viernes, 31 de enero de 2014

¿Algún voluntario para defender a Calatrava?

Hasta hace cuatro días Santiago Calatrava era el orgullo de la profesión, el objeto de deseo de los alcaldes, el yerno perfecto, el mago de la forma, el artista genial.
Era el gran arquitectingenierescultor del mundo. El megaestrella de las estrellas. El alfa y el omega.
¡Guau! ¡Cómo era! ¡Qué tío!
Y ahora, como por ensalmo, ha pasado a ser un apestado, el peor arquitecto del mundo, el ingeniero impresentable, el horror.
Nadie le quiere (ahora), y nadie pierde la ocasión de mencionarle para ponerle a parir, venga o no venga a cuento.
(Por ejemplo, en un ruborizante artículo de Vicente Verdú en el que se elogia a Foster hasta la vergüenza ajena -se menciona incluso lo bien que folla-, se aprovecha de paso, sin ton ni son, para decir que Calatrava es "un gran masturbador". Y así todo).

Uno se queda de piedra leyendo estas cosas.
Y constata, por enésima vez, lo miserable que es la gente.
Ya sabemos que siempre, bajo cualquier circunstancia, todo el mundo acude corriendo en socorro del vencedor. Nunca hay suficientes alabanzas, suficiente coba, peloteo y baboseo. Calatrava conoció esto y lo disfrutó. ¡Mas ay de ti si caes! Todo lo que era adulación y repugnante halago se vuelve un no menos repugnante insulto, desprecio, burla.

¿No era tan bueno Calatrava? ¿Dónde estáis los que llenabais páginas de ditirambos, los que le dedicabais monografías laudatorias? ¿Dónde os habéis metido los que le disteis el Premio Príncipe de Asturias? ¿Los que llorabais porque no estaba en vuestra mano darle el Premio Nobel, la UEFA Champions League o el Oscar? ¿Dónde os escondéis ahora?
¡Ah, que no os escondéis! ¡Que no sólo no os escondéis avergonzados sino que ahora hacéis chistes sobre él y le sacáis motes! ¡Ah!
Claro: Sois los mismos. Quienes corréis siempre presurosos a socorrer al vencedor sois los mismos que le tiráis a la adúltera la enésima piedra. Nunca la primera piedra; eso jamás; eso es arriesgado. La trigésima quinta, y sólo cuando ya esté muy malherida y, a poder ser, moribunda.
Así sois. Qué asco.

La prestigiosa revista EL CROQUIS -para una explicación urgente de lo que entiendo por "prestigiosa" en este contexto puedo decir "cara"- le dedicó a Calatrava dos números monográficos tipo tochaco: El nº 38 y, años después, el nº 57.


Dos monografías elogiosas, en las que sólo había unas palabras tímidas (y valientes) de Fernández Ordóñez que hacían alguna leve crítica (por otra parte bastante contemporizadora, pero es que le llamaron para que alabara, y al menos no lo hizo descaradamente).
Bueno, pues después de esos dos números monográficos llegó el éxtasis cuando EL CROQUIS los fundió en uno solo. El magno (y ya carísimo) 38+57.


Todo un despliegue editorial.
Fue hace tiempo. Tanto que no les queda ni un ejemplar. Nada. Si clicáis aquí y escribís CALATRAVA en el buscador no aparecerá nada. Sólo falta que os conteste: "¿Quién es ese? Por aquí no le conocemos de nada". Está descatalogado. Hombre: Era entonces tal objeto de deseo, y el colectivo de arquitectos tenía entonces tanta pasta, que supongo que se vendió absolutamente todo. Pero también imagino que si quedó algún ejemplar en el almacén lo habrán tirado por el váter.
Quienes antes le jaleaban ahora le niegan no sólo tres veces: Mil veces.

lunes, 20 de enero de 2014

Necrotectónicas (I)

¿Sabíais que Antonio Sant’Elia murió en la Primera Guerra Mundial, atacando una fortaleza, a la carga, en bicicleta?

