lunes, 3 de diciembre de 2012

¿Zahas Hadides para qué?

Asisto aburrido, cansado, hastiado, a otra nueva "genialidad" de Zaha Hadid, y me pregunto: "¿Por qué?" "Para qué?".
Zaha Hadid, como todos los arquitectos divinos, arquitectos-marca, arquitectos-estrella, ya no es una arquitecta. Ni siquiera es una persona. No es hombre ni mujer. Es un ente, una corporación. Su estudio se llama Zaha Hadid Architects. Son muchos arquitectos Zahas Hadides. O ninguno. Allí ya no hay arquitecto. No hay arquitectura.

Veo esta foto


y me canso. No sé si son viviendas, oficinas, un hotel, un centro comercial... y me da lo mismo. Me da igual. Lo peor es que sospecho que a ella (o a ellos, o a ello) también le da igual. Ya le da igual todo.


Me aburro. Y me apeno. Hay trucos de photoshop que hacen esto con una foto, la espiralizan y la licúan, y parece que se está yendo por un desagüe. ¿Y? Creo que no es esta la función de la arquitectura. La arquitectura no es esta tontería, esta patochada zafia y sin ninguna gracia.
La forma es una de las armas más poderosas de la arquitectura, por supuesto, pero aqui veo un despliegue de armas que no tienen ninguna batalla que librar. Veo un desfile pomposo, no una batalla. Veo una procesión, no una victoria. En definitiva, son solo armas de fogueo.


Este tipo de obras pornográficas y groseras arramblan con todo. Todo está a su servicio. Ellas no están al servicio de nada ni de nadie. No sirven a nadie; no sirven para nada. ¿Que hay una antigua construcción en el entorno? Pues solo sirve si enmarca la obra de las Zahas Hadides. Si no es asi se tira. Importa un pito el lugar, la gente, las preexistencias, la historia del sitio... Todo. Solo importa la nueva obra vanidosa y autobombástica de las Zahas Hadides.
Hasta eso lo puedo entender: Hay obras tan maravillosas que crean una nueva realidad, y que son mejores que toda preexistencia, y que incluso hacen que la gente mejore. Muy bien. Hay obras señeras que marcan caminos y cambian incluso la historia. De acuerdo: Que todo se incline ante ellas. Gloria a ellas.
Pero es que esto es otra vez lo de siempre; más de lo mismo; pan con pan (por mucho que se empeñen en hacernos ver que es chocolate con chocolate).



Uno diría que el proceso es tan tonto como introducir variables más o menos aleatorias en un programa informático ad hoc que deforme el diseño original y que entregue un render distorsionado. (Ya puestos, daría igual que el ordenador sufriera un error fatal o un ataque de pánico y chafara y distorsionara todo el modelado. Nadie se daría cuenta, y se ejecutaría ese error informático).
El resultado es que ninguno de los Zaha Hadid Architects sabe cómo narices construir eso, y precisamente el único mérito de todo ello sería saberlo construir.
Por eso los ingenieros (benditos ingenieros) se sienten orgullosos de construir lo que parecía inconstruible. Tanto en el Pabellón Puente de Zaragoza como en el Centro Acuático de Londres, los ingenieros constructores -que han despotricado durante meses del endiosado y disparatado estudio de arquitectura- acaban orgullosos de haber podido construirlos, y terminan siendo los mayores apóstoles de ese estudio que no se dignó darles no ya unos planos de estructuras detallados, sino ni siquiera una apreciación de cuántos apoyos -y sobre qué- tenían aquellos monstruos.
Todos, sobre todo los ingenieros, acaban creyendo que ser un brillante arquitecto consiste en suministrar un diseño suficientemente retorcido. En cuanto a ellos, se limitan a digitalizar la geometría (lo que no es moco de pavo) y a confiar en que su programa informático -esta vez el de los ingenieros- triangule todo en tres dimensiones y mida cada barrita de cada triángulo. Con tetraedros irregulares se puede construir cualquier cosa.


