sábado, 4 de febrero de 2017

Muy de arquitecto

A Emilio

Mi amigo Emilio me ha contado que una conocida suya, persona de alta formación académica y de amplia cultura, estaba buscando piso en Madrid hace unos años y vio algunos en la zona norte (o tal vez noreste), en uno de los PAUs más destacados, con buenos servicios y bastante calidad.
El barrio, aunque por entonces se estaba formando, ya "apuntaba maneras". Tenía muy buena pinta y mucho nivel. Ella estaba decidida a vivir allí, pero dudaba entre dos o tres promociones de viviendas.
Finalmente se decantó por un piso muy amplio y muy bien ubicado. El precio no era bajo, pero estaba a su alcance y se lo podía permitir.
Todo era estupendo... hasta que vio las infografías del folleto de venta. El piso -eso no hay ni que decirlo- estaba en la primera fase de su construcción y no se podía examinar "en carne y hueso". (Bueno, en hueso ya casi, pero en carne aún no).


Un tanto desconcertada por las imágenes que mostraba el folleto, recurrió a Emilio en busca de consejo.
El piso era magnífico. La distribución no era la típica de pasillo, dormitorio, dormitorio, dormitorio..., sino que el salón daba juego a toda la distribución y propiciaba unas relaciones espaciales -y por lo tanto "habitacionales" e incluso "familiares"- muy fluidas e interesantes. Dos terrazas daban un gran desahogo a los dormitorios y "jugaban" con los ventanales del salón, proporcionando muy buena luz -limpia y tamizada- a las estancias.
Se veía un piso amplio y cómodo. Un "peazo piso" en uno de los barrios nuevos más atractivos de Madrid.
Pero las infografías... Ay, las infografías.
Se las mostró a Emilio y le dijo:
-Lo único que me echa para atrás es que se ve que es un piso "muy de arquitecto".

¿Cómo? ¿Muy de arquitecto? ¿Y eso es malo?

Me han operado hace unos meses y lo último que se me ocurriría decir sería que la operación salió muy bien y que he quedado bastante apañado, pero que -por poner una pega-, en fin... no sé... fue una operación "muy de cirujano".

O que el mítico avión MD-95 de la McDonnell-Douglas (el Boeing 717) es un aparato precioso, magnífico, tiene una autonomía de vuelo extraordinaria, es muy ágil para su gran tamaño... pero que... bueno... cómo decirlo... no termina de gustarme. Lo veo muy de ingeniero aeronáutico.

El piso en cuestión es fruto de uno de los más prestigiosos estudios de arquitectura de Madrid y, efectivamente, es "muy de arquitecto". Afortunadamente.

Os aseguro que lo que os cuento es tal cual me lo ha contado Emilio, y él no exagera. La historia es así. Así de triste.
¿Qué profesión es esta que asquea tanto a la gente? ¿Qué estigma tenemos los arquitectos? Cuando alguno roza la excelencia en su trabajo levanta sospechas, resquemores, incluso odios.

-Demasiado rebuscado. Eso no va a funcionar.
-Otra paja mental del arquitecto.
-¿Esto? ¡Si parece un (póngase aquí lo que se quiera)!
-Va a ser muy difícil de limpiar.
-Lo veo muy frío.
-¿Qué material es este?
-¡Pero si no tiene (póngase aquí lo que se quiera)!

Un gran arquitecto se pone a la tarea de resolver un problema muy trillado, pero le sabe dar un cierto toque personal y consigue algunos detalles muy interesantes. Aparte de la elegancia del diseño hay algunas soluciones muy buenas a varios problemas cotidianos. Todos los espacios están muy bien aprovechados y relacionados entre sí, y transmiten una sensación de limpieza, de luminosidad. Pero, ¡ay!, el conjunto da una impresión desagradable: Es "muy de arquitecto".

Una casa "muy de arquitecto", dicho esto como defecto. Estamos apañados.

Verdaderamente no sé qué pensar. Estas cosas desaniman mucho. Porque no se trata de señalar defectos palpables (que yo sería el primero en criticar), sino de quejarse de un cierto "tufillo", de un "estilo", de una "actitud". Se trata de quejarse de que las cosas estén diseñadas con inteligencia, con criterio, con gracia, con elegancia, con "gusto", con eficacia y con economía de medios.
"Muy de arquitecto".

Por cierto, que no le pregunté a Emilio si su amiga compró al final el piso o se decidió por otro más normalito, menos de arquitecto.

10 comentarios:

  1. :(

    No te miento ni exagero si te digo que al leerte he sentido una especie de vacío, de profunda desazón. De desilusión.

    (Espiral)

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  2. Bueno, una de las razones del posible desprecio (aparte de la histórica del odio español a la inteligencia y el conocimiento, magníficamente expuesto en el "que inventen ellos") es las que señalas:

    "resolver un problema muy trillado"
    "problemas cotidianos".

    De momento, a nivel de calle o de barra de bar nadie es capaz de trastear con una operación quirúrgica o con un avión (aunque a nivel de operaciones, se habla bastante...y creo que ya más de uno le discutiría al cirujano, que hay verdaderos expertos en "pacientología").
    La vivienda es una cuestión muy elemental y básica del ser humano, y para construir refugios no se necesitan arquitectos. Claro, para construir viviendas decentes ya sí se necesitan, pero esa es otra historia.