Alegoría sobre la muerte de Antonio Sant’Elia, por Gema Hernández Correa

¿Sabíais que Francesco Borromini se clavó una espada en el vientre en un ataque de rabia, en un enfado terrible?
¿Sabíais que Louis I. Kahn murió en una estación de tren, en Nueva York, solo e indocumentado, y estuvo varios días sin identificar en el depósito de cadáveres? ¿Sabíais que esta triste muerte fue la ocasión para que se conocieran sus tres mujeres?
¿Sabíais que Carlo Scarpa murió en Senday (Japón) a causa de...? ¿De qué murió Scarpa? Nadie lo dice. En el librito de la colección Estudio paperback de Gustavo Gili se menciona textualmente “un accidente trivial”. Nada más. ¿Qué accidente? ¿Qué pasó?
En algún libro más amplio ni lo mencionan. Y no escribáis al Centro Carlo Scarpa: No os contestarán.
Nadie habla de estas cosas.
Nadie decente, “como Dios manda” cuenta episodios tan morbosos.
El caso es que, tras mucho preguntar, mucho buscar y mucho leer, sé que hay un escalón (o unos escalones, o una escalera) y un tropiezo (o una caída, o un desmayo). He recopilado varias versiones contradictorias (el enlace que he puesto a la wikipedia da una de ellas), y sigo sin saber si alguna es la correcta.

martes, 7 de enero de 2014

2013: Las cinco entradas más leídas de este blog

Se me ha pasado la fecha de hacer balance del año. Esto se suele hacer a finales de diciembre, pero se me ha ido la pinza. No suelo prestar demasiada atención a estas cosas, y debería hacerlo. Sobre todo para aprender más de vosotros.
Este blog ha alcanzado un número fiel de seguidores. Os lo agradezco mucho a todos. (No termino de explicármelo, pero las cosas que le hacen a uno feliz son siempre incomprensibles, y ahí radica su gracia y su misterio).
Hemos llegado a una "velocidad de crucero" tal que cada entrada es visitada al menos doscientas veces, pero lo normal es que tengan entre cuatrocientas y seiscientas visitas. Parece increíble. Bastantes (casi un 30 %) llegan a las mil visitas, lo que me parece realmente pasmoso.
Normalmente cada entrada tiene dos o tres comentarios, tal vez cuatro. Cada día miro, y cada nuevo comentario me hace muy feliz. Sois un poco tímidos y no os prodigáis mucho, pero cada vez que lo hacéis me quito el sombrero ante vuestra lucidez. (Ya podríais hacerlo más veces). En Facebook y en twitter sí me hacéis más comentarios, siempre muy amables. (Es curioso, pero en cientos de comentarios apenas ha habido dos o tres desagradables).
En el año 2013 he publicado cuarenta y cinco entradas. Eso supone 3,75 entradas al mes, o 0,88 entradas a la semana. Es decir: Soy, en general, bastante contumaz y perseverante.


De entre todas ellas, hay una que se destaca exageradamente:

1.- ¿Estudiar Arquitectura? Publicada el 22 de junio. Un post muy sentido sobre las incomprensibles razones que puede haber (si las hay) para estudiar arquitectura hoy, percudido por los recuerdos de mi lejano paso por la Escuela de Arquitectura de Madrid. Se ve que a pesar de la lejanía generacional nos unen muchas cosas. (Tal vez el miedo sea la principal de ellas). Blogger me proporciona una herramienta con la que puedo ver con qué palabras tecleadas en el buscador los lectores encuentran este blog, y me doy cuenta de que muchos de los que han leído esta entrada son padres angustiados.
Malos tiempos para la lírica. Pero no lamento que sea esta atenazadora angustia la que ha dado tantas lecturas a esta entrada, sino que prefiero creer en una especie de hermandad que nos une a todos y nos hace ir juntos de la mano.
En un organismo oficial muy vinculado a la arquitectura y al urbanismo vi mi artículo fotocopiado, rulando por ahí. Me dio gusto que funcionarios que, se supone, y más en estos tiempos, que tienen la vida resuelta al calor de la seguridad institucional, se emocionaran también con estas palabras y se sintieran implicados o concernidos también por esta angustia y este desconcierto.
¡13.290 visitas y 72 comentarios! No sé qué ha pasado, pero realmente ha calado. (Los datos son del 7 de enero, a las 7 de la tarde, pero siguen creciendo. Esta entrada tiene nuevos lectores cada día).