¿Qué mérito tiene eso? Muchos, pero ninguno arquitectónico. Unas máquinas poderosas que rompen en facetas triangulares cualquier superficie alabeada, y que calculan cremonas a lo bestia. Nada menos, vale, pero tampoco nada más.
Y miles y miles de barras metálicas, todas diferentes, provocando úlceras e insomnios a jefes de obra, encargados y capataces de grupo.
Al final aquello se construye, cueste lo que cueste, y los propios constructores están encantados, sin acabárselo de creer. Y las certificaciones tienen que ser de órdago. No me gustaría ser yo quien tuviera que revisarlas y aprobarlas. Para morirse. (Claro que también esto, esto sobre todo, les trae sin cuidado a las Zahas Hadides. Si se decuplica el gasto, que se decuplique. Y encima pasarán minuta de honorarios sobre ese décuplo).
Y todo esto, en definitiva, ¿para qué? Para el pasmo infantil de un público que ni sabe ni quiere apreciar la arquitectura, pero sí las megaconstruciones, las monstruosidades, el más difícil todavía, y el desafío de formas que se retuercen porque sí, por nada, porque yo lo valgo.
Y terminado un puente en Zaragoza se van a hacer un estadio a Londres, y luego una ópera a Zanzíbar y un rascacielos a Chiquitistán. Y siempre es lo mismo.
Me aburro, Zahas. Me aburro mucho.

Nota.-  Que conste que no me quiero cebar de forma machista con una mujer. Este texto ha surgido a la vista de las imágenes que he colgado, que han resultado ser del estudio Zaha Hadid Architects, pero podrían haber sido de otros estudios. Hay muchas Zahas Hadides, y todas son parecidas: calatravas, fósteres, nouveles, gehrys, koolhaas, etc, etc. Todas ellas un día fueron personas reales y demostraron un talento excepcional. Todas ellas tienen obras notables, algunas magníficas. Pero la propia estructura del star system las obligó a diluirse en corporaciones abstractas, en entes intangibles, en fábricas de delicada y perfumada mierda que corrompe el mundo y nos denigra a todos.

29 comentarios:

  1. Completamente de acuerdo con todo lo que dices.

    Yo desarrollé mi educación como arquitecto, ya fuera de la ETSAN, bajo la influencia de la "tendenza", la recuperación del pasado, el lenguaje clásico de la arquitectura y demás. Lo cierto es que renegué de ella porque me parecía aburrida y agotada. Y posiblemente lo esté. Pero vuelvo a ella de forma reiterada y con nostalgia. Me apasionan el muro, la representación de un orden constructivo entendible, los ensanches del XIX... y también, es cierto, las respuestas enfurecidas de las vanguardias de las primeras décadas del siglo XX.

    Me temo que las grandes estrellas pretenden, precipitadamente, crear una arquitectura revolucionaria, y se olvidan que para hacer una revolución en las formas hace falta algo intrínsecamente novedoso, como lo fueron en otros tiempos la máquina de vapor, el acero, el vidrio o la llegada al poder de la burguesía.

    Señores y señoras estrellas, cíñanse a la realidad. El que primero de ellos lo haga será reconocido como tal.

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  2. Recupero fragmento que ya publiqué dentro del post "De lo pragmático a lo fantasioso"; "Con la arquitectura hito, “high tech” o arquitectura neoproductivista, aparece un desarrollo escultural, estructural y monumental, en un modelo urbano y territorial ajustado y obsoleto, estableciéndose un hito anecdótico con calzador".

    Puras anécdotas monumentales y llamativas donde no se tiene en cuenta, bajo mi humilde punto de vista, el compromiso serio y ético que debe tener la arquitectura con el diálogo entre territorio, paisaje, ciudad y ser humano.

    Un gran abrazo profesor.

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  3. Qué alivio ha supuesto leer un artículo como este.
    Como estudiante sólo puedo decir que no dejo de admirar referencias del SXX, realmente maravillosas, y no dejo de preguntarme hacia dónde va la arquitectura en este tortuoso SXXI...
    Un abrazo

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  4. Desde Uruguay, suscribo.

    Un estudiante de Arquitectura.

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  5. Muy interesante reflexion, y así es....
    Un saludo,

    SONIA ARANA, arquitecta

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  6. Lo que muchos pensamos...
    ¿Puede que las Zahas sean a la Arquitectura lo mismo que los Dan Browns a la Literatura?

    Otro más.

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  7. Me hacía falta leer un post asi. Justo hoy cenando me había hecho una pregunta a la cual esta entrada responde. Pensamos igual y eso me alegra como estudiante.

    Como siempre, gracias por tus entradas.

