viernes, 29 de agosto de 2025

Dos centavos

Algún día tengo que hacer una lista de personajes de cine y literatura a quienes envidio profundamente. En esa lista tiene que estar Norm Gunderson, el marido de la policía protagonista de la película Fargo. En una película tan cruel y tan dolorosa, ella, embarazada y todo, inmersa en el sórdido ambiente de crimen, consigue mantenerse dentro de la cordura y de la sensatez, y vive en paz, pero consciente de toda la crueldad salvaje que hay en el mundo. Sin embargo su marido está completamente ajeno a todo eso. No tiene noticia de la maldad. Vive en una burbuja de inocencia. Se dedica a pintar aves.

Una noche, en la cama, le da una noticia a su mujer: El servicio de Correos ha seleccionado un dibujo suyo de un ánade para hacer un sello. Su esposa lo felicita con entusiasmo, pero él rebaja un poco la alegría porque va a ser un sello de solo tres centavos, que es muy poca cosa, y va a tener muy poca relevancia.

La mujer le consuela diciéndole que cuando cambian las tarifas y pillan a la gente con acopio de sellos que de repente resultan insuficientes, tienen que comprar otros de valores bajos para completar, y entonces los de tres centavos son fundamentales.

El marido le dice que sí y le da la razón, pero es más bien para no seguir mareando a su esposa con su problemilla. Ella los tiene mucho mayores. En todo caso es un éxito que su dibujo circule por todas partes y sea incluso objeto de colección. (Aunque solo sea un miserable sello de tres centavos).

* * *

Aparte de aves, paisajes, inventos o postres, los servicios filatélicos de los correos de todos los países del mundo acostumbran a homenajear a ciudadanos ilustres de cada respectivo país. Tener un sello a tu nombre es estar en el olimpo de los grandes personajes históricos, deportistas, artistas, escritores, etc. Es ser un prócer ejemplar.

Y, por supuesto, Frank Lloyd Wright tiene sello. Lo que le pasa, como al ánade de Norm Gunderson, es que es un humilde sellito de dos centavos. (El del ánade es de tres, pero Fargo está ambientada en 1987 y el sello de Wright es de 1966, así que con la inflación podemos suponer que respecto a las tarifas postales de sus respectivos momentos son más o menos equivalentes en insignificancia).

El sello aparece en los catálogos en la categoría de "Estadounidenses Prominentes" (ellos dicen "Prominent Americans", pero porque ya sabemos que tienen un grave problema con la confusión del nombre de su país y el de su continente). Sí, vale: prominente; prominentísimo, pero solo dos cochinos centavos. No es capaz ni de franquear una sencilla carta él solo, y tiene que ir como apoyo y complemento de sellos más valiosos.

¿Qué pensáis de esto? ¿Wright -con lo soberbio, lo vanidoso y lo orgulloso que era- se habría sentido satisfecho porque su país le dedicara un sello o se habría indignado por su escasísimo valor?

Yo, la verdad, es que no sé qué pensar. Pero he de decir que, como le dice Marge Gunderson a su marido, un sello de tan bajo valor facial es muy socorrido. En el caso de Wright, después de su emisión como sello "corriente" en 1966 lo volvieron a emitir al menos, que yo sepa, en 1969 y 1971, pero ya no en pliegos "corrientes", sino en "carteritas" de venta en máquinas expendedoras, Y, en efecto, hacían combinaciones de estos sellos con otros de más valor.

Fijaos que en las dos primeras imágenes que he puesto del sello, este tiene todo el dentado alrededor, porque procede de un pliego grande, mientras que estos minipliegos de ahora son de seis sellos.


O incluso de solo cinco sellos, poniendo en el primer lugar una viñeta sin valor postal.

De estas combinaciones del sello de dos centavos de Wright con sellos de seis, de diez, de trece, hay muchas y, como vemos, fue insignificante, pero abundantísimo. Repito la pregunta: ¿Le habría gustado eso a nuestro arquitecto favorito?

Que yo sepa(1), años después el servicio de correos de su país, le ha ido dedicando otros tres sellos en distintos momentos, pero indirectamente. Sellos de tres edificios suyos, pero de los que solo en el primero aparece su nombre. Los arquitectos los identificamos claramente, pero el público en general no tiene por qué conocer al autor (aunque en los Estados Unidos de América se le conoce bastante en general).

Estos ya son de 20, de 32 y de 37 centavos. Esto ya es otra cosa.

Respondo a la pregunta que he dejado en el aire hace dos párrafos: yo creo que a Wright sí le gustaría tener sello, pero se habría quedado con mal sabor de boca. Su ego y su altanería solo lo habrían considerado adecuado si con un único sello suyo se pudiera enviar un gran piano de cola desde su Taliesin hasta la Prefectura Autónoma Mongola de Bayingolin.

Por ejemplo este:



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(1).- Solo conozco esos cuatro sellos sobre Wright que he mostrado. Por favor, si alguien sabe de algún otro, ya sea estadounidense o de cualquier otro país "filatélicamente serio", que me lo diga, por favor.
De Estados Unidos conozco una semidedicatoria muy tangencial a Wright en este sello de tres centavos del AIA de 1957 que, con esos dos capiteles, hace una especie de homenaje a la arquitectura de todos los tiempos, y el moderno recuerda al de la Johnson de Wright (a quien, por otra parte, sus compañeros no se puede decir precisamente que lo adoraran):
Y luego conozco por ejemplo este sello de Tanzania, pero de pequeñito me dijeron que esto no era serio: países que emiten sellos solo para coleccionismo, sin ninguna justificación ni motivo, y así los venden sin tener que dar el servicio postal. (Lamentablemente en estos últimos años son así ya todos los países).

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