2.- Proyecto Fin de Carrera: Una opinión. Publicada el 26 de septiembre. Se ve que los temas relativos a la carrera de arquitectura os interesan especialmente. Esta entrada trata de mi sorpresa ante el cariz que está tomando el Proyecto Fin de Carrera en la de arquitectura. Parece que uno se lo jugara el todo por el todo con él, cuando ya ha estado demostrando durante mucho tiempo, muchas asignaturas y muchos cursos que ha alcanzado el nivel exigido.
Y también me causa gran sorpresa que cuando alguien ha hecho el proyecto siguiendo las indicaciones de su tutor durante meses, hasta que al fin éste le autoriza a que lo presente ante el tribunal, si el resultado es malo la escuela no despida a ese tutor incompetente y falsario.
5.301 visitas y 23 comentarios. Otra barbaridad.

3.- La caja. Publicada el 13 de enero. Va, con la Ley de Servicios Profesionales a la vista, sobre las desafortunadas declaraciones de un dirigente de un colegio de ingenieros industriales, que dijo que si sus colegiados ya pueden calcular la estructura, la instalación eléctrica, la de aire acondicionado, etc, de un hospital, ¿por qué no pueden hacer la caja, que es lo único que les falta? Por una parte, esa expresión traiciona lo que este señor entiende verdaderamente por proyecto arquitectónico, y por otra, mi opinión es que esta no es una guerra entre ingenieros y arquitectos (ambos colectivos somos víctimas), sino entre empresas multiservicios y seres humanos libres. La caja nos está esperando a todos.
2.363 visitas y 16 comentarios.

4.- La cabañita y la higiene sexual. Publicada el 11 de diciembre. Es una opinión (un tanto irrespetuosa) sobre la famosa cabaña de Le Corbusier.
Mira que os gusta que le meta caña a un maestro. Sois muy malos.
1.788 visitas y 8 comentarios.

5.- Sobre la originalidad en arquitectura. Publicada el 23 de marzo. ¿Se pueden plagiar ideas en arquitectura? ¿Tiene eso alguna importancia? En mi opinión las grandes ideas directrices de un proyecto tienen menos importancia que su desarrollo, y lo bueno o malo que sea un proyecto (y el edificio construido con él) depende más de las coherencias o incoherencias internas y de lo bien o mal que casen y cuadren las cosas.
1.471 visitas y 6 comentarios.

Repito que el número de visitas y el de comentarios que indico es del 7 de enero a las 7 de la tarde.
Y repito que muchas gracias a todos por vuestro seguimiento y vuestra participación.
Esto me da muchos ánimos para seguir adelante. Espero que mis chorradas os sigan interesando y haciendo gracia este año.

(Si te ha interesado esta entrada puedes clicar el botón g+1 que aparece aquí debajo).


Addenda a los pocos minutos de publicar la entrada: Si me he estado mirando el ombligo en esta entrada y complaciéndome de mí mismo, los grandes Stepien y Barnó me han enseñado (de nuevo) lo que es poder de convocatoria y de comunicación. Hoy han tenido la deferencia de hacerse eco de una de las entradas de este blog en el suyo y en facebook y la han puesto en quinto lugar en un día.
Tenía hecho el borrador del ranking, con datos tomados ayer, y ahora, justo antes de publicarlo, he mirado el número de visitas sólo de las cinco que ya tenía, para actualizarlas. Pero no me he dado cuenta de que estos monstruos, con su poder, habían cambiado el quinto puesto.

5.- Feliz Navidad y tal. Con la excusa de felicitar la Navidad me puse llorón a contar diversas penurias de la profesión de arquitecto, que tanto nos apasiona a todos. Digo que estoy harto y algunos me comentáis que me quedo corto.
1.708 visitas y 22 comentarios. (El 7 de enero a las 8 de la tarde).

jueves, 2 de enero de 2014

Re, selvático animal

(Dedicado a mi sobrino Sergio, que estudia
arquitectura y suscitó esta reflexión mía).