    Juan Carlos
    planta o sección

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  8. en concreto Zaha tiene este discurso sobre el "hacer" en arquitectura:

    http://www.jorgerangel.com/10-inspirational-and-architectural-lessons-from-zaha-hadid/

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  9. ...En Chile, un viejo arquitecto decia ..."los nuevos arquitectos creen que pueden hacer lo que les plazca...!!!".
    Ante esto, ya existen muchos recursos para hacer estructuras con formas irregulares y asimétricas. Pero lo que se debe debatir, en mi humilde calidad de arquitecto despues de todo lo que he visto, es que la Sra. Hadid es una escultora. tiene ese mérito de hacer una arquitectura escultórica mas que funcional, porque en eso todas sus obras lo resuelven por asi decir, mas un sello propio. LeCorbusier y otros simplificaban, pero tambien introducian escultura en sus obras. Seguían un patron formal animado en lo máximo con lo miniimo.

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  10. Los tres principios clásicos de la arquitectura siguen vigentes:
    Firmitas. Utilitas. Venustas.
    La ”Firmitas” o Resistencia, Estabilidad y Durabilidad de lo construido.
    La “Utilitas” o funcionalidad para el fín al que esté destinada la obra.
    La “Venustas”, puede ser opinable. Depende de tendencias, gustos y "estéticas".
    No conozco el proyecto en su conjunto pero aparentemente parece que cumple los tres principios.
    Y sigue la Historia.

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  11. Totalmente de acuerdo con el contenido de tu artículo.El problema de los arquitectos estrella es que hacen dejación de la arquitectura. En un momento primigenio de su vida profesional, muchos demostraron interesantes cualidades como arquitectos pero el lado oscuro de la profesión, ese cuyos cantos de sirena quizás hemos oido todos alguna vez, los atrapó, de modo que cada obra se convierte en un vacío intento de epatar a una sociedad involuntariamente adicta a un espectáculo que solo ella sostiene económicamente. He tenido la ocasión de trabajar con "estrellitas" que ante la primera crítica a la falta de definición de su diseño han contestado que "ya vendría alguien (por el calculista)que haría que el edificio se tuviera".No hacen arquitectura, se limitan a dejar su mancha en el lugar...hasta que el tiempo, juez máximo de todas nuestras obras, sitúe a cada uno en el sitio de la historia que merece.

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  12. Incontestable. Chapeau.

    Un arquitecto

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  13. Me ha encantado. Das en el clavo, sobre todo en lo de saber construirlo... y la aparición milagrosa de los "benditos ingenieros". Genial.

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  14. Gracias!

    http://letsmakebetterarq.blogspot.com.es/2013/01/21st-century-trademark.html

    Intento decir lo mismo con esta entrada: arquitectos-marca, alardes tecnológicos, luces descomunales..

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  15. ¿Y no será que esta arquitectura es reflejo de nuestra sociedad?
    Una sociedad que no profundiza, que necesita de impactos visuales. Una sociedad tecnológicamente avanzada pero intelectualmente simple.
    Si es así, es entonces una arquitectura sincera.

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  16. Es imposible explicar mejor lo que cualquiera con dos dedos de frente entre la ciudadanía ve desde hace años. BRAVO, BRAVO y BRAVO, sr. Hernández.

    Un saludo desde Bogotá.

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  17. José Ramón, felicidades por el post:

    Los ingenieros no somos todos así :)
    O eso me gusta´ria pensar.

    Ingeniero es aquel
    - que sabe por donde van las fuerzas y qué estrategias constructivas hay que disponer para resistirlas adecuadamente,
    - el que pone su atención más en la primera discusión tipológica o en el último dibujo de detalle de su proyecto que en el propio cálculo,
    - el que sabe lo que tiene que dar antes de "calcular".

    Sin embargo,
    - El que "calcula" se llama calculista y no es ingeniero aún y seguramente nunca lo será.

