miércoles, 21 de junio de 2023

Os presento mi nuevo blog

Después de mucho pensarlo y de darle vueltas durante años, me he decidido: Acabo de crear un nuevo blog. No va de arquitectura ni tampoco de jazz, ni de ninguna otra de las cosas que más me gustan. Probablemente os dé una sorpresa, pero lo dedico a una particularidad anatómica que tengo y que me causa alguna que otra situación chocante, divertida o ridícula.

Creo que merece la pena hablar de ello porque somos unos setenta mil en España, y cada año salen dieciséis mil más. Y sin embargo es algo que mucha gente no conoce. Tal vez sea pertinente hablar un poco de ello.


Sin más rodeos, os presento a Mister Ostomer. Daos una vuelta por ahí si os apetece. Creo que contaré alguna cosa interesante.

Gracias siempre por vuestro apoyo y por vuestra compañía. Un abrazo.

miércoles, 14 de junio de 2023

Hay rabas y callos

El prodigioso pabellón de España de la Expo 58 de Bruselas, de los arquitectos José Antonio Corrales Gutiérrez y Ramón Vázquez Molezún, después de despertar el interés y la admiración de todo el mundo arquitectónico fue desmontado (es lo que pasa casi siempre en estos casos) y reimplantado en la Casa de Campo de Madrid, donde tuvo un papel poco destacado y acabó abandonado, maltratado y destrozado (algo que también suele pasar)(1).

Entre los intentos fracasados de uso, el desinterés y la vandalización, Juan Daniel Fullaondo contaba a menudo(2) una pequeña anécdota personal, pero que me parece muy gráfica: 

Fue a visitarlo a la Casa de Campo. Se adaptaba a la pendiente del terreno banqueándose sobre unos muros de ladrillo. Fullaondo dice que "algún ingenio local había perforado ese paramento, creando una especie de gruta, con un letrero pintado a mano con pintura negra sobre el ladrillo, que proclamaba orgullosamente bajo el bosque de capiteles exagonales: 'Hay rabas y callos a la madrileña'. A eso se llama sabor local".

jueves, 8 de junio de 2023

... yo ya no sé qué es bonito (segunda parte)

El sábado 20 de mayo se presentó en la librería madrileña La Hora Azul el libro colectivo Arquitectura con arquitectas, coordinado y dirigido por mis compañeras y amigas profesoras de la URJC Fermina Garrido, Elena Escudero y Raquel Martínez.

El libro surge de un grupo de trabajo y de investigación de la Universidad Rey Juan Carlos y trata de un montón de aspectos, proyecciones y consecuencias del género en el ejercicio y el uso de la arquitectura y del urbanismo.

(Ni que decir tiene que la elaboración, coordinación y, sobre todo, financiación del libro ha sido una labor ardua, difícil, lenta y paciente, que ha acabado con este fruto tan hermoso y necesario editado con Ediciones Asimétricas).

No es "un libro de chicas sobre arquitectura" (de hecho en él escriben unos cuantos chicos), ni "un libro para chicas", ni un "ya estamos con la milonga del género por aquí y por allá", sino que aglutina unas cuantas investigaciones que nos interesan y nos importan a todos (y aquí uso el masculino genérico con toda intención).

No voy a desarrollar el contenido del libro (aunque merecería una entrada más que de sobra), sino que, egoístamente, voy a contar cómo vi la presentación y cómo la sentí.

jueves, 25 de mayo de 2023

Si esto no es bonito... (primera parte)

A Kevin R. Wittmann (@kr_wittmann),
medievalista, cartógrafo, aprendiz de sabio,
que me puso en la pista del primer vídeo
y lo comentó con elocuencia contagiosa.


Como soy una persona culta hay libros que tengo que leer porque los tengo que leer. Son infinitos. Son obligados. Y yo soy solo una persona y ni siquiera me dedico exclusivamente a leer. Es más: leo muy poco tiempo cada día. De manera que mi lista de libros imposibles crece, y crece, y crece. (Nadie me obliga. Bueno, en realidad me obligo yo solo, porque siento que lo necesito).

En todo caso, sea tan enorme como sea la montaña de libros pendientes (y por cada uno que leo entran otros tres o cuatro nuevos), hay algunos que, ya digo, tengo que leer si quiero seguir mirándome en el espejo sin que se me caiga la cara de vergüenza, pero, sobre todo, si quiero seguir mirándome con alegría y con algo de sentido. Uno de ello es, era, Matadero cinco, de Kurt Vonnegut.