La empalagosa película Sonrisas y Lágrimas (The Sound of Music, 1965) es de una ya lejana época en que se doblaba todo al castellano, incluso las canciones. Doblar las canciones es algo bastante arduo. En la casi coetánea My Fair Lady (1964) la difícil pronunciación en inglés del diptongo "ai" (The rain in Spain stays mainly in the plain), se convierte en la difícil pronunciación en castellano de la "ll" (La lluvia en Sevilla es una pura maravilla). Pero en Sonrisas y Lágrimas no hay forma de traducir lo que -mostrencamente- significa el nombre de cada nota. Hay que reconocer que el problema no tiene solución. Compadezcamos al pobre adaptador, que tuvo que traducir esta canción:


Y no se le ocurrió otra cosa que esto: (Siento no poder encontrar la versión doblada, pero copio la letra).

"Do" es trato de varón
"Re" selvático animal
"Mi" denota posesión
"Fa" es lejos en inglés
"Sol" ardiente esfera es
"La" al nombre es anterior
"Si" asentimiento es
Y otra vez ya viene el "Do"

Tremenda y surrealista canción que nos llena de estupor. "Mi", "Sol" y "La" son irreprochables. A "Si" le falta apenas la tilde. A "Do" una n final, y a "Fa" una r. Psché. Muy cogidas por los pelos.
¿Pero qué narices es "Re"?
"Re": Selvático animal. Mejor no lo penséis. En internet hay tesis para aburrir. Todas añaden una letra al final, como en "Do" y en "Fa". Hay quien dice que es "Res", vaca. Vale: Una vaca selvática. Lo normal. Otros añaden una "y" para que sea el león, rey de la selva, pero tampoco cuela: "Rey" no es un animal. Y hay incluso quien añade una "x", por el Tiranosaurius Rex. Claro, claro. No sé. A ver qué se os ocurre a vosotros. Si es por mí, yo le añadiría "nault 5", pero creo que tampoco cuela.

No le deis más vueltas: Re es un selvático animal y ya está.

Y voy a la perorata que le solté el otro día a mi sobrino Sergio:
¿Qué es mejor: un edificio al que se entra por arriba y se desarrolla hacia abajo o uno al que se entra por abajo y se desarrolla hacia arriba? ¿Un edificio vertical u horizontal? ¿Un conjunto de bloques paralelos o radiados desde un espacio central? ¿Un esquema central, axial, una doble altura, una cúpula, una casa-patio, una sala hipóstila, un cuerpo en voladizo, una cubierta plana, inclinada a un agua, a dos, a tres...?
La primera respuesta que se nos ocurre es que eso dependerá de cada caso, de cada solar, de cada programa, de cada uso, de cada usuario... Pero una respuesta más rotunda (y más cínica, pero en el fondo más cierta) es que en el fondo da igual. A mí me da igual.
Re, selvático animal.
Lo que me importa de un proyecto de arquitectura no es el qué, sino el cómo. ¿Edificio vertical? Bueno; vamos a verlo. ¿Serie de pastillas en peine? De acuerdo; a ver qué tal está. ¿Distribución radial? Vale; veamos cómo se ha resuelto.
El problema (y la gracia) es ser coherente con el planteamiento inicial y ser capaz de resolverlo. Si ese planteamiento inicial lleva a un callejón sin salida habrá que cambiarlo, pero si da de sí y se deja desarrollar, adelante.
O, dicho de otra forma: Yo, como cualquier arquitecto, por mediocre o torpe que sea, sé hacer una casa de planta cuadrada, sobre pilotes y con cubierta plana a modo de solarium. También sé hacer una casa en la orilla de un riachuelo, con un salón que tenga una terraza que vuele sobre un pequeño salto. Pero no creo que me salieran así:


En todo caso, repito. ¿Qué es mejor? ¿Un esquema así o asao? Da igual. Lo que importa es cómo está desarrollado y concretado, cómo se distribuye el espacio, cómo fluye, cómo se habita, cómo se usa, cómo está construido, cómo es, cómo funciona, cómo, cómo, cómo. Los qués no importan. Son los cómos.

sábado, 21 de diciembre de 2013

Feliz Navidad (ahora sí)