    La percepción social de la profesión puede oscilar entre:
    A) no hacen ni puta falta, pues para levantarme mi chalet o mi bloque no los necesito.
    B) son esos artistas que saca la televisión que hacen disparates carísimos que no valen para nada (Calat***-te-la-clava).

    En fin, que habría que ver en qué parte de este gráfico se situa el "muy de arquitecto"...

    También sería muy interesante una investigación sociológica al respecto de qué se piensa que es una buena vivienda, porque al final la conclusión podría ser que el paradigma de lo que es tal cosa es lo que las promotoras deciden que sea tal.
    Por ejemplo, a mí me sigue pareciendo incomprensible que a día de hoy la gran mayoría de viviendas carezcan de unos mínimos de aislamiento acústico de ningún tipo. Ni ceté, ni jodeté, ni leches. No digamos lo anterior. Sigue sin estar resuelto. Y genera más del 80% de problemas de convivencia entre vecinos...y sin embargo, no es un clamor social a la hora de comprar viviendas la resolución a este problema. ¿Por qué? Pues porque no es un parámetro importante para las promotoras, y por ende, tampoco lo va a ser para los que sacan la "marea de papel" normativa (en palabras de Ricardo Aroca)...

    Por otra parte, la inversión en vivienda en propiedad es necesariamente -muy, muy, muy- conservadora en el sentido político del término (que se lo digan a Margaret Thatcher, que ganó así unas elecciones que tenía perdidas). Para no correr el más mínimo riesgo en la inversión, la vivienda-mercancía debe ser lo más parecido al estándar socialmente aceptado como tal, para no sufrir ningún tipo de devaluación por su carácter experimental o innovador. Aquello que se desvía del estándar, es rechazado. Vale menos...

    En resumen, el arquitecto realmente no decide tanto en la vivienda. Es sólo un factor entre muchos, y francamente, no es de los que más fuerza puede ejercer. Y sin embargo, cuando algo se antoja fuera de lo convencional, se dice que es "muy de arquitecto"...

    Gracias por tu artículo, que nos mueve a pensar.

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  3. Este artículo parece "muy de arquitecto" ... entre otras cosas porque el articulista en ningún caso le pregunta a su amigo Emilio o a la que dice la frase lo fundamental: ¿Que quiso decir con eso?, no, por el contrario interpreta a su forma y modo los comentarios ajenos y trata de insinuar que son las personas las que tienen una visión sesgada de los arquitectos... en fin, tratar de hacer un alegato en pos de unos profesionales por una frase de una persona concreta es como tildar de xenófoga a la humanidad por las frases de un individuo.

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  4. Me quedo con ganas de saber de qué promoción de pisos hablamos. ¿Se puede ver "online"?

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  5. Yo simplemente lo llamo paletada. Se puede ser muy cateto y tener mucho dinero. Y lo de cateto no tiene por qué ser peyorativo. Cuando acabé la carrera y nos empezamos a casar, vi con absoluto asombro cómo mis amigos (misma clase social, misma cultura, misma preparación, todo más o menos) decoraban sus pisos exactamente con las mismas pautas que la casa de mis padres. Ese tipo de catatez, esa absoluta falta de evolución es la que lleva a hacer un comentario como el de "demasiado de arquitecto". Tú llevas ¿25/30 años formándote diariamente, viendo a diario las últimas tendencias en el mundo entero. Ellos no. Nada más. Por lo demás pueden ser encantadores

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  6. La verdad es que los aviones siempre los han diseñado expertos, sean o no ingenieros, pero esto de que todas las casas corrientes y molientes las diseñen arquitectos es algo relativamente nuevo en la historia de la humanidad. Igual tenemos que renunciar a la ingente tarea de obligar a la gente a dejar de ser cateta mientras esto se consolida.

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  7. Me parece una visión muy autocomplaciente. Cuando una persona de la calle dice que una cosa es "muy de arquitecto" quiere decir que es una casa llena de ideas raras y poco prácticas. La clase de vivienda que otros arquitectos aplaudirían por sus soluciones vanguardistas y su valor "artístico".

    Véase los numerosos artículos en prensa de las quejas de los habitantes del edificio Mirador de Madrid.

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    1. Bueno, a eso me refería en parte. Por eso he dicho, como ejemplo un poco chusco, que a nadie se le ocurre criticar una operación quirúrgica como "muy de cirujano" o un avión como "muy de ingeniero aeronáutico". Se supone que eso son ventajas, no defectos.
      Sin embargo, con la profesión de arquitecto pasa continuamente. He escrito: "Verdaderamente, no sé qué pensar. Estas cosas desaniman mucho".
      No creo haber sido demasiado autocomplaciente, aunque sostengo que las buenas obras de los buenos arquitectos merecen la pena y alegran y facilitan la vida.

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    2. Los médicos tienen un equivalente. Dicen "la cirugía ha sido un éxito pero el paciente no ha sobrevivido la operación".

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