    Supongo que los arquitectos tenéis un perfil parecido homologable al "calculista" que todo lo mira a través del rino-render-onte.
    Juan Carlos Arroyo

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    1. Juan Carlos: Gracias por tu comentario. Mi post critica a "ese tipo" de arquitectos, y, en un ejercicio de autocrítica, los pone enfrente de los ingenieros, a los que se les supone sensatez. (Se nos debería suponer a nosotros también, pero...).
      Lo que me consterna es que esos ingenieros que menciono (y que te aseguro que es verdad: Los vi en la tele) también caigan rendidos ante el encanto de estos disparates.
      La mayoría de ingenieros y de arquitectos somos sensatos y eficaces. Pero, curiosamente, se celebra a los disparatados.
      Muchas gracias. Me encanta que me lean los ingenieros.

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  18. Hay aun arquitectos que piensan que un verdadero arquitecto es solo aquel que esta en su estudio, a media luz, haciendo maquetitas que mira una y otra vez...cita a Vitrubio,la pureza del material,el territorio, la luz es todo, etc...Artesania. Si, pero hay fuera hay mucho mucho mas y tras leer este articulo y todos los cemntarios esta claro que hay gente que esta demasiado cerca de la pared para entender la verdadera dimension de esta. No soy fan de Zaha, pero esta claro que muchos no entienden que el mundo ha cambiado.

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  19. Nunca entenderé como se pretende resolver una geometría curva con líneas rectas. El Gugenheinhein euskera me da escalofríos cuando deja entrever su franksnteiniano esqueleto.

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    1. La respuesta de la geometría curva con líneas rectas es: escenografía. No arquitectura. Escenografía y entonces todo tiene sentido. O bien la arquitectura de la piñata, puede tener cualquier forma por afuera y por dentro ser otra cosa distinta.

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  20. La arquitectura de un tiempo a esta parte, está contagiada por la tendencia global de deshumanización actual de todo cuanto existe. Ha sido prostituida en el afán de vender un producto a un mercado ávido de consumidores. Y el consumidor no tiene derecho a establecer un criterio, su papel es sólo consumir. El usuario vivencial ha desaparecido entonces de la arquitectura, es un simple consumidor. Esto que ahora se vende como arquitectura simplemente es una marca, como las marcas de los perros en los árboles.

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  21. Miguel Ángel Aranda Ch.26 de noviembre de 2014, 18:47

    Muy coincidente con mi sentir respecto de los Zaha´s Hadid´es. Parece que algunos de estos starchitects ya perdieron completamente la brújula del sentido arquitectónico que por milenios nos acompaña en el planeta y a estas alturas del s. XXI los rumbos, no solamente son múltiples y variados sino que ademas son majaderamente caprichosos, aferrados mucho más al marketing que a las respuestas sociales de gente real.
    Pero además, estimo necesario tener en cuenta que "sus" productos son fatales despilfarros debidos a financiadores que ponen en primer plano la ostentación a cualquier costo; les resulta más votos esas voluptuosidades que son extravagantes, frente a obras más importantes que son sencillas, nada despampanantes, sin brillo pero muy útiles y menos exigentes. A mi me llama la atención esa competencia de autoridades, públicas y privadas, que privilegian "su nombre" antes que la racionalidad del uso de los recursos, sobre todo económicos y después vienen las crisis....
    Estas arquitecturas de maquillaje sobrellevan el velo de la ignorancia social generalizada para adormecer los sentidos - por el impacto de supuestamente novedoso - y embotar la razón. Meras modas, que por cierto tienen ya buen rato distraídos a los espectadores, que algún momento tendrán que astiarse..., como lo haces tu José Ramón.
    Concluyo poniendo en prudente distancia a Foster y Nouvel, que en mi humilde criterio, sí son el lado bueno de los tiempos que nos toca pernoctar en esta nave sideral que llamamos tierra. Saludos cordiales.

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  22. La arquitectura tiene que ser algo mas que una imagen espectacular o fantástica, no puede reducirse solamente un discurso de moda sobre sustentabilidad, tiene que volver a enriquecerse, tiene que recuperar al hombre y su habitar mas allá del discurso. Tiene que recobrar su sentido de pertenencia a un lugar y a una cultura, no podemos ni debemos, creo yo, seguir empobreciendola con visiones universales y globalizantes. Si, es cierto que tenemos que mirar y pensar globalmente pero nuestra actuación debe ser local. Yo creo que la Arquitectura debe regresar a sus principios básicos: su sentido de servicio, su capacidad de responder con soluciones acertadas a la problemática del habitar humano, atendiendo a sus necesidades físicas, funcionales, psicológicas, sociales, espirituales y por supuesto, su valor estético.

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