La anterior entrada de este blog ha tenido un número inusitado de visitas y de comentarios. Suele ocurrir cuando me da llorona, y bien que lo siento. Se ve que estamos todos un poco blandengues y estas salidas de pata de banco nos tocan la fibra sensible.
Bueno, vale. Nunca hemos sido llorones. Nunca hay ningún motivo para serlo.
A veces uno se cabrea y necesita dar un puñetazo en algún sitio (las mesas suelen venir muy bien para esto), pero una vez dado lo único que queda es un intenso dolor en la mano y nada más.
Así que conviene cambiar el chip lo antes posible.
Muchas gracias a todos por vuestros comentarios, y por sentiros identificados con lo que escribí. Se suele decir que el mal de muchos es un consuelo para tontos, pero qué queréis que os diga: Que debo de ser muy tonto, porque me consuela no estar solo y sentir que vamos todos juntos enfrentándonos a problemas similares.
Me siento muy querido y apoyado por los compañeros arquitectos, pero permitidme que me dirija especialmente a mis amigos Carlos y Francis, porque no lo son. No padecen los problemas que dije y, sin embargo, siguen visitando este blog y me dan ánimos y apoyo en todo momento.
Ya. Ya lo sé. Ya sé que soy muy querido, y eso es lo único que merece la pena.
Todos somos muy queridos. Todos tenemos alguien que nos quiere de verdad, y es a estas personas a quienes nos debemos y a quienes tenemos que desearles una muy FELIZ NAVIDAD.
Yo aprovecho para desearos a todos los lectores de este blog una muy feliz Navidad de todo corazón y con mis mejores sentimientos. (El otro día, enfangado en mis lamentos, no lo hice. Soy un grosero y un maleducado).
En vez de poner un consabido villancico, hoy quiero presentaros una estupenda obrita de jazz titulada ALGUIEN ME QUIERE, que me parece muy apropiada para la ocasión.
Podemos apreciar lo buen pianista que fue Nat King Cole (el de "muguer, si pueres chú con Dios hablar..." y "ansietat, de tenerete en mis brazos...") y, una vez más, al grandísimo saxo tenor Lester Young, orgullo del saxofonismo jazzístico, pura elegancia y serenidad.
El batería, Buddy Rich, en un plano más discreto y de menos lucimiento, está estupendo.
En resumen: Vaya tres patas para un banco.
Espero que os guste:


He traído de Youtube una lista de reproducción que tiene como primera pista esta de la que hablo, pero después vienen más que no tienen desperdicio, así que si os animáis...

Se la dedico especialmente a Carlos, que me ha dicho n veces que no aprecia el jazz; vamos, que no puede con él. Pero el mensaje está por encima del estilo y del género, ¿no?

Ah, ¿que no lo está?. Vaaaaale. Vamos con unos villancicos más convencionales. (Qué pesadito te pones, Carlos).
Para todos vosotros, con mis mejores deseos, FELIZ NAVIDAD Y UN PRÓSPERO, EXUBERANTE, EXCITANTE, PLETÓRICO, FASCINANTE, LOGARÍTMICO, EXOGÁMICO, POLIMORFO, ANACREÓNTICO, TRIGONOMÉTRICO, PARANOICO-CRÍTICO, ARQUITECTÓNICO, NUMISMÁTICO, FILATÉLICO, PANÓPTICO, DISLÉXICO Y PELIAGUDO AÑO 2014.





Pero si pasáis de todo esto y pensáis que es la misma cursilería de todos los años, y sólo os entran ganas de matar personas, entonces este vídeo os puede ayudar y dar ideas: 

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Feliz Navidad y tal

Sin darme cuenta me ha pillado la cena de Nochebuena. Falta solo una semana y se nos viene encima, con la compleja logística que todo ello requiere.
Y, como mi alma y mi corazón están en este blog, en cuanto he caído en la cuenta de la proximidad del evento he venido corriendo para felicitaros las navidades.
Me gustaría felicitar, sobre todo, a los amigos no arquitectos que visitan asiduamente este blog. Todos los que le echáis una ojeada me emocionáis, pero los que no tenéis especial interés por la arquitectura me emocionáis más, porque tenéis la generosidad de interesaros por mis chorradas "sin más".
Por eso os quiero contar algunas cosas que los lectores arquitectos ya conocen de sobra y sufren cada día, pero que tal vez os interesará saber.


