viernes, 11 de marzo de 2011

Bilie Holiday, la lady del jazz

Un día se me ocurrió poner un vídeo de Ben Webster para ilustrar la emoción de la imperfección, y desde entonces voy trufando este blog vagamente arquitectontico con admirables piezas de jazz.
La reina de las cantantes de siempre es Billie Holiday. Cumple además con el consabido cliché (vida atormentada, drogas, desgracias...), y es otro claro ejemplo de la belleza de la imperfección. Aparte de que las grabaciones de la época son malas y están llenas de ruido, se aprecia una cierta propensión chillona y una muy poco pulida dicción. Pero Lady Day tiene un raro poder de fascinación, un misterio trágico, y un dominio de su voz como si fuera un instrumento más.
Su mejor época fue 1937, y de ese año es esta maravillosa obra de arte.
La madurez de Billie Holiday coincide con la de su amigo, socio y cómplice Lester Young. Es una simbiosis perfecta, un entendimiento íntimo, artístico y personal.
Esta grabación de Foolin' Myself, del 1 de junio de 1937, está en el disco The Quintessential Billie Holiday, Vol. IV, considerado por la crítica (en general) como el mejor suyo y uno de los mejores de la historia del jazz.

La estructura es muy sencilla: Teddy Wilson desempolva su piano durante diez segundos y ahí no más empieza Lester Young con su saxo tenor, potente y sensual, elegante, grande, poderoso, jugando con el tema con enorme facilidad durante cuarenta segundos. Qué poquito: sólo desde 0:10 hasta 0:50. Pero es suficiente para apabullar. Hay que contar toda la historia en tres minutos, y la distribución de los tiempos y los papeles de cada uno es perfecta.
(Reparad en la foto que aperece fugazmente en 0:26. Lester Young mira ¿enamorado? a una bellísima Billie Holiday, sonriente, feliz, dueño de su maestría, aferrado a su saxo, que es su dominio).



Luego una transición de 20 segundos (de 0:50 a 1:10) de Teddy Wilson al piano, para dar paso a la trompeta solista (que no sé si es Cootie Williams o Buck Clayton), que vuelve a enunciar el tema, sólo durante otros veinte segundos (1:10 a 1:30). Entonces un rápido capotazo del pianista y director deja el toro en suerte para la lady, que lo recibe con autoridad en 1:32 y lo torea durante un minuto y veinte segundos (hasta 2:53), un tiempo eterno en el que nos dice que se burla de sí misma y se ve ridícula por amor, y nos vuelve locos a todos nosotros.
¿Qué hacer después de esto? Despedirse. Tocar fuerte la trompeta durante seis segundos, hasta 2:59, y morir.

Billie Holiday
la voz vibra con Lester
sigue cantando

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