Podríamos decir que es una de las "novelas fundacionales" postmodernas. ¿Y eso qué es? Pues no sé qué deciros. Una novela fluida, sin género determinado, que puede disolverse y contradecirse donde quiera, que no es rígida, que se permite trivializar algunas situaciones trágicas y tremendas y "tremendizar" algunas situaciones triviales. Una novela de guerra, de niños en la guerra, del bombardeo de Dresde (que sufrió el propio Vonnegut) de cautiverio (que también sufrió), de soledad, de familia mal comunicada e incomprendida, y de extraterrestres muy dominantes. Lo normal.

Digo, lo diré, que la novela me gustó pero no me descubrió la verdad de la vida ni la trascendencia del mundo. Tampoco creo que lo pretendiera. Pero me hizo descubrir a un escritor que me cae francamente bien.

martes, 9 de mayo de 2023

¿Mahonesa o mayonesa?

En la anterior entrada de este blog me ha pasado lo que tantas veces: Intento escribir algo más o menos coherente y dirigirlo en una dirección y yo mismo aporto ejemplos que lo contradicen y anulan.

Quería hablar del derecho a fascinarme aunque ya sea un adulto muy adulto y me derivé hacia la fascinación propia de la inocencia y de la ingenuidad. Intenté oponerla al sublime desdén de quien ya lo sabe todo y está de vuelta y entonces, contra mis intereses narrativos, se me cruzó el ejemplo del gran maestro viendo la película del campo de concentración, que iba en el sentido contrario de lo que me había propuesto decir.

No obstante, con el cuajo que me caracteriza, seguí atrochando por campo traviesa, liándome, tropezando e improvisando, y rematé en un cacao sin conclusiones.

Pues bien: solo he recibido (al menos hasta ahora) comentarios generosísimos y encantadores, tanto en el propio blog como en las redes. Y he pensado que esta vez la mayonesa ha salido bien.

Hace muchos años mi padre me contó la leyenda de la invención de la mahonesa, que yo di por rigurosamente histórica porque mi padre era la persona más de fiar que yo he conocido en mi vida.

martes, 2 de mayo de 2023

La fascinación

He visto en Facebook esta foto de aquí debajo con la leyenda: "Mujeres recolectando agua a millas de distancia durante los largos veranos de Adyar, India", y me ha impresionado. Me ha fascinado.

He imaginado la larga caminata portando todos esos recipientes en equilibrio y me ha conmovido el tesón, el esfuerzo y la habilidad de esas mujeres. Además la foto me ha parecido muy bella.

Por todo ello he corrido a ponerla en mi muro, tan contento, con muchas ganas de que mucha gente compartiera mi fascinación.

En seguida uno me ha comentado la foto con una sola palabra: "Photoshop". (Menos mal que ha sido solo una, y no ha añadido "Tonto"). He mirado con un poco (muy poco) de atención y en efecto, hay solo dos vasijas distintas, que están apiladas sobre las cabezas de las tres mujeres siguiendo siempre el mismo patrón: A-B-A-B-A-B...

La manipulación es evidente, y no puede ser más burda. Si no me di cuenta fue porque no examiné la foto, porque en ningún momento dudé de ella (con todo lo que estamos viendo, que no hay día que no nos traguemos una o dos dobladas); porque no se trataba de examinarla, sino de rendirse a su encanto y a su poder de sugerencia. (Visto ahora con un poquito de sensatez, esa foto no tiene ningún sentido, pero yo no he tenido ni ese poquito de sensatez: me la he tragado porque soy así de pánfilo y de inocentón, y porque estoy deseando tragármelas una detrás de otra, y no escarmiento).

martes, 11 de abril de 2023

Los ojos del alma de la arquitectura

Hace pocos años empecé a admirar a Ana Amado sin entenderla. Tiempo después he tenido la suerte de conocerla, la admiro mucho más y sigo sin entenderla.

Me atrevo a escribir sobre ella porque al menos siento una cosa, y esa cosa la siento muy fuertemente y creo que voy a ser capaz de decirla.

Hipódromo de la Zarzuela (Madrid)

Ana Amado es una joven arquitecta gallega que explora la fotografía de una manera muy potente y muy expresiva. Tiene muchas cualidades diferentes con muchas versiones y muchos aspectos; muchas combinaciones (por eso digo que no la entiendo: es inabarcable). Pero de entre todas ellas yo quiero escribir hoy sobre la que consiste en hacerle dar a la arquitectura un paso atrás (que no es de retirada ni de rendición) para que venga al primer plano todo lo que ella posibilita, auspicia, sugiere o incluso impide.

En estas fotografías a las que me refiero la arquitectura no puede dejar de estar. Es imprescindible. Pero casi nunca es el primer plano ni la protagonista. Es arquitectura de verdad; es decir, el ámbito en el que suceden las cosas, pero son estas, las cosas, la vida, las que más importan.