Por ejemplo: ¿Sabíais que esta profesión de la arquitectura, que es una de las más hermosas y apasionantes, se está volviendo insoportable? ¿Sabíais que hay una inextricable faramalla de normativa que ya no permite diseñar una casa? ¿Sabíais, por ejemplo, que hay una disposición normativa (CTE-DB-HE) que por mor del ahorro energético obliga a que las habitaciones estén herméticamente cerradas, con carpinterías estancas, mientras que hay otra (CTE-DB-HS) que para que el aire interior sea saludable exige que las habitaciones estén constantemente ventiladas, con agujeros y rejillas en fachada, y es obligatorio cumplir ambas disposiciones a la vez, de modo que hay que gastarse un dineral en poner ventanas estancas y a la vez hay que dejar agujeros?
¿Sabíais que cada Comunidad Autónoma tiene una legislación del suelo diferente?
¿Sabíais que cada municipio tiene una normativa urbanística diferente, y que cada barrio o zona también tiene ordenanzas específicas?
¿Sabíais que cada funcionario de cada sitio, a su vez, tiene criterios de interpretación diferentes sobre cada aspecto de cada normativa, y un arquitecto, por muchos años de experiencia que tenga, se pasa la vida debutando y pagando la novatada?


¿Sabíais que las mejores casas del mundo, las que más nos apasionan y en las que más felices viviríamos, no cumplen prácticamente ninguna norma actual, mientras que con toda la panoplia de normativa que nos acogota hacemos casas cada vez más insulsas y más estúpidas?
¿Sabéis que en el proyecto de una simple casita hay que añadir cada día más anexos (seguridad y salud, estudio de residuos, manual de uso y mantenimiento, control de calidad, manual de protección y emergencia, estudio de eficiencia energética, relación de normativa, justificaciones normativas, etc, etc.) y que cada vez que hacemos un proyecto nuevo nos enteramos de que hay que añadir otro anexo que no conocíamos, y todo ello se convierte en mera burocracia que al final no sirve para nada?
¿Sabéis que mientras la absurda normativa intenta regular hasta la anchura de cada ventana y su porcentaje de apertura, o la rugosidad de cada baldosa, se desregularizan a pasos agigantados, fría y premeditadamente, todas las profesiones y los procesos que intervienen en la construcción de edificios?


¿Sabéis que la inmensa mayoría de los arquitectos veteranos estamos hartos de esta profesión que amamos con locura, mientras que la inmensa mayoría de los arquitectos nuevos se hacen a la idea de que no diseñarán jamás un edificio?
¿Sabéis que en la carrera de arquitectura se nos educa duramente en el arte y en la técnica de diseñar edificios, pero al final quien los acaba diseñando es el cliente o el concejal de turno, porque no se fían de esa supuesta formación del arquitecto, que es altamente sospechosa? ¿Sabéis que todo el mundo ve al arquitecto como "quien causa problemas", mientras que ve al ingeniero como "quien los soluciona"?
¿Por qué hemos consentido esto los arquitectos? ¿Por qué hemos sido cómplices y coautores de este sinsentido?
¿Sabéis que quienes legislan y disponen las miles de normas sobre construcción ni son arquitectos ni escuchan jamás a los arquitectos?


¿Sabéis que desde que se aprobó la Ley Orgánica de la Edificación (LOE) los promotores tienen que suscribir un seguro decenal de daños, y ese seguro no se fía de los arquitectos e impone, aparte, una Oficina de Control Técnico (OCT) que supervisa el proyecto y exige las correcciones que considera oportunas, y después supervisa la obra e impone también sus criterios, pero después si surge un problema o un siniestro la responsabilidad es de los de siempre mientras que ellos escurren el bulto y se van de rositas? (*)
¿Sabéis que también es obligatorio un Estudio Geotécnico antes de hacer un proyecto de un edificio, pero si a la larga hay un problema con la cimentación la responsabilidad es del arquitecto y los del Estudio Geotécnico se van de rositas? (*)
¿Sabéis que nuestro seguro de responsabilidad civil nos cobra durante diez años sobre las obras que ya hicimos y pagamos en su día, y que ni la falta de encargos ni de recursos, ni la jubilación, ni la muerte, nos exime de seguir pagando el seguro? (Cuando morimos, nuestros hijos heredan la responsabilidad civil).
¿Sabéis que con la Hermandad Nacional de Arquitectos (que nos cubre la salud y la pensión a quienes no estamos en la Seguridad Social) pasa algo parecido a lo del seguro, en el sentido de que no contempla el cese de actividad, el paro o la ruina, y hay que seguir pagando inexorablemente?


