mejor que se me podría ocurrir sería: "¡HA PRESCRITO!", entre signos de exclamación, o de admiración, o de celebración, o de salvaje y pura alegría.

viernes, 20 de diciembre de 2024

Pianos y vigas

Acabo de enterarme del problema de Fermi y es como si hubiera conocido de repente a un alma gemela, a un amigo íntimo a quien hace cinco minutos no conocía.

(Por favor, aunque he puesto el enlace no lo cliquéis todavía. No busquéis el dato. Hacedme el favor de jugar conmigo).

Espero que la muchachada a quien doy clase no lea mi blog, porque les pienso plantear ese problema en cuanto volvamos (solo como curiosidad y para ver qué pasa) y no querría hacerles espóiler aquí (ahora que la RAE ha aprobado la palabra).

El físico italiano Enrico Fermi planteó la siguiente pregunta (y yo os la planteo ahora): "Sin buscar datos, sin conocer nada, solo guiándote por las estimaciones que mejor te parezcan: ¿Cuántos afinadores de piano crees que hay en Chicago?"

Os pido por favor que os prestéis a este juego. Tomaos vuestro tiempo. Pensad. Calculad partiendo del vacío y de la ignorancia total. ¿Cuántos afinadores de pianos creéis que puede haber en Chicago? No indaguéis, no solo sobre lo que pregunto, sino sobre nada. Ningún dato en absoluto. A ver a qué resultado llegáis.

miércoles, 11 de diciembre de 2024

Ricardo Aroca

Cuando hice la carrera de arquitectura en la ETSAM Ricardo Aroca era un catedrático atípico. Mejor dicho: era EL catedrático atípico. Hacía ya muchos años que se había acabado la obligación de que los alumnos fueran a clase con chaqueta y corbata, e incluso los profesores jóvenes ya iban vestidos como nosotros: camisa (o incluso camiseta) y vaqueros en verano y jersey y vaqueros o pantalón de pana en invierno. Los profesores de más veteranía o enjundia seguían vistiendo rigurosamente. Algunos se permitían chaqueta y pantalón de sport, e incluso, ay, corbata de punto, pero por supuesto los catedráticos seguían aferrados al traje más convencional.

Contra todo ello, Aroca, el catedrático de estructuras, llegaba a la escuela en su moto (no entiendo de motos y no sé decir la marca, pero era de esas grandes), con la melena y la barba ondeando al viento y con un pantalón vaquero de peto.

Recuerdo que el peto tenía un bolsillo que lo cruzaba de lado a lado, y que iba completamente lleno de útiles de escritura y dibujo: portaminas, lápices, bolígrafos, plumas, rotuladores. Podía llevar encima varias docenas, enganchadas por su clip y asomando bajo su barba.