¿Podéis entender que por más vocación que tengamos y por más enamorados que estemos de nuestra profesión estemos más que hartos y con ganas de mandarlo todo a la mierda?
¿Nos creeréis si os decimos que la arquitectura ya no merece la pena, que se ha convertido en una profesión inviable e impracticable?
¿Me creeríais si os digo que con la supresión de las tarifas de honorarios y con la caída en picado del prestigio y de la fuerza de los Colegios de Arquitectos, nos encontramos desamparados y ya no sabemos cuánto más rebajar nuestros honorarios ni en qué condiciones realizar nuestro trabajo? ¿Sabéis que la competencia desleal ha hecho que los arquitectos dejemos de ser compañeros y nos hayamos convertido en enemigos y en caníbales?
¿Sabéis que, a pesar de todo, estamos orgullosos de ser arquitectos?
Vaya una mierda.

Ah, bueno; sí. Feliz Navidad y tal.


(*) Esas afirmaciones las hago con el conocimiento de un montón de casos concretos. Pero no digo que sea así siempre. Es posible que alguna vez algún juez haya hecho el esfuerzo de entender algo. No digo yo que no. Pero suelen estar muy ocupados y aburridos, y se suelen quitar de encima estos marrones con gran agilidad.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

La cabañita y la higiene sexual

El otro día vi en el blog de stepien y barno una reseña sobre el famosísimo cabanon de Le Corbusier, que a su vez enviaba a una entrada del blog de arqui-ideas sobre aquella curiosa obra.
Estupendo. Y aquí llego yo para decir que ya está bien de tanto cabanon y de tanto cabanon.
Vale, tiene el encanto y la sabiduría de la sencillez. Es una obra limpia, optimista y muy agradable. Pero a los estudiantes de arquitectura os propongo que en uno de los ejercicios que os ponga vuestro profesor de proyectos hagáis este alzado:


Ya veréis qué risa. Menuda notaza os va a poner.
Si los profesores no supieran que ese diseño es del grandísimo Le Corbusier le suspenderían sin remisión, pero como es del maestro hay que babear y arrodillarse.

Cucú. Me asomo por la ventana.
¡Celébritiiiiiiiis!

Esto es lo más importante de la cabaña: El personaje que está dentro,
los dibujos de la pared, la presencia del genio.

Sin él, sin su presencia, ¿qué queda?

El gran poeta y editor Carlos Barral desestimó el manuscrito de Cien años de soledad de García Márquez. Le pareció una novela confusa y floja. ¿Por qué cometió un error tan garrafal un editor tan fino, tan culto y tan inteligente? Yo creo que por un solo motivo: porque no pudo prever que esa novela Cien años de soledad iba a acabar siendo Cien años de soledad, ni que su autor, aquel Gabriel García Márquez, iba a terminar siendo Gabriel García Márquez.
Nosotros jamás podremos leer esa novela como la leyó Carlos Barral, porque para nosotros ya es Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, desde antes de empezar a leer la primera página.
Con el cabanon pasa lo mismo: Antes de mirarlo con cuidado ya sabemos que es de Le Corbusier, pero si fuera de un autor desconocido no le haríamos ningún caso.


Pero, aparte de la fascinación que produce saber que el autor es un personaje muy importante, la cabaña no tiene mucho que ver con la novela: La cabaña es una obrita muy muy menor, mientras que la novela es uno de los pilares de la historia de la literatura.
Más que con Cien años de soledad, yo al cabanon le buscaría un paralelismo con la higiene sexual.